¿Borrón y cuenta nueva?

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¿Borrón y cuenta nueva?

El gobierno empuja fuertemente por la “normalización” de las ciudades y del país entero, lo cual se busca lograr más enérgicamente en algunos municipios, como Managua. Pero Nicaragua ya cambió.

Los esfuerzos gubernamentales por la normalización se contratan con la realidad, como las largas filas de nicaragüenses en las oficinas centrales de Migración y Extranjería, así como en la sucursal en el centro comercial de Metrocentro. “Las filas de Migración no engañan, ves la cantidad de personas que están tramitando papeles para irse, y esos son los que se van de manera legal, porque hay una enorme cantidad de personas que anda huyendo”, asegura Juan Carlos Arce, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, CENIDH.

Para Arce “es imposible hablar de normalización cuando Costa Rica dice que hay 23 mil solicitudes de refugio, es imposible hablar de normalización aunque la vida económica se intente normalizar”.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, unas 200 personas por día solicitan asilo en Costa Rica, lo que abruma a las autoridades de inmigración.

El horror vivido por millones. Las 448 personas asesinadas según el último informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH). Las inhumanas persecuciones, que siguen. Todo esto agravado con el hecho que el régimen no está adoptando ninguna acción encaminada a resolver la grave crisis que se vive. Todos son elementos que hacen imposible la “normalización”.  

A ello se agrega que las personas detenidas en la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, conocida como El Chipote, o que han sido trasladadas a la Cárcel Modelo, siguen siendo agredidas, humilladas, torturadas.

¿Se puede normalizar un país donde las violaciones de derechos humanos campean? Se puede normalizar Nicaragua con casi 500 personas muertas, 700 secuestradas por paramilitares, casi dos mil detenidas, de las cuales cien han sido criminalizadas y bajo proceso judicial, de acuerdo a datos de dos organismos de derechos humanos como el Cenidh y de la ANPDH? ¿Qué dicen las y los pobladores de los barrios orientales de Managua, de los diferentes municipios de Carazo, de Chinandega, de León, de Masaya, de Jinotega, de Matagalpa, de Chontales, de Boaco, de la Costa Caribe Norte y Sur?

La población estudiantil de León por su parte, ha rechazado ya “la normalización” que las autoridades universitarias de la UNAN pretendían imponer al llamar a clases para el pasado 30 de julio. Las y los estudiantes marcharon en las calles leonesas y se declararon en rebeldía.  

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