Violencia en las narices: ¿Por qué no reaccionan?

Caso #1

Un bar, un lugar de mucha concurrencia de personas, nadie reaccionó.

23 años. Idania Manzanares. Asesinada de cuatro estocada en varias partes del cuerpo. Era cajera en el bar “El Norteño”. Mulukukú, Matagalpa

Feminicida: Alfredo Antonio Montenegro. Prófugo.

Caso #2

Una gasolinera, un lugar de concurrencia de personas, nadie reaccionó.

24 años. Yessenia Suyen Montenegro Morán, asesinada de un disparo en una gasolinera, Matagalpa. En el local había varias personas, según reportan los medios locales, llegó acompañada de tres mujeres y un varón. Un video del local registró el crimen. Los guardas de seguridad no la auxiliaron hasta que llegó la Policía.

Femicida: Douglas Antonio Zamora. Procesado por Femicidio y portación ilegal de armas.

Caso #3

Una terminal de buses es un lugar concurrido, pero nadie vio nada.

30 años. Aracelly Pérez fue asesinada de tres cuchilladas en una parada de buses en San Pedro del Norte, Bocana de Paiwas.

Asesino desconocido y prófugo.  

Caso #4

Una hacienda, un lugar donde generalmente viven familias, pero nadie vio ni escuchó.

22 años. Sonia Mendoza, asesinada de dos disparos. En la comunidad Pancasán, municipio de Matiguás.

Femicida: Marvin López. Prófugo.

En el dos mil dieciséis fueron 49 femicidios. Me pregunto: ¿cuántas personas fueron testigo de esos crímenes? ¿Cuántas testificaron a favor de los femicidas? ¿Cuántas actuamos? ¿Cuántas se quedan únicamente maldiciendo al agresor?

¿Qué pasa en la mente de quienes ven un hecho de violencia en sus narices y se quedan impávidas?

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