Confusión entre bien público y los réditos del mercado

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Autor: Luis Gustavo Murillo Orozco

El capitalismo globalizado a pesar de sus ventajas tecnológicas, formación e información, apareja una inminente desventaja referida a la confusión entre bien público y mercancía producida por el mercado.

La salud es considerada un bien público, entendiéndola como un bien muy especial que no debería ser susceptible de transacción en el mercado, puesto que tiene característica de ser ‘colectivo’ y cuyo uso puede llevarse a cabo por cualquier ciudadano, con independencia de que este deba respetar la jurisdicción aprobada para protegerlos.

A pesar de lo anterior, en los 80 en países pobres, el estado sufre trasformación gestándose la privatización de diferentes bienes públicos, entre ellos los servicios de salud, sometiéndolos a reglas imperfectas del mercado y para mantener cierta apariencia, se permite la existencia de entes fiscalizadores para garantizar el acceso y calidad en función todos los ciudadanos, lo que se convierte en utopía.

Contextualizado lo anterior a nuestro país, existe un desbalance entre lo que la constitución política exige al estado y lo que éste permite al mercado, por ejemplo en nuestra carta magna, se establece:

Art 4. “ El Estado promoverá y garantizará los avances de carácter social y político para asegurar el bien común, asumiendo la tarea de promover el desarrollo humano de todos y cada uno de los nicaragüenses, …”

Art 59 “Los nicaragüenses tienen derecho, por igual, a la salud…”.

En la práctica esto no se cumple a pesar de que algunos privilegiados contamos con trabajo permanente y nos debitan 6.25 % de nuestros ingresos, al momento de solicitar el servicio de salud en alguna clínica médica previsional, estamos indefensos ante arbitrariedades, por ejemplo en mi caso, el día viernes 16/01/2015 solicite el servicio al Hospital militar, por sospecha Chikungunya, pasando una odisea.

Espere más de una hora para que me atendieran y me dieran una orden para la realización del examen cínico hasta el día lunes19 sopretexto de que el virus aún no se había encubado, el 19 me presente al laboratorio con dolores en las articulaciones y ni siguiera la persona que atiende tiene la consideración de ver al paciente a la cara, remitiéndome a otro espacio fuera de ese perímetro, luego me dicen que es en otro lugar y anduve de timbo al tambo.

Además del problema del virus soy una persona con discapacidad a la cual le cuesta trabajo estar subiendo y bajando gradas lo cual no es tomado en cuenta.

Lo anterior me lleva a reflexionar al respecto y plantear lo siguiente:

·A pesar de que los que cotizamos con nuestros ingresos mantenemos el funcionamiento esta clínica médica previsional no siento que se me resarza mi contribución.

·Cómo se permite el funcionamiento de una clínica previsional con instalaciones inadecuadas con acceso tan complicado.

Señores/as estoy convencido de que los problemas por los que pasamos los usuarios de las clínicas previsionales son:

a)Confusión del bien público salud que lo trasfiguran en prestación de servicios médicos previsionales.

b)Falta de control por el estado de hacer cumplir la lógica que debería ser si tú ofreces un servicio expresado en mercancía debes de dar calidad.    

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