Las denuncias de desapariciones, un tema no resuelto por la dictadura Ortega-Murillo
Duyerling Ríos / Onda Local

Violencia continua durante 13 meses y un futuro incierto

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Noel Cruz Muñoz, José Pablo Alfaro López, Alonso Herrera Arrieta, Adrián Zumbado Avilés                                            Estudiantes de Relaciones Internacionales (UNA), Costa Rica

Un año se ha cumplido del conflicto socio- político que se desarrolla en Nicaragua, el saldo es desastroso. Centenares de muertes, miles de heridos, presos políticos, y sobre todo, una sociedad herida por un sector político aferrado al poder y con todas las intenciones de mantenerse ahí a toda costa. Se ha demostrado que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo tienen absoluta convicción sobre el uso de la fuerza y la violencia estatal como mecanismos para conservar sus intereses, así como reprimir a la oposición.

Según datos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, por sus siglas en español), son más de 300 las personas que han fallecido producto del conflicto político; ya sea por la participación en protestas, persecución política entre otros actos que el gobierno de Ortega ha llegado a calificar de “terroristas”.

El gobierno de Daniel Ortega ya venía debilitándose en su  mecanismos de confianza e institucionalidad,  antes del 18 de abril del 2018, dìa en que se desataron las protestas contra el impuesto al régimen de pensiones, y el comienzo de una crisis que calaría hasta el día de hoy. Acciones como la centralización del poder, un excesivo manejo de la corrupción, una alianza entre el capital con varios empresarios que realizaban sus inversiones en Nicaragua, el debilitamiento de la instituciones democráticas, sin el acceso de rendición de cuentas, serían detonantes para el estallido social que se produjo.

Los esfuerzos por encontrar una resolución mediante del diálogo, parecen estancados; líderes en contra del gobierno Ortega-Murillo, como Carlos Fernando Chamorro, periodista e investigador independiente, han propuesto adelantar las elecciones, sin embargo el mismo gobierno ha insistido en que esta demanda en específico, constituye una ruptura inaceptable del orden constitucional nicaragüense.

Durante el desarrollo del conflicto las tensiones han ido variando, sin embargo, han persistido las posiciones por parte del gobierno así como la de los manifestantes. Sobre lo que si hay claridad es en cuanto a que no existe voluntad de las partes involucradas de ceder con respecto a sus demandas, lo que que genera gran incertidumbre sobre el futuro que podríamos prospectar para Nicaragua.

Las variables que entran en juego son muchas, y a pesar de los pronunciamientos e informes  de organismos regionales y multilaterales, como la OEA, y la CIDH, el cese de la violencia no parece aproximarse. Razón por la cual la interrogante sobre el qué sucederá es inminente. ¿Estaremos ante la necesidad de una intervención militar en Nicaragua o es posible proyectar una resolución alternativa del conflicto?

Ante este contexto, pensar en la intervención militar de algún otro país en Nicaragua para “resolver” el conflicto resulta un escenario que ha sido mencionado y visibilizado en diversos medios. A pesar de ello, son pocas las veces que se ha debatido sobre un panorama de resolución del conflicto, sin que los resultados sean la intervención militar, o un golpe de Estado; coyunturas que fortalecen la idea de un conflicto armado como la única salida.

Pero la historia de los conflictos en centroamérica nos puede brindar un panorama distinto al que se discute. Si retomamos los Acuerdos de Paz en la región durante la década de 1980, se pueden encontrar elementos similares a la situación nicaragüense en la actualidad: violencia a lo interno de los Estados, gobiernos autoritarios, criminalización de la protesta y contextos económicos desfavorables.

A pesar de ello, existió un proceso, largo y con previos intentos fallidos, para lograr una solución basada en el diálogo y la conformación de acuerdos entre los Estados. Esto evitó que se continuará con el derrame de sangre, e inclusive con la posibilidad de un conflicto armado entre Estados de la región. Entre los principales elementos que se establecieron en aquel momento, se encuentran concretar gobiernos democráticos, cesar el fuego, y las constantes negociaciones entre los grupos opositores y la jerarquía gubernamental.

Uno de los países que logró una transición hacia un régimen más democrático fue Nicaragua. Aunque en la actualidad Ortega ha gestionado un Estado más autoritario, y ha buscado eliminar a su oposición; la posibilidad de negociar no ha sido negada en términos absolutos. En varias ocasiones, la oposición ha tenido la oportunidad de presentar sus argumentos y buscar una salida al conflicto, aunque la misma ha sido imposibilitada por la constante represión del gobierno a la protesta de sus ciudadanos.

Además, otro elemento importante es la economía de los Estados. Una de las razones por las cuales Nicaragua tuvo un cambio de régimen con la revolución sandinista, tiene que ver con una economía deteriorada y una situación social compleja que ya se volvió insostenible. En la actualidad, el gobierno está teniendo problemas para detener las protestas, la economía se ha debilitado, y el descontento de sus habitantes es cada vez mayor; es decir, se acerca un momento de crisis en varios sectores que pueden brindar una oportunidad de cambio.

Por esta razón, y ante la necesidad de las figuras de autoridad por mantener alguna cuota de poder en el futuro, puede existir en el mediano plazo una oportunidad para buscar un espacio de negociación. Será crucial el rol que pueda llegar a asumir actores mediadores como la iglesia católica, grupos opositores conformados por estudiantes, y sociedad civil, así como organismos regionales e internacionales, interventores de los derechos humanos. En estos actores recae la responsabilidad de contener las negociaciones enfocadas en una salida basada en el diálogo y orientar acuerdos basados en el cese del uso de la violencia. 

Fuentes de información pertinente

BBC. 2019. Crisis en Nicaragua, a un año del inicio de las protestas: "Ortega solo va a ceder cuando la presión nacional e internacional lo pongan en una situación extrema". Recopilado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47964275. Consultado el: 28/04/2019.

BBC. 2019.  Crisis en Nicaragua: Ortega anuncia el reinicio de las conversaciones con la oposición meses después de las protestas que dejaron cientos de muertos. Recopilado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47327107. Consultado el: 28/04/2019.

Organización de los Estados Americanos [OEA]. 2018. CIDH urge al Estado de Nicaragua a cesar la criminalización de la protesta y a respetar a las personas privadas de libertad y sus familias. Recopilado de: https://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/187.asp. Consultado el: 28/04/2019.

El Espectador [EE]. 2019. OEA y 12 países presionan a Ortega y piden que libere a todos los "presos políticos". Recopilado de: https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/oea-y-12-paises-presionan-ortega-y-piden-que-libere-todos-los-presos-politicos-articulo-852453. Consultado el: 28/04/2019.

https://www.nacion.com/el-mundo/conflictos/cidh-325-muertos-entre-ellos-24-menores-en/UPCP6MXPSNDP3GAL6H6B3RKWAI/stor.

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