Proponen “diez mandamientos de la ecología en Nicaragua”

Unas sesenta plataformas, entre organizaciones nacionales e internacionales ambientalistas, de jóvenes, mujeres y defensoras y defensores de derechos humanos; y más de 130 personas a título individual, se pronunciaron este miércoles por la defensa del ambiente y el bienestar común en Nicaragua.

En conferencia de prensa, se le dio lectura a un documento que contiene una propuesta de Decálogo para la Sostenibilidad del Desarrollo y el Bienestar Común de la Sociedad Nicaragüense.

“Reconocemos que el urgente ordenamiento del país, tomando en consideración las cuencas hidrográficas como unidades territoriales, es la mejor opción para planificar el adecuado manejo y aprovechamiento sostenible de nuestro ambiente y recursos naturales y la mejor forma de enfocar el desarrollo económico para garantizar el bienestar de los presentes y futuras generaciones” argumentaron las organizaciones en su pronunciamiento.

El doctor Jaime Incer, firmante del pronunciamiento, agradeció a organizaciones y personas firmantes, quienes a juicio del ambientalista, muestran su preocupación por las múltiples complicaciones que acarrean los irresponsables manejos gubernamentales del territorio, que a su juicio comprometen el futuro económico, social y el bienestar de la población nicaragüense.

Agregó que el propósito es desglosar cada uno de estos “Diez Mandamientos” para promover la opinión pública en torno a los desaciertos cometidos tanto por el sector público y privado en contra del territorio y los derechos de vivir  en un país limpio, libre y próspero.

PRONUNCIAMIENTO NUMERO 2
DECÁLOGO PARA LA SOSTENIBILIDAD DEL DESARROLLO Y EL BIENESTAR COMÚN DE LA SOCIEDAD NICARAGÜENSE

Plataformas, redes, colectivos, organizaciones y movimientos ambientales, de mujeres, feministas, jóvenes y defensores/as de derechos humanos unidas y abajo suscritas:

Reconocemos que el urgente ordenamiento del país, tomando en consideración las cuencas hidrográficas como unidades territoriales, es la mejor opción para planificar el adecuado manejo y aprovechamiento sostenible de nuestros ambientes y recursos naturales y la mejor forma de enfocar el desarrollo económico para garantizar el bienestar de las presentes y futuras generaciones.

Bajo estas premisas, lamentamos que no exista hoy en día voluntad ni interés de gobernantes y gobernados para corregir la grave situación en la que actualmente se encuentran nuestros recursos naturales, que son la base de la producción nacional, especialmente en este país tropical, mayormente agropecuario, donde la capacidad productiva depende de la existencia y buen manejo de dichos recursos (aguas, suelos, bosques, biodiversidad, etc.).

Reconociendo, además, los evidentes riesgos de los inesperados cambios climáticos, siendo el territorio nacional uno de los más vulnerables a sus efectos dentro de la escala mundial de riesgos naturales.

En consecuencia, quienes suscribimos consideramos que deben ser motivos de preocupación y atención nacional, las siguientes situaciones:

1. La destrucción continua y acelerada de la cobertura forestal, siendo los bosques el importante recurso que conserva, regula y protege suelos, aguas y aire.

2. La reducción cada vez más acelerada y escasa del agua potable, insuficiente para satisfacer las necesidades perentorias de la población nicaragüense, especialmente en los tiempos de sequía.

3. La excesiva utilización de suelos y aguas superficiales y subterráneas concentrada en monocultivos de agro-exportación, en detrimento de su variada utilidad para la gran mayoría de la población y sin la compensación adecuada para la reposición de dichos recursos y mejoramiento de sus cuencas.

4. El uso excesivo de agroquímicos, algunos de ellos erradicados y prohibidos internacionalmente, debido a la contaminación que producen en suelos, aguas y aires en los lugares donde se aplican, lo cual repercute negativamente en la salud de la población que se encuentra expuesta a sus deletéreos efectos.

5. La acelerada intervención humana sobre las Áreas Protegidas y Reservas Naturales que son los únicos oasis de biodiversidad donde se refugian y reproducen las especies de flora y fauna silvestre de la cual se derivan múltiples usos ecológicos y económicos, en beneficio de todos los estratos de la población nacional. Igualmente nefasta es la destrucción de los manglares que son los viveros de la bio-producción costera y marina para consumo humano o su aprovechamiento.

6. La pérdida y disminución de los recursos del mar por sobre-explotación, usando métodos y artes de pesca inapropiados (pesca con bombas, tendido de nasas, etc.); además de la explotación en las playas y refugios donde anidan las tortugas marinas, las que también son sacrificadas mar adentro para extraerles los huevos antes que lleguen a la playa. Igualmente grave es la contaminación de las playas con bolsas plásticas que la marea acarrea, afectando la vida marina y a las especies (tortugas, delfines y peces mayores, etc.), que se atragantan con dichas basuras flotantes.

7. La proliferación de basuras sólidas y sustancias no biodegradables que se encuentra abundantemente regadas en ciudades, patios y caminos, con la consecuente proliferación de vectores causantes de las continuas y frecuentes epidemias que atentan contra la salud de la población.

8. La acelerada proliferación de concesiones mineras y sus afectaciones a la vida terrestre, ribereña, lacustre y litoral, incluyendo las afectaciones a la salud humana de las personas que trabajan en tales empresas, o viven cerca de los territorios minados. Esta es una actividad donde el beneficio resultante es de pocos en detrimento de muchos.

9. La ineficacia e ineficiencia en la promoción de la educación ambiental en todos sus niveles que conduce a estrategias y soluciones erróneas de quienes toman decisiones relacionadas con la planificación del desarrollo y bienestar de las generaciones presentes y futuras.

10. La falta de cumplimiento y atenuación de los instrumentos legales que protegen de manera preventiva el medio ambiente y sus recursos naturales, incluyendo la falta de cumplimiento de los compromisos regionales e internacionales que Nicaragua ha suscrito y obligado ante las organizaciones mundiales.

De manera especial, manifestamos nuestra preocupación frente a los argumentos aducidos por algunos grupos del sector privado nicaragüense, que ponen de manifiesto la falta de visión y conocimiento que existe sobre la explotación de los recursos naturales en aras del “progreso”, sin tener en cuenta las serias afectaciones que hoy sufre la naturaleza en Nicaragua.

Esta no puede seguir subsidiando el desarrollo del país, en especial si se dispensan o debilitan los controles ambientales para seguir promoviendo el mal manejo y la explotación exhaustiva de sus recursos y ambientes naturales, evidenciando también la falta de responsabilidad para las presentes y futuras generaciones, condenadas a vivir o heredar un país despojado de sus mejores oportunidades económicas, ecológicas y sociales, los tres pilares que aseguran el bienestar nacional y sustentan nuestro futuro.

Managua, Nicaragua, 4 de octubre del año 2017.

En el siguiente enlace usted podrá suscribir el primero y segundo pronunciamiento:

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