Educación y desarrollo local a la zumba marumba

Eduardo Vásquez, de 23 años y licenciado en Enfermería, me traslada en su taxi blanco hacia el Parque Central de Juigalpa. A la mayoría de quienes conducen taxis, basta hacerles un poco de plática, para que cuenten historias sorprendentes, de esas que hacen que los recorridos se hagan cortos. Me bastó con preguntarle si ser taxista en Juigalpa era un oficio rentable, a lo que Eduardo respondió con su historia:

Ser taxista, aunque es trabajo honrado, no es lo que yo quiero, pero es lo que tengo en este momento, porque como enfermero, que es mi carrera profesional, lo que estudié en la UNAN, no hay mucha oportunidad aquí en Juigalpa. Y así pasa con mucha gente que conozco, que son taxistas, mecánicos, venden frijoles o tiene algún negocito en el mercado, porque como ingenieros o licenciados la cosa está más difícil. Y como taxista, logro resolver el día con los gastos de la casa”.

Una vez en el parque, un numeroso grupo de personas jóvenes, acomodadas en las bancas, andenes, gradas y sobre el antiguo quiosco musical, sonríen como hipnotizados, tras observar, casi sin parpadear su celular. Aprovechan la conexión inalámbrica como parte de un ritual que se repite cada día a toda hora. “Son las nueve y media de la mañana (jueves) y como no hay nada más que hacer, entonces el Facebook o ver videos de youtube, es el pasatiempo de un montón de jóvenes, incluyéndome”, mencionó Celeste Arróliga de diecinueve años.

Pero en el caso de Stephanie, de 17 años y acompañante de Celeste, su presencia en ese lugar se debe a que un agente de ventas de una empresa de telefonía móviles, le prometió un trabajo pero la oportunidad no se dio. “Mirá yo apenas salí de quinto año y no he pensado en estudiar porque de todas maneras vos ves que no vale la pena, con un montón de chavalos que estudiaron y no están haciendo nada. Aquí la manera es encontrando a alguien, “una pata” como se dice popularmente, para que te ayuden a conseguir un trabajo, pero también es difícil”.

A juicio de María Regina Alvarado, de la Red de Mujeres Chontaleñas, la situación de empleo juvenil en Juigalpa ha venido empeorando a falta de un Plan de Desarrollo Local, que integre educación y considere las características culturales y naturales de la localidad.

El Desarrollo Local es concebido por la Red Local como un proceso de identificación, creación, uso y potenciación de las capacidades y recursos locales para que la población asegure su protagonismo, su desarrollo personal, y mejore su calidad de vida de forma equitativa, progresiva y sostenida.

Explica Alvarado, que junto a los grupos de la organización han reflexionado de la existencia de una cantidad de universidades (al menos diez), “que nos dejan súper contentísimas por una parte, pero luego pensamos en que si vale la pena realmente lo que se están haciendo, porque después los chavalos salen y qué pasa afuera; se encuentran con el desempleo, porque lo que estudiaron no responde muchas veces a una necesidad de Juigalpa, y por tanto, no tienen demanda”.

Sería lo ideal un plan de desarrollo Local, agrega María Regina, pero dice desconocer que exista alguno. “Hace años hablábamos de programas de desarrollo, no de planes, pero hemos venido retrocediendo porque en la actualidad hay muchos compromisos político–partidarios, que han cambiado la cosa”, agregó.

Hace dieciséis años (2000) el Concejo Municipal de Juigalpa hablaba de la necesidad de emprender una etapa definitiva de desarrollo económico y social que permitiera un salto hacia la calidad de vida para sus habitantes.

Analistas locales coincidieron en ese entonces que el municipio de Juigalpa, en Chontales, carecía de un plan estratégico que propiciara su desarrollo integral. El profesor Erwin de Castilla, quien se desempeñó como concejal municipal, lideraba el comité técnico que apuntaba a cambios culturales a través de la educación para mejorar la organización social e incentivar la producción. Sin embargo, nada de eso ocurrió.

Consulté a la docente universitaria y concejal municipal María Luisa Rojas, de la existencia de un Plan de Desarrollo Local, y contestó de inmediato: “Nooo, nosotros lo que tenemos referido a planes, es el Plan de Inversión Municipal, que tienen que ver principalmente con proyectos de orden de infraestructura, pero que no van más allá… No es trascendental en aspectos sociales, educativos. Imagínate que tampoco existe una comisión referida al desarrollo local. Las que destacan son las comisiones de infraestructura, de gobernabilidad y social, esta última dedicada en estos meses a hacer coordinaciones relativas a las celebraciones de la purísima. Y así andan las cosas aquí en nuestra alcaldía”.

Con más de diez universidades y centros de educación técnica en Juigalpa, es notable que la educación es incompleta, afirmó la concejal Rojas.

“Estas instituciones educativas se han convertido en un negocio que prioriza su crecimiento económico por encima de la calidad de educación que ofrecen a sus estudiantes sin responder a ningún plan, porque no se conoce de estudios de mercado; y luego vemos que muchas carreras dan bola, otras no. La gente elige qué estudiar a la zumba marumba, a veces, y el sistema educativo en Nicaragua no ha diseñado un test o mecanismo que ayude a identificar las cualidades de las personas y las potencialidades de los territorios.”

Imelda Hitcher, docente universitaria de la Universidad Rubén Darío, coincide con la concejal, al mencionar que cuando las y los estudiantes salen del quinto año, no hay personas o mecanismos, encargados de la orientación vocacional. “Salen desorientados, sin ideas claras de lo que quieren, afirmó.

“Hay carreras aquí que nunca han ofertado como la sociología, y es necesario porque va de la mano con la generación de cambios y trasformaciones de las conductas de la sociedad  y del propio pueblo (...) la apatía política, la escasa participación ciudadana, la violencia, son cosas que se deben cambiar por el desarrollo de nuestra Juigalpa”. (María Luisa Rojas, concejala municipal de Juigalpa).

De acuerdo a la docente Hitcher, la situación se torna más complicada cuando en conversaciones con jóvenes universitarios sobre sus expectativas, le han expresado que si no tienen “pata” o influencias, o no logran conseguir el aval del secretario político de su comunidad (del FSLN), entonces es muy difícil poder optar a una oportunidad empleo. Otros están esperanzados a que cuando salgan, la alcaldía o el gobierno deben de ofreceles un trabajo y esto no ocurre, y eso les decepciona”.

Una salida a la problemática podría ser la promoción del emprendedurismo, apunta María Regina Alvarado, ya que no existe en las y los jóvenes una visión clara de desarrollo, porque nunca la aprendieron o se las enseñaron. Agrega que la juventud, estudia una carrera porque deben de cumplir con una actividad, “como un pasatiempo” para complacer a sus familias. Pero la decisión, de elegir una u otra carrera, no responde a una lógica de desarrollo que demanda las propias características y contextos en su comunidad. “No más se trata de estudiar por la obtención del cartón (diploma), y luego termina amontonándose en la casa y realizando otras actividades que les generen ingresos”.

En un breve sondeo con ciudadanía, señalan que Juigalpa se está llenando de especialistas en Farmacia, Derecho, Administración y Contabilidad, dejando a un lado carreras que podrían aprovechar el alto potencial natural de la región, en la producción de alimentos o la promoción del turismo.

En ese sentido el gobierno ha hecho un gran esfuerzo, afirmó Waskar Beteta, técnico del Instituto Nacional Tecnológico, quien declaró que “desde los centros técnicos se ha promovido la formación de jóvenes en diversas actividades”. No obstante, dijo que aunque su institución tiene una fluida relación con las autoridades locales, desconoce un plan de Desarrollo Local que funcione como guía  que oriente el camino o prioridades de formación de acuerdo a las características de Juigalpa. Algo que a su juicio, cambiará desde 2017, “debido a las recientes orientaciones de la compañera Rosario Murillo (vocera gubernamental), las que dio a conocer hace pocos días (18 de noviembre)”.  

Según Rosario Murillo, en el diario electrónico 19 Digital, se está elaborando la estrategia y materiales del Programa Educativo “Aprender, Emprender, Prosperar”, en todos los niveles de educación para el ciclo 2017, desde donde se pretende promover la creatividad, el espíritu de innovación, actitudes y capacidades emprendedoras en las y los estudiantes. “Ahora sí, las cosas serán mejores” concluyó un motivado Waskar Beteta. 

¿Será que con la orientación de la vocera presidencial se alcance desarrollo local en Juigalpa?


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