Educación, economía local y empleo

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El taxista que me acompaña, Obed Torrez, al ver a un grupo estudiantes de topografía que hace prácticas en la entrada del barrio Sandino, comenta rápidamente “un primo mío sacó topografía en el Centro Vocacional y electricidad domiciliar, tiene más de ser topógrafo que de ser eléctrico, y en electricidad domiciliar pues ha hallado más pegue. Ya lleva dos, tres trabajos y los siguen buscando. En Somoto ha hecho trabajos y le renta más que haber sacado topografía. El problema es que todo lo que aprendamos es necesario, pero el empleo es el escaso, uno se tiene que rifar con lo poco que existe”, reflexiona Obed, quien recuerda que también es su historia; no encontró trabajo en su carrera y tuvo que dedicarse a conducir taxis.

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Domingo 12 de noviembre. Ocho de la mañana. En medio de montañas, valles y serranías se encuentra el municipio de Ocotal, cabecera del departamento de Nueva Segovia. Aquí abundan los pinos de ocote. Ocotal es municipio desde 1809. Se ubica a 226 kilómetros al norte de Managua, con unos 41 mil habitantes, es un municipio de gente joven y siendo mujeres la mayor parte de la población.

Toda las Segovias, es un territorio de vocación forestal. Una parte también tiene vocación para los granos básicos, pero ha sido poblado por la ganadería, las hortalizas, la artesanía, el comercio, y todo lo que tiene que ver con los cascos urbanos. Hay pequeña producción de café, de tabaco, narra Haydee Castillo, del Instituto de Liderazgo de Las Segovias (ILS).

Para Haydee, ha habido cambios en el uso del suelo por la falta de ordenamiento territorial. “Aquí lo que debimos haber priorizado si hubiese gobiernos locales viendo en perspectiva, políticos, porque son políticos los que dirigen los gobiernos locales, pensando el desarrollo acorde con su zonas típicamente productivas. Nueva Segovia tendría abundantes bosques, abundante agua y una serie de ecosistemas propios para que la gente viviera del bosque sin que lo explotáramos de una manera insostenible”, enfatiza Castillo.

Otro aspecto clave del desarrollo local es la educación. En el Censo del 2005, Nueva Segovia tenía una tasa de analfabetismo del 26.9 por ciento, entre la población de diez años a más. La situación parece no mejorar. En 2016, según Alex Bonilla, del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), se invierten C$17,174 millones en educación básica y media, técnica profesional, superior y el Sistema Autonómico Regional, equivalente al 4.72 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

En Nicaragua existen 57 instituciones de Educación Superior, de las cuales en Ocotal tienen presencia la Universidad Martín Lutero, la Universidad del Norte de Nicaragua (UNN) y la Universidad Internacional de la Integración de América Latina, UNIVAL. Todas privadas. Sus ofertas académicas son licenciaturas y maestrías; ninguna, estudios en desarrollo local. 

Varios intentos se han hecho en el municipio de Ocotal para crear universidades y centros técnicos cercanos a la dinámica territorial, y hacer el vínculo entre educación, vocación territorial y desarrollo económico local, expresó Haydee Castillo. Pero se ha privilegiado la conformación de universidades privadas.

“No estoy en contra de las universidades privadas, algunas hacen un trabajo muy importante, sin embargo hay carreras que no tienen ningún sentido, por ejemplo, he ido a promociones de cienes de decenas de chavalos estudiando Relaciones Internacionales o la sobresaturación que hay en el territorio de abogados y abogadas”.

Haydee ve las contradicciones de una oferta educativa no acorde con el desarrollo económico local. Aunque según ella, algunas carreras pueden contribuir como la agronomía y la sociología. El problema radica en que no es un esfuerzo planeado, que contraste con la dinámica del territorio. “Lo que veo son eslabones perdidos. En las comunidades nos decían, aquí nos duele que los partidos políticos dividan la comunidad, porque el tejido, la solidaridad, la vecindad entre nosotros es lo que nos ha llevado a sobrevivir tanta hambre, miseria, exclusión; y que nuestros hijos no tengan opción para poder estudiar”.

Pedro Basilio Guerrero de 56 años, vive en San Fernando, pertenece al movimiento ambiental de la zona norte. Comparte que su municipio está “atrasadísimo”, viven personas con cuarto grado de primaria. “Son finqueros, son cafetaleros, dicen yo que tengo riales no necesito estudiar, que estudien los pobres, son gente rica, algunos están endeudados con los bancos. En el municipio nos afecta porque nunca nos vamos a desarrollar, montón de gente con 4to grado de conocimiento”.

Pocas opciones educativas en Wiwili

En el municipio de Wiwilí, Nueva Segovia, a 300 kilómetros de Managua, sólo hay alternativas para educación primaria y secundaria. Si una persona quiere continuar sus estudios, tendrá que trasladarse a los municipios de Quilalí, Jinotega u Ocotal.

Según el alcalde municipal Carlos José Rivera, en este municipio apenas el 6 por ciento de la población llega a su meta final, el resto se estanca por falta de recursos. “Un uno por ciento es lo que están logrando estudiar, el otro cinco por ciento anda buscando oportunidades en otros territorios. Eso nos afecta porque al final los conocimientos de nuestra gente se están quedando en otros territorios”.

Una estrategia que han adoptado en la municipalidad para ayudar a jóvenes que aspiran a una carrera universitaria, es destinar un pequeño monto del presupuesto municipal y ayudarles durante cuatro años. “Hay algunos que ya han terminado su carrera, otros que quedan iniciando pero los apoyos que les damos es hasta que culminen”.

Enfermería, agrícola y cursos técnicos, son las carreras que más demanda tienen en este municipio, por las escasas oportunidades laborales. “Es donde pueden conseguir trabajo, ya las ingenierías son pocos porque saben que hay pocas oportunidades para que puedan trabajar”, refiere el edil.

Lamenta que únicamente la empresa privada sea la que esté generando empleos, y que el aval político sea exigido. “Nosotros preparamos a un muchacho y lo lamentable es que ese muchacho de nada sirve que tenga el cartón si no tiene el aval del secretario político” refirió.

El desarrollo local y los nuevos movimientos sociales

Mujeres, pueblos indígenas, pequeños y medianos productores, campesinado y las redes de jóvenes, están activos buscando becas para cumplir sus sueños. “Hay una parte de la población que está pasiva, que está sumada al modelo autoritario y una buena parte de la población está haciendo las cosas de otra manera. Ahí está la esperanza (en los movimientos citados) y ahí es donde la gente empieza a resistirse” opina Haydee Castillo del ILS.

El resurgimiento del movimiento social, encabezado por el Consejo en Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía, el movimiento de mujeres y el movimiento indígena no paran de movilizarse exigiendo la derogación de la Ley 840, ley canalera, los derechos de las mujeres como la despenalización del aborto y el derecho a vivir libres de violencia, el derecho a la tierra y al saneamiento de los territorios, están realizando acciones desde diversos campos, y donde el tejido social se está volviendo a encontrar para resistir juntos frente a la criminalización ciudadana que parece haberse instaurado en el país.

Pero hay resistencia al desarrollo local que ha vendido el gobierno porque no toma en cuenta la concepción de desarrollo de la gente en el campo. “Cuando la gente te dice: no, el desarrollo local para nosotras es que crezca el maíz, los frijoles, tener trabajo. Decían en un estudio, la pobreza no es sólo no comer, es también el dolor que nos llena pensar que nuestros familiares están saliendo y no sabemos si llegan a México, a EUA, a Costa Rica, a Panamá, o a El Salvador, con la inseguridad”, enfatiza Castillo.

Para el sociólogo y economista Luis Murillo, la alta movilidad de los técnicos en las municipalidades es un problema grave que no se ha podido superar y donde la sociedad civil puede influir para crear capacidades en los tomadores de decisiones. “Cuando los austríacos nos financiaron por primera vez un programa de posgrado, ellos habían planteado que el mercado eran los funcionarios, tomadores de decisión y técnicos de la municipalidad y no era cierto, nosotros incluso les llegamos a ofrecer gratis el curso de posgrado y no respondieron, la propuesta que les hicimos es que realmente hay una alta movilidad, hay personas que han trabajado en la parte municipal pero que por cuestiones políticas ya están fuera”.


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