La última plática…

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Era una mañana fresca y nublada. Juigalpa amenazaba con lluvia desde tempranas horas.  Era el jueves 27 de agosto de 2015. Habíamos acordado vernos en el desayuno.  Llegó unos minutos antes y ya degustaba una taza de café recién hecha.

Nos presentamos, bueno me presenté yo, porque ya la conocía virtualmente desde hace rato, más después del golpe de Estado en Honduras. Rápidamente analizó el  contexto de su país y cómo el Estado le hacía juego al capital patriarcal en su país.

De vez en cuando miraba el celular, se disculpó, es que quiero comunicarme a Honduras para que sepan que estoy bien, me dijo. Aproveché y le comenté que muchas de las mujeres que habían participado en el intercambio de experiencias, manifestaron que renovaban sus fuerzas al escuchar su testimonio, no todos los días la vida da la oportunidad de conocer y compartir de cerca el trabajo, muchas desde lo local, para enfrentar el poder económico transnacional, le dije.

Sonrió al saberlo. Nunca pierdo las esperanzas, verbalizó entre risas. De esas risas nobles y sinceras que una recuerda siempre. Le comenté que para María Sequeira, de la comunidad Nuevo Delirio, Nueva Guinea, era su referente. Cuando entrevisté a Sequeira me expresó. “Tenemos que ser valientes todas las mujeres, tenemos que defender nuestro país, no podemos quedarnos afligidos, mire Bertha”. Y dijo con tanta seguridad y fuerza que se me erizó la piel, como nos suele pasar con algunas fuentes, faltan más compañeras, dijo y volvió a sonreír, hasta que cale en la mente de otras mujeres como lo hace el clima frío en los huesos-.

La miré y escuché. “La situación es difícil en Honduras, persecuciones, amenazas constantes, ahora mismo mis hijas están exiliadas, hay un acoso al COPINH, el gobierno le abre las puertas a los megaproyectos, que lo único que quieren es expulsar al pueblo de sus tierras, por eso sacan licencias ambientales express, no queremos hidroeléctricas y megaproyectos”, denunció.

La empresa china Sinohydro y la hondureña Desarrollos Energéticos SA, DESA, saben que para proteger el río Gualcarque y los recursos naturales del pueblo Lenca nos sobran fuerzas, recalcó.

En reiterados momentos de la plática se refirió a la muerte, no le temía, estaba dispuesta a poner el cuerpo y la vida por un país y su gente –como si presentía algo-. Contrario a lo que se piensa, mientras contaba la escena de horror que vivía y la protección que no le garantizaba el Estado, una sonrisa melancólica venía a su rostro.

Interrumpimos la plática porque varias mujeres la querían saludar, acordamos retomarla después del almuerzo.

Nos convocamos nuevamente frente a la embajada de Honduras porque llevamos un #1AñoSinJusticia, desde que detonaron la bala, porque callar la voz de la resistencia nunca podrán. La plática la retomaré con otras que guardan tu ejemplo.

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