Managuas agradecen a obispos con multitudinaria marcha

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Guillermo Cortés Domínguez

Especial para Onda Local.- ¡Qué susto! Al llegar a eso de las 10:00 de la mañana a la rotonda Jean Paul Genie, casi no había gente. Como que la mayoría no estaba de acuerdo con reunirse a esa hora, porque luego fueron apareciendo, desde todas direcciones, los ríos humanos y la carretera a Masaya se llenó de una multitud que habría tambaleado a cualquier gobierno no militarista ni tan brutal como el del dictador Ortega.

Desde el puente publicitario por el colegio Teresiano, la marcha no tenía fin hacia donde salió ni a su sitio de destino. Todo estaba lleno de banderas de Nicaragua y de la iglesia Católica. Llamó la atención una manta con una fotografía de los obispos de sotana negra con una “ele” roja. Esta vez una de las consignas más coreadas fue “Obispo, amigo, el pueblo está contigo”.

Un cartel reivindica la existencia: “Queremos resistir, pero no a costa de nuestras vidas”. “No matarás”, se exhortaba al régimen en otra pancarta, en alusión al mandamiento bíblico. Previsoras, sobre todo mujeres, se protegían con paraguas del sol ardiente. Un grupo de jóvenes bailaba la pegajosa canción “Que se vayan que se vayan, que se vayan”.

Hubo gran participación de adolescentes, sobre todo mujeres. ¿Qué pasará en sus cabecitas? No se sabe con precisión, pero en general se puede decir que hay un proceso de construcción de una nueva identidad, de valores que harán posible que este chavalero ejerza de manera protagónica sus derechos ciudadanos.

Más personas con el rostro tapado

Quien no ha estado en una marcha multitudinaria por el paso a desnivel de la colonia Centroamérica, está incompleto en asunto de manifestaciones, porque en este sitio atrapado entre fuertes farallones de concreto, se produce una especial resonancia de las consignas, la música, las vuvuzelas, los morteros, como si los sonidos se multiplicaran. Una vez más ahí se cantó el himno nacional.

“Ortega no es Sandino, es un asesino”, se leía en una pequeña cartulina, en medio de un grupo de jóvenes con el rostro tapado, que ahora fueron muchos más que en las marchas anteriores. También adultos escondieron su identidad a tono con los tiempos que se viven de criminalización y judicialización de la protesta, llevando a la cárcel y a los tribunales orteguistas a participantes en manifestaciones y otras protestas.

Quizás por el tono religioso –aunque también marcharon no creyentes—esta vez hubo más ancianas en la marcha, con banderas amarillas-blancas, generalmente con el apoyo de dos personas. Una pareja de viejitas platicaba con entusiasmo, aisladas de su entorno bullicioso. En andas fueron llevadas imágenes de yeso de varias vírgenes y desde un equipo de sonido en un camión pequeño surgía música religiosa, incluyendo un cántico a la Purísima en salsa, con ritmo bailable.

Fotógrafos de medios de comunicación nacionales y del exterior estaban atentos, a la caza de una escena inédita. Muchos periodistas entrevistaban a las personas participantes. ¿Por qué está marchando usted ahorita? Era la pregunta cajonera. Cerca de una enorme bandera de Nicaragua que un grupo juvenil llevaba sobre sus cabezas, se leía en un pequeño rótulo: “Respete la Patria”, la frase del obispo Álvarez a un camionero que protestaba en un tranque.

Repudian  despido a médicos de León

Personas de la Articulación de Movimientos Sociales llevaban una manta azul y blanca que dice, “Solo el pueblo salva al pueblo”. Coreaban, “Justicia, Justicia, Justicia”; “Libertad a los prisioneros políticos” y una nueva: “Para los paramilitares, juicio y castigo”. También decían, “Vivan los obispos”, “Vivan las monjas”.

A lo largo de la marcha hubo vivas a los médicos despedidos del hospital Óscar Danilo Rosales de León, un galeno que en 1967 dejó la ciudad para ir a la guerrilla de Pancasán, donde murió combatiendo a la dictadura somocista. En un comunicado de la Articulación, se hace ver que los médicos despedidos este viernes, atendieron a los heridos durante las protestas, emulando así a Rosales, cuyo nombre lleva el centro hospitalario de donde fueron corridos por revanchismo político.

En la marcha hubo un clamor por la libertad de los prisioneros políticos. Con una manta desfiló la mamá de Christian Fajardo, que exigía le devuelvan sano y salvo a su hijo. “Libertad para Brandon y Glen, Libertad para Medardo Mairena, Libertad para Pedro Cano, Libertad para Irlanda Jerez y otros nombres menos conocidos, se escuchaba. “Libertad” respondía la multitud.

Con sus uniformes verde limón eran muy notorios los miembros de la Brigada de Intervención Rápida (BIR) entre cuyos 36 integrantes hay médicos y otros especialistas que han participado en todas las manifestaciones y que en su momento atendieron a muchos heridos. En algunos videos han pretendido desacreditarlos por su labor humanitaria. Atendieron a varias personas con baja presión.

“Señora Ramona, la UNAN no te perdona”.

El Movimiento 19 de Abril de Tipitapa evocaba a sus mártires. Los jóvenes llevaban una manta y un estandarte con ribetes azules y la figura del ave nacional, el guardabarranco. La Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia denunciaba a la rectora Ramona Rodríguez. “Señora Ramona, la UNAN no te perdona”.

Jóvenes de ambos sexos portaban cruces que recuerdan a sus amigos asesinados por la represión de la dictadura. ”No queremos más luto ni dolor. Basta ya”, se leía en una manta y cerca de ahí un hombre mayor, alto, llevaba entre sus manos una cartulina que decía: “Pellas y Ortiz, defínanse ahora”.

Un muchacho de baja estatura con vestido negro hasta los ojos de los pies, máscara y pañoleta, que simulaba a la muerte, era muy requerido para tomarse fotografías. Las “selfies” son casi obligatorias en las marchas. A lo largo del recorrido jóvenes y adultos se tomaban fotos para tener un testimonio de estos momentos históricos.

No se distinguía el texto de una pancarta que llevaban dos muchachas con cintillo en la cabeza. La letra era muy pequeña. Ellas marchaban muy serias con su manta indicando la gravedad del mensaje. La manta de las Madres de Abril decía: “No más asesinatos, no más masacres. Exigimos justicia”.

Obispos son orgullo nacional

Muchachos y muchachas con latas de pintura y brochas caminaban al acecho de un lugar vacío y adecuado para poner sus pintas y consignas. “Daniel, violador”, gritó una muer, mientras que en un cartel se leía “Cárcel para Ortega”. Avanzaban cinco chavalas en fila vestidas de camisetas azules con la leyenda “Juntos somos un volcán”.

Avanzaba rápido un hombre de camisa negra y pantalón blanco en silla de ruedas agarrado de las manos por dos muchachas. “De que se van, SE VAN”, era coreada a cada momento, como “El Pueblo, unido, jamás será vencido”. Y las infaltables consignas de “Eran estudiantes, no eran delincuentes”; y “Sobaco, peludo, te vas con el Trompudo”, que ahora tiene la variante, “Moncada, tapudo, te vas con el Trompudo”.

A eso de las 11: 15 de la mañana llegaron los primeros manifestantes a la rotonda Rubén Darío, donde ya había gente esperando. Algunos, sobre todo jóvenes, subieron al último piso de la fuente de agua donde ondearon sus banderas y lanzaron consignas. Desde ahí se miró pasar gente durante más de una hora.

Gran parte de los marchistas llegaron hasta la explanada de la catedral, donde dos sacerdotes agradecieron la multitudinaria marcha de apoyo a la iglesia Católica, el calor del pueblo, el respaldo incondicional, el reconocimiento a su consecuencia con la lucha popular, y su valentía y heroísmo.

Los “minúsculos” cerraron la extraordinaria actividad tocando una nueva canción, en homenaje a los obispos, de quienes dicen “son un orgullo nacional”. Añade la letra, “Todas las iglesias se han abierto de par en par… evitando sangre de hermanos derramar… Hoy agradecemos a los guerreros del amor… “Que nunca se nos olviden los curas de nuestra ciudad”.

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