Jamás dejaré de gritar exigiendo justicia

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Por Patricia Orozco

Hoy se cumplen ocho largos años del asesinato de la nicaragüense Dina Carrión González, por quien fuera su esposo Juan Carlos Siles Saravia.

También se cumplen casi tres mil días de la violación del derecho de Dina a justicia pronta y oportuna, como lo indican los acuerdos internacionales que el Estado nicaragüense ha firmado y ratificado.

Su hermana ha escrito “Te adoro, te extraño hermana mía. Quiero que sepas que jamás dejaré de gritar a los cuatro vientos exigiendo tu justicia todos los días de mi vida!”

El caso de Dina Carrión, como otros similares, se encuentra en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, por la demanda de la familia debido a la falta de respuesta del Estado de Nicaragua. Como se recordará, la CIDH tiene el mandato de promover el cumplimiento y la defensa de los derechos humanos y actúa como órgano consultivo de la OEA en cuanto los derechos humanos en la región. 

El asesinato ocurrió en la casa de habitación de Dina, en Residencial Las Cumbres, mientras se ejecutaba la separación con Siles Saravia, con quien estuvo casada durante seis años. Su cuerpo fue encontrado en el jardín de la casa.

El hecho fue calificado de suicidio por la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua, CSJ, pese a  que el siquiatra de Dina afirmó que no tenía tendencias suicidas. En el sitio web de la CSJ, en nota de prensa del 2014, la magistrada presidenta señala que ella no había dicho nada nuevo “hay dictámenes que existen desde días posteriores a la muerte, también hay otras ampliaciones, una del médico forense que realizó el primer dictamen y otra de una junta de médicos forenses, todos concluyen en lo mismo, que fue suicidio”.

La presidenta de la CSJ, agregó que “los familiares (de la señora Carrión) están enterados de todo, yo lo que dije fue la verdad que han tratado de ocultar, ¿por qué quieren desinformar a la gente?, ¿por qué no dicen que existen esos dictámenes?, ¿por qué quieren llegar a la conclusión de que el Poder Judicial ejerce impunemente la justicia?”, agregó.

Estas declaraciones fueron calificadas de “muy irresponsables, proviniendo de una autoridad de ese nivel, que trate de descalificar la propia investigación que hizo la Fiscalía” por la también jurista Juanita Jiménez directora ejecutiva del Movimiento Autónomo de Mujeres. El  de no reconocer el caso como suicidio “está soportado por una investigación que se amplió posterior al primer dictamen” manifestó Jiménez al canal de televisión 100% Noticias.

Al margen de las inconsistencias evidenciadas por diversos especialistas en la investigación ampliada, la CSJ dio por cerrado el caso después de más de cuatro años, del asesinato de Dina. No les importó que la Policía Nacional se haya extralimitado en sus funciones, como calificar rápidamente de suicido el caso, lo cual corresponde al Ministerio Público. La impunidad se ha mantenido ocho años. Juan Carlos Siles Saravia se encuentra en libertad.

Si bien en 2013 la Fiscalía acusó a Siles Saravia por parricidio, dicha demanda no prosperó porque el acusado interpuso un Recurso de Amparo en la CSJ, siendo beneficiado y paralizándose el proceso en la primera instancia.

La familia de Dina Carrión asistió al 157 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, en 7 de abril de 2016, para denunciar el asesinato de Dina.

Aída ha escrito a Dina en su fanpage:

“Que tu dulce y tierna sonrisa iluminen mis días. Que tus manos fuertes y sinceras sean mi fortaleza. Que tu honestidad sea el valor de mi lucha. Que tu amoroso abrazo envuelva para siempre a todos y cada uno de los que te amamos. Dina Alexandra, por favor susurra al oído de tu hijo y dile que estamos aquí siempre aguardando por su regreso”.

Esto último en alusión a que el hijo de Dina permanece prácticamente secuestrado por Siles Saravia, quien ha desobedecido la sentencia de la Jueza Primera de Familia, María José Araúz, quien había otorgado la relación del niño (ahora adolescente) con su familia materna; y el Estado no pudo o no supo garantizar dicha sentencia. Esta situación también ha sido denunciada ante la CIDH.

En Nicaragua, entre enero y marzo de 2018, han ocurrido 16 femicidios o asesinatos de mujeres, basados en su condición de género, 14 de los cuales han ocurrido en el ámbito privado, como lo fue en el caso de Dina.

El Observatorio de Católicas por el Derecho a Decidir, CDD, reporta que dos de las asesinadas tenían entre 13 y 25 años; cuatro entre 26 y 34 años e igual cantidad tenían más de 50 años. La mayor cantidad de exterminadas, un total de seis, tenían edades entre los 35 y los 50 años.

Los datos suministrados por Católicas por el Derecho a Decidir evidencian que el hogar no es el lugar más seguro para las mujeres, pues 14 de los 16 femicidios se dieron en el espacio privado; y siete femicidas eran parejas de las asesinadas; uno había sido su pareja; uno era hijo de la mujer y otro nieto; cuatro eran conocidos y dos no fueron identificados.

¿Qué hace la sociedad nicaragüense para frenar la violencia contra las mujeres?

Foto portada: Azucena Castillo

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