¿Se imaginan ustedes a Zeneyda con mayores conocimientos, una oportunidad laboral y respeto?

Compartir:

Por Duyerling Ríos 

A Zeneyda la conocí en mi último viaje a Bocana de Paiwas. Tiene 27 años, pero aparenta más de 35. No ha pasado por las aulas de clase, su escuela ha sido la vida misma. La vida dura, como ella le llama, se ha encargado de enseñarle cosas básicas. Platica de forma desenvuelta y sonríe a ratos. Es inteligente. Aunque no sabe leer, tiene una capacidad descriptiva que te hace imaginar todo.

Se salió de la casa a los 14 años, con la esperanza de una vida mejor, con un hombre mayor. Tuvo cuatro hijos, el mayor de doce años. “El papá de los tres primeros se hizo evangélico y se casó con otra mujer. Tiene un año de ayudarles, mil 200 córdobas, yo tengo once años de mantenerlos”, cuenta.

Suelta la carcajada. Recuerda el bautismo evangélico de Porfirio, su expareja. “Lo desenmascaré delante del pastor y las personas que se encontraban en la iglesia en ese momento, pero después de tres meses a disciplina, todo volvió a la normalidad”… El hombre sigue sin asumir a fondo su paternidad.

Zeneyda ha trabajado duro para sostener a su familia. Como “bestia”, asegura, después que contarme lo difícil que fue construir con sus propias manos la casa en la que vive. “Para quien no tenía experiencia como carpintera, me fue bien. Logré levantar mi casa con una lona, plástico y palos. Cuando llueve fuerte por lo menos por arriba se moja menos, pero la correntada es por debajo de la cama”.

“Mis hijos pasan solitos, sin comer y se entristecen, pero tengo que lavar, planchar, cocinar, hacer cualquier mandado, botar basura, buscar leña, cualquier trabajo. Este mes imagínate, me salió mil pesos de comida, carísimo.

¿Y el papá del niño de dos años?

“Me volví a juntar con la esperanza que me tratara bien, pero me quiso pegar y no se lo permití, nunca más voy a permitir que me maltraten, nunca más… Sigo enfrentando la vida, no me desanimo”, y suelta una carcajada.

¿Se imaginan ustedes a Zeneyda con mayores conocimientos, una oportunidad laboral y respeto?

Crédito de Foto:  Nadelinacarrasco

Suscríbete a nuestras noticias

Ingresa