Historia que no queremos se repita

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Gabriela Centeno

La masacre del domingo 22 de enero de 1967 en Managua, fue un acto de terrorismo, según lo que paso en la intersección de la Avenida Roosevelt y el costado este del edificio del Banco Nacional de Nicaragua (BNN) actual sede de la Asamblea Nacional.

Efectivos de la Guardia Nacional (GN) dispararon sus fusiles en contra de una manifestación cívica de la coalición electoral Unión Nacional Opositora (UNO) causando la muerte a  miles de nicaragüenses. La protesta era contra Anastasio Somoza D.  candidato del oficialista Partido Liberal Nacionalista.

Fernando Agüero Rocha, político del Partido Conservador nicaragüense en ese momento, junto con Pedro Joaquín Chamorro Cardenal -director del diario La Prensa- fundó la UNO, integrada por cinco partidos políticos opuestos al somocismo. Agüero fue candidato de la UNO para vencer a Somoza Dabayle, dirigió a sus seguidores a una marcha que se torno violenta y sangrienta.

Este 22 de enero se conmemora este hecho histórico en Nicaragua. Luego de cuarenta y siete años, sobrevivientes de esta masacre han compartido sus vivencias y cómo se salvaron de ser carne de cañón, como Frank Cortés, Olinto Valle y Álvaro Villanueva.

Por su parte Danilo Aguirre, dirigente estudiantil de la época, sobreviviente a esta matanza, relató su experiencia. Reflexiona en torno a lo que sucedió y al presente. Analiza que el contexto político vivido se acerca a la realidad actual, la represión del brazo armado que tuvo la dictadura somocista. El fraude electoral es otro elemento a recapacitar, tener presente que no se pueden cerrar las puertas a las elecciones, deben ser libres, las posibilidades del derecho a decidir debe ser sin restricciones, porque negar el derecho a decidir en las elecciones es abrir una vía peligrosa como la sucedida, que desencadenó una situación brutal.

Michele Najlis, actualmente poeta y teóloga, en esa época era del Frente Estudiantil Universitario (FER), comentó que luego de la experiencia quedan varias lecciones como no dejarse manipular como sucedió en ese tiempo. Analizar las cosas, informarse para poder actuar según el criterio de cada quien, no seguir ciegamente a los políticos. Dijo que “el gobierno actual se está convirtiendo en una dinastía, con fraudes electorales, donde las fuerzas armadas agreden al pueblo’’.

Pedro Rivas, quien era un adolescente en esa época, contó que se salvó gracias a que conocía bien Managua y supo por donde debía irse. Narró que la mayor parte de la gente que murió eran campesinos traídos desde sus lugares de origen por Agüero, quien los conquistó con una cancioncita. Para Rivas, al pueblo hay que hablarle con frases sencillas sin mucha filosofía para que entiendan.

La historia es como un gran animal que está echado durante un tiempo y de repente se levanta, echa a correr y arrolla lo que está en el camino, como sucede en nuestro tiempo, dijo la poeta Najlis.

Las experiencias de las y los sobrevivientes permiten a las nuevas generaciones hacer un análisis crítico de lo que pasó, con miras a sacar lecciones para el presente.

 

 

 

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