Represalias a defensoras y defensores de derechos humanos

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Por Sayuri Nishime

Como una “barbarie” catalogó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), Vilma Núñez, la deportación de Luis Carlos Buob, del Centro por la Justicia y el Derecho Humano (CEJIL), que revela la persecución que son objeto defensoras y defensores de derechos humanos.

“Nos avergüenza el país que hemos dejado que se construya. Esto no lo podemos ver aislado del contexto de hostigamiento, obstaculización y amenaza de que estamos siendo víctimas, de una u otra forma el movimiento de mujeres, las diferentes organizaciones, el CENIDH directamente, yo personalmente. Además, estamos ante la presencia de un Estado delincuente”, expresó.

Viviana Krísticevic, directora ejecutiva del CEJIL, relató que entró al país la noche del jueves 14 sin ningún problema para participar en el XXV aniversario del CENIDH. Sin embargo, sus colegas (Martha González y Luis Carlos Buob), se encontraron una situación diferente. La entrada de Buob fue intervenida por una supuesta investigación por narcotráfico, según oficiales de Migración.  

“Están usando el narcotráfico como instrumento intimidatorio, persecutorio en contra de la gente, para criminalizar las protestas sociales. Lo único que tienen en su mente, es pensar en la palabra narcotráfico. Es absurdo. Si tuvieran en su poder expediente por narcotráfico, lo que deberían de hacer es retenerlo, entregarlo a las autoridades correspondientes”, afirmó Núñez.

Según Krísticev, Martha González se encargó de grabar cuando las autoridades migratorias tiraron a Buob al suelo y lo patearon, pero les confiscaron sus teléfonos, los cuales no les fueron devueltos. “Estas autoridades no sólo son violadoras de derechos humanos, sino que son asaltantes, cubiertos de una imagen de legitimidad”, manifestó Vilma Núñez.

La directora ejecutiva del CEJIL, pide que las autoridades emitan una explicación clara, pidan disculpas y rectifiquen “las medidas  que se tomaron que generaron angustia, temor y que fueron injustas”. Afirmó que en Nicaragua, al igual que en otros países de la región, existen desafíos en derechos humanos, a los cuales sólo se les puede responder participando y discutiendo, agregó. Espera que lo sucedido “no sea una señal de alerta”, acerca de una política de cierre para el trabajo de derechos humanos a nivel internacional, de parte de Nicaragua.

La presidenta del CENIDH, afirmó que respaldarán al CEJIL y lucharán para que esta situación sea rectificada. Además, invitó a la población a tomar conciencia de la clase de país y de gobierno que han dejado imponerse. “No sigamos esperando respuestas jurídicas que nunca llegan, funcionamiento de instituciones que están únicamente al servicio de intereses partidarios y no de la gente. Vamos a actuar. No nos podemos quedar callados. Tenemos que usar de todos los países que tenemos a disposición”, aseguró.

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