Ignorancia pretende opacar solidaridad

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Era un viernes de agosto. Llegamos al local, en la Universidad de Costa Rica, UCR, un poco antes de las seis de la tarde, y había pocas personas. Paulatinamente el lugar se fue llenando, pese a las advertencias de una de las organizadoras que se comenzaría un poco tarde ya que uno de los músicos destinados a participar, estaba finalizando un “toque” para ganarse el día.

Predominaba la gente joven. Era una peña artística denominada “Solidaridad con Nicaragua”. Organizada por el Frente Ecologista Universitario, de la misma universidad. La entrada eran víveres o una contribución para las y los nicaragüenses refugiados en ese país. Observé a muchachos y muchachas descargar de sus mochilas paquetes de arroz, frijoles, azúcar, bolsas con masa en polvo, entre otros. En la invitación se anunciaba música en vivo y venta de comidas; la convocatoria me llegó por las redes sociales.

El Frente Ecologista Universitario, comenta la joven Yuleisi Segura, una de sus referentes, está conformado fundamentalmente por estudiantes, personas que hacen diversas labores y activistas que se desenvuelven en diversos espacios. Con esta actividad buscan “acuerpar a todas las personas nicaragüenses que han tenido que salir de su país por defender los derechos humanos básicos; y recaudar fondos y víveres”.

Yuleisi considera necesario “comenzar a articularnos y apoyarnos, principalmente centroamericanos y latinoamericanos, por la situación que está pasando no solamente en Nicaragua” por la represión hacia los movimientos sociales y que cada vez más los Estados están aplicando más políticas neoliberales y eso afecta a las poblaciones más vulnerabilizadas. Un grupo del Frente Ecologista, articulado en 2017 como Bloque Orgullo de Incidencia Feminista, que tiene una crítica a la marcha de la diversidad sexual cooptada por el capitalismo, como muchas otras luchas sociales, compartió sus preocupaciones de la situación nicaragüense, y organizó la peña.

Rompió los juegos la docente universitaria y filósofa, Roxana Reyes Rivas, también poeta, quien mostró su contento por la presencia de jóvenes. Roxana leyó tres poemas, el último dedicado a Nicaragua, aún en construcción, dijo la autora.

                        

Me impresionó conocer que un grupo de estudiantes de secundaria, del Instituto Pedagógico “José Rafael Araya” decidiera intervenir en la peña a título personal, pues en el centro de estudios les prohibieron participar como banda, explicaron; y realmente eran una banda musical; también había muchachas solistas, con una voz que ponían los pelos de punta, como se dice, y un joven con un piano electrónico, nos deleitó con sus hábiles manos. Todas eran personas adolescentes.

El dúo Reyna Espiral, integrado por Reynis y Silvia nos deleitó con su espíritu de solidaridad. Silvia ha escrito en Facebook “Hoy amanecí con un fueguito en el corazón. Anoche el amor, la solidaridad y la resistencia se manifestaron de muchas formas. La peña fue un existo. Mucha más gente de la que imaginé. Ayer demostramos que la solidaridad y la capacidad de construir un mundo donde quepan muchos mundos es mucho más fuerte que toda la escoria xenófoba que se desató últimamente. Ésta fue la primera de lo que esperamos sean muchas más actividades así. Gracias a Uds. fue una noche hermosa. Gracias a todxs lxs que  asistieron, a todxs lxs que no pudieron ir pero mandaron cosas o movieron el evento. Más tarde les damos info de lo recolectado, pero les adelanto que por dicha fue bastante. Que chiva saber que vamos a apagar ese odio a punta de trabajo solidario y resistencia”.

Las reflexiones de Silvia germinaron y se manifestaron en la marcha que respaldó la solidaridad y condenó la xenofobia mostrada por algunas y algunos costarricenses, quienes expresaron su íntimo deseo de no ser solidarios motivados por la desinformación, a veces generada por medios de comunicación.

Un joven autoconvocado, con su pañuelo azul y blanco, de quien por seguridad no comparto su nombre, se dirigió a las y los presentes explicando la situación de represión y de violación a los derechos humanos en Nicaragua. “Hace mucho tiempo el gobierno dejó de representar los intereses de la izquierda porque es neoliberal” dijo. 

Valeria, solista, mezclaba canto y poesía. Hizo que brincáramos de satisfacción y de emoción por el contenido de sus letras. A continuación, Eduardo Umaña, docente de francés, presentó un mimo que nos llevó a seguirle con las miradas, con los cuerpos.

Yuleisei explicó que por razones de seguridad no podía informar la fecha de entrega y el lugar de lo recaudado. Agregó que es sumamente importante “que las nuevas generaciones tienen que involucrarse en los procesos sociales que están viviendo en la región, en sus países latinoamericanos porque ahorita es muy necesario tomar todas nuestras capacidades, nuestras habilidades, en los espacios en que nos desenvolvemos y mantener ese pensamiento crítico y poder hacer que las cosas sean distintas porque aquí juega también nuestro futuro, también juega la vida de muchas personas sin importar las edades.”

Refugiado, deja cuatro hijos en Nicaragua

Lo encontré en San José. Llegó a Costa Rica el pasado 25 de agosto porque viviendo en Managua estaba siendo perseguido por  la Policía Nacional, asegura Juan Carlos.

“Ya estaba siendo perseguido por la Policía. Me acusaban de jefe de banda y de terrorismo. Antes que yo se vinieron varias personas. Yo estuve en lo que son los tranques de todo lo que es alrededor de UPOLI, hirieron a varios muchachos, sufrimos varias caídas, varios muertos, varias personas que estuvieron con nosotros, también estaban a la lucha allá en Nicaragua, que se vaya el dictador y más que todo los que estábamos en las barricadas estamos acá, los demás andan huyendo allá en Nicaragua”

Cuenta que tenía orden de captura y ya lo andaban persiguiendo, la Policía Nacional lo había llegado a buscar a la casa de su madre y a su casa. Tiene cuatro hijos en Nicaragua. Solamente él se refugió en Costa Rica, su familia quedó atrás, porque era el perseguido por la policía.

“Mi familia, aunque mi hermano, la mamá de mis hijos, me apoyaron, no se metieron en lleno por temor que hubiera represalias en contra de ellos"

En Nicaragua trabajaba como mensajero en una empresa privada. En San José no ha podido encontrar trabajo aunque hace gestiones, refiere. Sobrevive de lo que le dan de vez en cuando algunos familiares, como comida o donde dormir.

Cuando le pregunto si piensa regresar Nicaragua, rápidamente contesta: “cuando se vaya el dictador si, con mucho gusto regreso a mi tierra, la extraño”

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