Con el triste recuerdo de aquel 30 de mayo, convocan a acciones de resistencia frente al régimen Ortega-Murillo

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Fotografía tomada de la cuenta de Facebook TVC

A escasas horas del cuarto aniversario de aquel fatídico 30 de mayo en Managua-Nicaragua, las voces y los relatos de quienes perdieron a sus hijos, reviven los hechos que borran la sonrisa del pueblo nicaragüense que solía esperar con ansias el Día de las Madres.

“Mañana no quiero besos, no quiero abrazos. Nos vamos a solidarizar con las madres que han perdido sus hijos. Y sin darme cuenta que yo, el 30 de mayo yo iba a ser una madre más que iba a perder a su hijo, que lo iban a asesinar”. El hijo de Alejandra Rivera, Daniel Josías Reyes Rivera, entonces estudiante de veterinaria y zootecnia, siguió al pie de la letra las indicaciones que su mamá le dio el 29 de mayo de 2018. Al día siguiente Daniel asistió a la “madre de todas las marchas” en protesta por la egresión del régimen Ortega-Murillo hacia el pueblo de Nicaragua. Jamás Alejandra imaginaría que su hijo sería uno de los 15 asesinados entre los más de 190 heridos de la represión orteguista de esa ocasión.   

Pero son muchos los relatos tristes en el Día de la Madre de hace cuatro años en Nicaragua, por lo que Fátima Vivas, a quien le asesinaron a su hijo Faber Antonio López, también ese día, explica que mayo es un mes de luto y dolor. “No es un festivo nacional como lo quieren declarar. Es un día de luto y dolor porque hemos perdido a nuestros hijos, porque hemos perdido nuestros seres queridos, porque todavía hay centenares de jóvenes desaparecidos por lo que sus madres aún exigen justicia”.

Este jueves, tanto Alejandra como Fátima, exigieron verdad y justicia al régimen Ortega Murillo, por el asesinato de sus hijos y por todas las violaciones a los derechos humanos cometidas desde abril de 2018. Juntas comparecieron en el Espacio Plural de Diálogo y Confluencia de Actores Nicaragüenses en donde se dio a conocer el pronunciamiento “Nicaragua será liberada de sus secuestradores”.

En el documento se explica que, ante el recrudecimiento de la agresión contra el pueblo, las afectaciones por la falta de acceso a los alimentos, desempleo, incremento de impuestos, migración forzada, corrupción, inseguridad y violencia, se convoca a jornadas de “acciones de resistencia cívicas y pacíficas”, como parte del derecho a protestar.

 La convocatoria refirió que quienes vivan en este momento dentro de Nicaragua, podrán contribuir a suspender el ingreso económico que la dictadura usa para la represión. Siendo algunas de las acciones recomendadas: 1. Iniciar Paros (desde el 1ro de junio) de Consumo Progresivos de Combustible todos los miércoles de cada semana. 2. Jornada “Yo apago una bujía” para disminuir el consumo de energía eléctrica en casas, oficinas, negocios y fábricas por ser uno de los negocios de la dictadura. 3. Expresar de diferentes maneras, solidaridad con las madres que perdieron a sus hijos en la masacre del 30 de mayo. 4. Fortalecer creativamente la organización y articulación interna del pueblo en resistencia activa.

La defensora de derechos humanos, Haydee Castillo mencionó que un paro total de consumo de combustible es crucial porque se sabe que “la dictadura ortega-murillo” se nutre de estos negocios y los impuestos que generan para seguir ejerciendo la represión en contra del pueblo nicaragüense.

El comunicado también se refirió a quienes están viviendo fuera de Nicaragua, a la diáspora y el exilio. Se les alentó a continuar presionando a los organismos internacionales que financian al régimen a través de: 1. Demandar a la Comunidad Internacional la creación de mecanismos para exigir la liberación de presas y presos políticos. 2. Organizar visitas, ante los gobiernos socios del BCIE para demandar retiro de fondos que financian la represión. 3. Llevar un solo mensaje a la Cumbre de las Américas para posicionar la violación a Derechos Humanos en Nicaragua.4. Demandar todos los mecanismos de presión con los que cuenta la comunidad internacional para reencauzar la democracia en Nicaragua.

En el escrito se conmemora el 30 de mayo de 2018, fecha en la que el régimen Ortega-Murillo ordenó disparar “contra casi un millón de nicaragüenses”, que marchaban acompañando a las madres de más de treinta jóvenes que habían sido asesinados en el marco de las protestas desde el 19 de abril. El documento recordó a los más de 170 personas presas políticas, “que son inocentes y continúan secuestrados en las mazmorras del régimen, cuyas vidas corren peligro”. A su vez, rechazó la persecución en contra de figuras de la Iglesia Católica como el obispo Rolando Álvarez y el Padre Harding Padilla y sus parroquias, las que han sido víctimas del vandalismo, persecución, suspensión del fluido eléctrico, y han sido rodeadas por policías para impedir el acceso de feligreses y sacerdotes.

 

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