Si se fugan los cerebros, que no se fugue el mío

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Se abre el mercado repleto de gente. Las y los vendedores, sobre todo jóvenes, ofrecen sombreros, agua helada, hierba buena y eucalipto. Así inicia la obra “Si se fugan los cerebros que no se fugue el mío” del grupo de teatro Tecum Umanii.

El trabajo informal es de las pocas opciones que tienen personas jóvenes. Empleos con salarios justos y seguridad social es casi un sueño como muchas de las ilusiones que tenemos en el país.

" Sueños e ilusiones, les ofrece el gran señor de la oscuridad, con su poder inmenso. Puertos de aguas profundas, refinerías, parques industriales de zonas francas, industrias azucareras, represas hidroeléctricas, satélites y la gran maravilla universal, el canal interoceánico…”, dice parte de la obra.

Según David Castro, de la Red de Jóvenes por la Democracia y los Derechos Sexuales y Reproductivos, en el municipio de El Cuá “no existen fuentes de empleos directos, ya por último una zona franca. Lo que hay es trabajos en las fincas, en las haciendas como los cortes de café, las plantaciones de banano. No es un trabajo permanente sino que está por temporada o por cosecha, pero es un trabajo informal, pues donde no se garantiza la seguridad social. En el caso de las mujeres, es más terrible, es más duro porque las únicas oportunidades de trabajo que hallan es de ama de casa…”.  

Castro valora de positivo que el gobierno implemente cursos de formación técnica en el campo, pero se pregunta ¿Hasta dónde esta gente que se va a preparar, va a tener la oportunidad de poder encontrar un empleo? Para Castro, no es sólo darles conocimiento sino facilitarles un puesto de trabajo.

Agregó que el INATEC les ofrecía trescientas becas, pero todas eran dirigidas a computación e inglés cuando el municipio es altamente productivo y lo que necesitan es que las y los jóvenes se preparen en el ámbito agropecuario.

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