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Mujer afrodescendiente en el parque central de Bluefields
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Ser mujer y negra en Nicaragua: la lucha por el reconocimiento de sus derechos

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Duyerling Ríos / Onda Local

Cada 25 de julio desde 1992 América Latina y el Caribe conmemora el Día Internacional de las Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, una fecha donde se visibilizan sus luchas y necesidad. En 2013 la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes que comenzó el primero de enero de 2015 y concluye el 31 de diciembre de 2024. Con el tema Afrodescendientes: “Reconocimiento, Justicia y Desarrollo”, se busca que los Estados trabajen en la erradicación de las injusticias, el racismo y prejuicios que sufren las personas afrodescendientes.

En Nicaragua existen dos pueblos afrodescendientes. Los creoles y los garífunas. Los Creoles viven mayoritariamente en Bluefields, Corn Island, Laguna de Perlas y Bilwi. El pueblo garífuna habita principalmente en las comunidades de Orinoco, San Vicente, Justo Point, La Fe y Brown Bank.

Perla Wilson está organizada en la Red de Mujeres Afro de Nicaragua, asegura que, desde la entrada en vigor del Decenio, el Estado no lo ha ratificado, por lo tanto, ellas no han visto resultados. “Como organizaciones afro tenemos una agenda, una plataforma política que se aprobó en el 2015, en esa plataforma hay 71 demandas con 16 ejes, esa asamblea se celebró aquí en Nicaragua y estuvo en representación del Estado de Nicaragua una diputada afro del Caribe Norte y se habían comprometido con la lucha de las mujeres afro a llevar a cabo esa agenda…yo no conozco como Perla Wilson desde el tiempo que estoy dentro de las organizaciones alguna política pública, algún programa especial para las mujeres afro”.

Perla señala que, durante sus luchas, las mujeres afrodescendientes han ganado espacios en cargos públicos, pero todavía no logran desarrollar esos cargos con autonomía. “Ocupan esos espacios, pero no tienen poder de decisión, porque si bien es cierto tenemos ahorita una presidenta al frente del Consejo Regional y tuvimos una coordinadora de gobierno, no se hizo mucho por las mujeres afro. Se ha avanzado en tener mujeres afro dentro de las instituciones, pero no con poder de decisión…”.

Una opinión similar tiene Dollene Miller, defensora de los pueblos indígenas y afrodescendientes de Nicaragua, para ella el utilizar la figura de la mujer negra da la impresión que se está contribuyendo a su desarrollo, pero la realidad es otra. “Para nosotras es el uso de la etnicidad para otros fines, no para el desarrollo de nuestros pueblos”.

Perla Wilson ejemplifica está situación con un caso cercano: “Ahorita como organización queremos llevar a cabo una actividad con las autoridades regionales y no hemos podido, llevamos meses porque tienen que ir a un nivel más alto a solicitar el permiso. Es una actividad que año con año la organización la venia organizando, reunir a concejalas del norte y concejalas del sur y hablar sobre el proceso que hacen en sus territorios, la Secretaria de la Mujer, la Secretaria de la Salud, ¿Cuál es el trabajo que hacen y los resultados que han obtenido?”.

En otros casos, ni siquiera se les ha permitido ejercer el cargo. Princess Barberena Beckford, es de la comunidad afrodescendiente de Greytown, asegura que en su comunidad no hay ninguna mujer negra en un cargo público. Desde su experiencia narra que en una ocasión fue electa como presidenta de su territorio, pero no se le reconoció en el cargo. “Fui electa la primer mujer presidenta afro en el territorio, más me fue negado, porque una mujer presidenta del Consejo Regional, detrás de muchas mentes masculinas y machista decidieron que no fuera así. En ese entonces dieron resoluciones administrativas muy tontas”, señala Beckford.

Nora Newball, del Gobierno Comunal Creole de Bluefields confió en que con un proceso autonómico (que incluye la Ley No.28 aprobada en 1987 y su reglamentación en 2003; así como la Ley No. 445, Ley de Régimen de la Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas) las mujeres afrodescendientes serían visibilizadas. “Estas tres leyes pretenden que con la autonomía se iba a crear condiciones para la igualdad de la mujer en todos los ámbitos, tanto social político y económico, sin embargo, en los Consejos Regionales Autónomos la participación de la mujer negra, es mínima y esta es otra forma de discriminar”.

La participación de las mujeres afro en espacios de toma de decisiones, la educación y el acceso al territorio, eran parte de las prioridades en la agenda de estas mujeres, pero tuvo que modificarse, explica Perla Wilson, ahora un eje importante de trabajo es la prevención de la violencia contra las mujeres y los derechos sexuales y derechos reproductivos. “No tenemos tampoco estadísticas para saber cuántas mujeres afro sufren violencia o han sido víctimas de femicidios, porque la mujer afro no denuncia su situación de violencia como las mujeres mestizas”.

Escucha el reportaje completo y conoce más de la historia de estas mujeres que se resisten al olvido. Durante todos estos años han honrado la memoria de sus ancestras. Practican la sabiduría que les enseñaron sus abuelas y madres. Ejercen su liderazgo en una sociedad que las excluye y discrimina por ser mujeres afrodescendientes, identidad que a ellas, las llena de orgullo.  

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