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Crisis migratoria y desplazamiento forzado en Nicaragua

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En esta edición conversamos sobre los miles de nicaragüenses que se han visto obligados a migrar por la persecución política que se vive en Nicaragua y las pocas oportunidades laborales. Harry Rosales de León, Ernesto Gonca de Estelí y Lisseth Vega de Jalapa, migraron de Nicaragua para buscar mejores oportunidades, aquí te contamos sus historias.

Ernesto, Lisseth y Harry pertenecen a los cientos de personas nicaragüenses que han tenido que salir en los últimos dos o tres años, por el contexto sociopolítico que vive el país. La búsqueda de oportunidades laborales, de mejorar sus condiciones económicas y el hostigamiento del gobierno han sido algunas de sus razones para dejar  Nicaragua. “A muchos nos tocó emigrar porque la situación se grabó después de todo lo que pasó en 2018, somos víctimas de este gobierno, ahora nos toca estar lejos de nuestras familias y en muchos casos como refugiados en el extranjero, no tenemos muchas opciones y tampoco podemos volver a Nicaragua”, señaló Harry.

Ernesto emigró a México, asegura que ha sido difícil acoplarse a un país donde padecen el recelo de migrantes provenientes de Centroamérica, “la gente está buscando cualquier lugar donde se pueda trabajar, así que encontrar trabajo y entender que uno sale de su propia tierra por mejorar su calidad de vida es duro. Además, poder salir del país en estos momentos en Nicaragua es casi puede un privilegio, porque hay mucha gente que no puede hacerlo”.

Lizeth decidió emigrar hasta San Francisco California, para ella lo más difícil fue haber dejado a su familia y su hogar, “es duro dejar todo y venir a un país, a luchar y no saber cuándo podré regresar, porque entré con asilo político”.

Harry tiene 24 años y decidió irse a ciudad de México, explica que nunca se imaginó ser migrante, “yo llegue solo a este país y me tocó vivir muchas cosas, llegar a la ciudad de México es otra cosa y pues uno no se acostumbra tan fácil al ritmo de vida de esta ciudad que es tan grande, donde hay 20 millones de personas, al menos ya tengo trabajo y me estabilicé económicamente”.

Ernesto, Lisseth y Harry, concuerdan en que para volver a Nicaragua deben existir condiciones en las que se cumplan los derechos de la ciudadanía, “el derecho a pensar diferente, de no padecer el deterioro de la instituciones, que ya no exista esa concentración de poder que existe hoy en día, que ya no esté el gobierno de Daniel Ortega mientras esté ese gobierno Nicaragua nunca va a avanzar. Siempre vamos a vivir pobres sin trabajo allá se estudia para nada, porque al final  no trabajas en lo que estudias”.

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