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“Fue duro cruzar la frontera porque no llevaba nada; sólo llevaba mi ropa, los zapatos lodosos”, relata un joven jinotepino. Fotografía / Oscar Acuña.

Por una Nicaragua libre, la lucha en las calles de Jinotepe

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El 18 de abril de 2018. La historia de Nicaragua cambió, siendo protagonistas de esta, miles de nicaragüense que se rebelaron contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Uno de ellos es el jinotepino Reyneiro Pérez, quien trabajaba en una ferretería. Poco a poco se fue involucrando en las protestas, razón por la cual, lo despidieron. “Cuando quemaron el Zonal del Frente, ese día que explotó prácticamente Jinotepe, todo mundo se dio cuenta que fueron ellos mismos, ellos comenzaron con su política basura que tienen de hacer creer que la población andaba dañando las cosas, que éramos delincuente los que andábamos en la calle, que solo queríamos destruir o aprovecharnos de la situación y no era así”.

Quema del zonal del FSLN en Jinotepe. Fotografía / Oscar Acuña

Reyneiro agarró su bicicleta y se trasladó a Dolores para participar en una marcha. Ahí, recuerda, también se juntaron personas de Diriamba y Jinotepe. La indignación creció. “Ahí fue donde se empezó a organizar la gente, porque se hacían cosas cada uno por su lado y eso fue lo que generó que el 12 de junio ellos mandaran a sus militares por primera vez. Todavía no había tranques, ellos andaban armados y ese día entraron disparando. Y recuerdo perfectamente porque se vinieron a tomar el hospital, yo me desperté y vi pasar a un grupo como de 30, entre chavalos y gente adulta, yo intenté salirme y me pegaron un lajazo en la puerta, que me metiera…”.

Ante el hostigamiento de policías y paramilitares la población empezó a trancar las calles. En 2018, más de 100 tranques fueron instalados por la ciudadanía jinotepina para evitar que policías pudieran moverse. "Nosotros pusimos un tranque, porque esa era lo único que nos protegía, los tranques, para que no pasara las camionetas con los paramilitares, pero por lo menos esos nos daban chance de avisar, de movernos e ir a otro lugar”.

La ciudadanía trancó las calles, para evitar el hostigamiento de policías y paramilitares. Durante la llamada “Operación limpieza”, se desplegó a centenares de paramilitares, encapuchados y fuertemente armados. Fotografía / Oscar Acuña

Las familias en Jinotepe se encerraban a las cinco de la tarde. Eran días de zozobras y desvelos. En reiteradas ocasiones los paramilitares intentaron entrar, pero en ese momento, los identificaban como trabajadores estatales, sin experiencia, asegura Reyneiro.“Era gente que le dieron armas, pero que tácticamente no eran tan inteligente, entonces a ellos les costó bastante entrar a Jinotepe, tiraban balazos, arriba de la casa se escuchaban, quisieron entrar por el Dulce Nombre”.

Pero fue hasta el 8 de julio, por la madrugada, con la llamada Operación Limpieza, que paramilitares y fuerzas especiales de la policía se tomaron el pueblo. Ese día fue asesinado José Manuel Campos. "Era amigo mío, yo lo miré dos días antes, cuando yo iba a trabajar él estaba en un tranque y me dice -araña a dónde vas- voy para el trabajo jodido- yo tengo que trabajar, tené cuidado hombre, me dice, no hombre tranquilo, tené cuidado vos, le dije, y esa fue la última vez que yo lo vi".

Escuche el reportaje completo, aquí.

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