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Rose Ramos

Ser trans en Nicaragua, es enfrentarse a múltiples violencias

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Isayara López / Onda Local

En Nicaragua, ser mujer trans es estar expuesta a múltiples violencias. Es enfrentarte a la discriminación que está presente en todos los espacios de la sociedad y en las instituciones del Estado.

Para María Teresa Blandón, socióloga y feminista, los derechos de las trans no se les garantizan, porque ni siquiera se les reconoce en su condición de mujeres; “las mujeres trans en su mayoría, tienen que abandonar tempranamente la escuela, porque son víctimas de violencia, de una violencia impune, de una violencia que no se sanciona o porque son obligadas por los propios docentes a vestirse de hombres, porque les niegan a adoptar la forma o las expresiones que ellas deciden, son víctimas de violencia y acoso en la calle, tienen que hacer los trabajos más precarios porque nadie les quiere dar trabajo, por eso también viven en la mayoría de los casos en condiciones de pobreza y de discriminación”.

El pasado 03 de marzo, Anahis Contreras, mujer trans, fue asesinada con saña por dos hombres en el municipio de Somotillo, Chinandega. Anahis era conocida entre sus familiares y amigos como Lala y trabajaba como asistente de cocina en el mercado de Somotillo. Sin embargo, fue hasta 15 días después del asesinato, que la sociedad y los medios de comunicación nicaragüense hicieron eco de la denuncia.

Para Juanita Urbina, activista transfeminista, el caso de Lala demuestra el descontento de los demás contra quienes deciden sobre sus cuerpos, "evidencia la profunda transfobia que hay en esta sociedad y también es un mensaje, que estos cuerpos que no acatan en la norma tienen que ser castigados, o sea es exterminar por completo, que en el imaginario masculino que representa una ofensa para esa masculinidad tóxica, esa masculinidad tradicional”.

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Ludwika Vega, presidenta de la Asociación Nicaragüense de Transgéneras (ANIT) asegura que con la llegada del Coronavirus se incrementaron los niveles de violencia hacia las mujeres transgéneras de enero a agosto de 2020, registraron 27 casos de agresiones físicas a mujeres trans, la mayoría eran mujeres trans-trabajadoras sexuales y en lo que va de 2021, contabilizan cinco casos de agresiones físicas. 

“En Nicaragua, ser mujer trans significa mucho, porque el promedio de vida según la OPS de las mujeres trans es de 35 años y yo he visto que las mujeres trans difícilmente logran pasar esa edad de vida; sino te matan, se logran morir por x o y razones, las enfermedades las están atacando, hay una tasa alta de VIH en las mujeres trans, los crímenes de odio. Entonces ser mujer trans en Nicaragua es ser, agarrar fuerzas para combatir toda esta ola de criminalizaciones, todo este rechazo, exclusión, que inicia desde nuestra familia.”

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