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Kisha López: La espiritualidad me ayudó a mantener la fuerza.
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Relatos de abril: Kisha López transgresora del sistema político

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A tres años de las protestas de abril de 2018, los recuerdos de lo sucedido afloran en la memoria de quienes se enfrentaron al poder estatal. Kisha López, es una de las que se niega al olvido.  

El nueve de julio de 2018, a las seis y treinta de la mañana, policías y paramilitares llegaron a la casa de Kisha."Yo me asusté, como que tal venían a buscar un narcotraficante o un delincuente de lo peor, porque venían más de cien oficiales y más de 50 paramilitares. Tenían rodeada mi casa y armados, pero yo como estudiante de derecho los enfrento porque estaban irrespetando las normas y las leyes. Entonces les digo, porqué vienen aquí con tanta violencia, tienen una orden de allanamiento. Ellos entraron directamente, tiraron balazos, desbarataron la puerta de madera. Tiraron dos balazos más donde resulta muerto mi gato, esa bala era para mí y Eddy, pero mataron al gato”-

En manos de la policía Kischa pensó que respetarían el debido proceso, pero no fue así. “Al juez no le importo que Gertrudis llegó todo vendado, todo desquebrajado, con muletas, no miró la incapacidad que tenía para el debido proceso, la abogada le pidió al juez que a Eddy por las condiciones que lo habían dejado que le dieran libertad para la recuperación en su casa y que nosotros siguieramos el debido proceso”.

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Kisha permaneció en el Chipote hasta el 18 de julio de 2018, día que fue traslada al Sistema Penitenciario La Modelo, en Tipitapa, pasó diez meses encarcelada injustamente. “La prueba única que tienen y nos condenaron a mi casi a 41 años, a él casi 61. Nos condenaron solo con testifical verbal, no hay prueba sólida que digan, una foto que yo anduve en protesta, la misma personas que vinieron aquí a robarme a mi casa fueron los mismos que llegaron de testigo”, señaló.

En la cárcel estuvieron expuestos a condiciones difíciles, la discriminación por su identidad de género estuvo siempre presente.“La desnudez constante y siempre me ponían mi cuerpo expuesto a oficiales. No sé por qué lo hacían. Luego quisieron agredirme con una violación, porque me golpearon, fue la única que vez que me dieron un golpe en la nuca porque me desmayé, cuando me desperté amanecí sin ropa, y yo pensé que había pasado, pero cuando yo miro al oficial me dice: vestite y fingí que lloras, entonces yo fingí y le dije gracias”.

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