EN VIVO

EN VIVO

Finca escuela “La Esperancita”, en este lugar se práctica y promueve la agricultura orgánica.
Isayara López / Onda Local

Agricultura orgánica, una esperanza de vida en Nicaragua

Compartir: Descargar audio

Por Isayara López Sánchez 

A 15 minutos del centro de Nueva Guinea, en la Región Autónoma del Caribe Sur de Nicaragua, se ubica la finca escuela de agricultura orgánica “La Esperancita”, fundada el 15 de marzo de 1984.

En este lugar se practica y promueve la agricultura orgánica, un sistema de producción que no utiliza fertilizantes y plaguicidas sintéticos para la producción. La prioridad es la protección del medio ambiente y la salud humana. Elba Rivera es docente y fundadora de La Esperancita, explica que desde 1982 en Nueva Guinea se iniciaron los primeros esfuerzos por practicar la agricultura orgánica.

En la agricultura orgánica no se utiliza fertilizantes y plaguicidas sintéticos para la producción. Fotografía / Isayara López Sánchez 

“Al principio la idea era producir ecológicamente, que la gente tuviera la idea que significa proteger el ambiente, los suelos, pero también producir orgánicamente, que significa producir sano. Mirábamos que en comparación a los primeros tiempos de fundación de Nueva Guinea ya los suelos ya no daban igual. Por ejemplo, mi papá, sacaba de una manzana 45 quintales y después se fue reduciendo y reduciendo, hasta 5 por manzana. Entonces nosotros pensamos que tendríamos que regresar a los años buenos, de cuidar la tierra, de cuidar el bosque, de cuidar, de comer sano”, explica Rivera. 

Rivera, asegura que la agricultura orgánica, es una esperanza de vida porque dependemos de la naturaleza, del suelo y del agua. “La agricultura orgánica vivimos en el presente porque producimos sano, podemos ver el resultado de la tierra actual, pero también es cuidar para el futuro, es cuidar mis suelos, mi tierra, para el futuro, para mis nietos, para mis hijos, mis generaciones venideras y también es tener un agricultor orgánico como vecino es tener un tesoro, no te contamina tu río que pasa por tu finca, no va a hacerte desastres, porque entiende lo que está pasando, es una persona que piensa en el río que pasa por la comunidad, lo cuida, mantiene el bosque. Si hay un bosque en la comunidad o en la finca, entonces ahí se pueden ir a refugiar los animales silvestres”.

El bocashi aporta muchos nutrientes necesarios para estimular el crecimiento y desarrollo de los cultivos. Fotografía / Isayara López

José Omar Sánchez, administra La Esperancita. En nuestro recorrido por la finca, nos detenemos en el área agroforestal. “Este es un vivero de plantas del trópico húmedo donde tenemos plantas de níspero, almendro, palo de piedra o conocido también como manú. las bolsas están compuestas, el extracto que se les aplicó fueron: tres de aserrín, tres de estiércol de oveja y cuatro de tierra. la planta no necesita solamente que nosotros la nutramos a ella, sino nutrir nosotros el suelo.

Es un sistema diversificado, tienen jengibre, yuca, malanga, cúrcuma, tenemos valeriana, zacate de limón, cítricos y cacao criollo. Fotografía / Isayara López 

Francisco Amador, también trabaja en La Esperancita, asegura que la iniciativa permite mantener un equilibrio entre las personas y el medio ambiente. “Es muy importante que podamos disciplinarnos para trabajar de una manera orgánica, nosotros tenemos aquí como una finquita modelo, aquí no quemamos, no usamos químicos. Esta finquita tiene muchas áreas de bosque, pero a la vez en los lugares donde cultivamos tampoco no se mira deforestado, no es que solamente apeamos un área completamente y queda completamente como monocultivo. Sembrar en asociación es que se siembra de diferente plantación, por ejemplo, se siembran árboles que son maderables, pero se le da una distancia considerable, tal vez 10 o 12 metros y luego se le mete cacao en línea, pero a la misma vez se le pone café, canela, mamón chino, otro tipo de árboles que también son pequeños, se le meten cítricos, etc”.

Los ganaderos para sembrar pastos tumban mucho bosque, despalan la orilla de los ríos y esos son costos sociales que hay que invertir para revertirlos. En La Esperancita apuestan por la crianza de ovejas. Fotografía / Isayara López

Blanca Ruíz y Oscar López son integrantes de la primera Asociación de Productores Orgánicos de Nueva Guinea Sano y Salvo, juntos se han capacitado en La Esperancita en agricultura orgánica.

El abono orgánico ayuda a las plantas en su desarrollar. Fotografía / Isayara López 

“Cuando yo inicié, era un productor convencional, me dedicaba más a los granos básicos hacia dos manzanas de arroz cuando menos una, cuatro o cinco de frijoles, cinco o seis de maíz, entonces y nunca vi de resultados, trabajé y trabajé como de sol a sol y nunca vi después un resultado, siempre pérdida. Los granos básicos es una rifa, es una suerte, hacemos frijoles viene la lluvia se nacen, se pierden. El sistema agroforestal es diferente, el sistema agroforestal es a base de árboles, entonces nunca una lluvia nunca lo va a perder, ni nunca un sol lo va a perder. Otra cosa, el sistema agroforestal, el produce escalonado no es como los granos básicos, una sola cosecha, una sola siembra. El sistema agroforestal es diferente, hacemos una sola siembra y después la producción viene escalonada por 10, 20, 30 años, depende del mantenimiento que le demos, entonces para mí me ha funcionado”.

Suscríbete a nuestras noticias

Ingresa