Los nuevos símbolos representan luchas no violentas
Rose Ramos

El poder de los símbolos en la protesta social

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Por Duyerling Ríos 

Con el retorno al poder de Daniel Ortega en el 2007, aparecieron también una serie de cambios en torno a lo simbólico. De repente, en la papelería estatal se empezó a emplear una forma caricaturizada del escudo nacional. De ahí las instituciones públicas empezarían un proceso de homogenización de sus colores. El rosado, el celeste y el amarillo se miran por todos lados. 

Ortega aparecía públicamente vestido de blanco intentando proyectar que era un promotor de la paz. Una cantidad recargada de flores adorna los actos públicos. Hasta hace poco, en las rotondas se vivía una eterna navidad, con luces de todos colores. En las principales cabeceras departamentales y en Managua fueron instaladas gigantescas e inertes estructuras de metal que irónicamente llamaron árboles de la vida. Con este simbolismo intentaron convertirse en imagen atractiva, adueñándose de símbolos emblemáticos, canciones, personas e ideas como si fueran propiedad del partido de gobierno.

Desde abril de dos mil dieciocho la historia de Nicaragua se ve marcada por un repunte del simbolismo. La ciudadanía creyó necesario identificarse y expresarse por todos los medios. El pueblo decidió darle relevancia al ser nicaragüense y se cobijó bajo la bandera azul y blanco como forma de expresar sentimientos de unión, fuerza y lucha.  Silvio Sirias, docente universitario refiere que “los colores azul y blanco fueron por excelencia los que más sobresalieron durante las protestas, porque son demandas nacionales, no demandas de un partido político. Esta lucha no ha sido abanderada por ningún partido político, sino por la población que se adueñó de sus colores, de sus símbolos, de la bandera azul y blanco, del escudo nacional, del himno nacional y eso logró hacer una unión dentro del movimiento nacional, liderado en este caso por estudiantes, pero también apoyado por campesinos, campesinas, apoyado por la sociedad civil...”

En un intento desesperado por acallar las voces, el régimen criminalizó el uso de los colores azul y blanco. El seis de agosto circuló en las redes sociales un video que muestra a dos hombres que apresurados borran el color azul con el que un expreso político había pintado su casa. “…Estoy pintando mi casa, aquí tengo a la guardia en estos momentos, se me está llevando la pintura, allá va con mis pinturas vean…la policía se me robó la pintura, estoy pintando mi casa en estos momentos en Juigalpa…. se me robó la pintura la capitana Celina, ahí está la policía… siéntanse orgullosos de que el color azul que estaba pintando mi casa es el color de su camisa oficial, el color de tu camisa capitana, ese es el color que estaba pintando mi casa, el color azul de la bandera que representa nuestra patria….”.

Escuchen el reportaje completo…

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