Paredes para la historia

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Si las paredes hablaran que no dirían, dice la canción… Pero en Nicaragua paredes y muros siguen contando la historia del país. Las nuevas pintas y graffitis recogen el sentir ciudadano de un difícil episodio que ha recrudecido desde el 18 de abril de 2018 y que ha dejado angustias y sufrimientos; pero también esperanza y muestras de valentía de las y los nicaragüense ante la represión gubernamental.

 

Muchas de esas pintas, surgieron para denunciar la violencia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Aparecieron tras el paso de cada marcha cívica y marcaron el rastro del sentimiento generalizado en repudio por cada asesinato, por cada presa o preso político o cualquier otra acción represiva contra las libertades y los derechos ciudadanos.

 

Difícilmente se sabe quién las hace. Son en su mayoría anónimas, por el riesgo que conlleva burlarse de una dictadura que ya carga en sus espaldas según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, más de 325 asesinatos, la peor matanza de la historia de Nicaragua en tiempos de paz.

Caminando o por las ventanas del bus se pueden leer. Causan diversas emociones. Te conectan con el estado de ánimo de sus autores o autoras. Casi siempre exigen justicia, democracia y libertad para Nicaragua.

En los muros del Centro Comercial Metrocentro en Managua, aun se ven pintas con el rostro de Ortega, donde se utilizó la técnica de moldes. Al boceto le acompaña un mensaje, ¡Se busca asesino! Esta pinta ha aparecido en diversos sectores de la capital y otros municipios del país; en algunos casos le acompaña la variante en el que se acusa a Ortega de traidor, asesino, violador y genocida.

Otras pintas expresan el grito orgulloso de la ciudadanía que reconoce la hazaña del estudiantado nacional, quienes elevaron su voz y se convirtieron en la reserva moral de Nicaragua, en la lucha contra la dictadura. “NO ERAN DELINCUENTES, ERAN ESTUDIANTES” “VIVAN LOS ESTUDIANTES” aún se lee en los muros del barrio Georgino Andrade.

La noticia del asesinato del niño Álvaro Conrado, el pasado 19 de abril, mientras daba agua a quienes estaban siendo afectados por el gas lacrimógeno arrojado por la policía orteguista, conmocionó a Nicaragua y le dio la vuelta al mundo.

El acto de solidaridad de Alvarito, inspiró a Juan Tijerino, de 19 años, de Masaya, a dibujar un retrato en memoria del niño mártir. El retrato ahora está en estíquers, camisetas, muros, entre otros, como símbolo de la lucha por la libertad.

La ciudadanía también recuerda a los más de 300 asesinados. “NOS FALTAN MAS DE 300” se lee en una pinta en el barrio Pedro Joaquín Chamorro.

Muros, paredes y cualquier superficie donde se pueda pintar, al igual que las calles, son espacios que el régimen pretende secuestrar. Varias cuadrillas de empleados cumplen al pie de la letra la orden de borrar los mensajes de protesta, los cuales sustituyen por frases por lo general obscenas, discriminatorias, con mala ortografía y que promueven el odio, pese a la retórica de paz pregonada por Rosario Murillo.

Entre tantos garabatos se pueden entender algunos mensajes: “Malditos terroristas” “PLOMO” “Golpistas” “Daniel C, escrito con C, keda, con K”.

En los municipios, fanáticos afines al régimen, intentan intimidar y generar miedo, haciendo pintas en las casas de quienes sospechan que participaron de manera directa o apoyaron las diversas manifestaciones cívicas. Este asedio en también han sido estampado en iglesias que dejaron entrar a personas heridas durante los ataques de la policía, paramilitares y parapolicías.

Sin importar cuantas veces se pretenda borrar lo que dicen las paredes, la historia se ha venido escribiendo en ellas. El desarrollo tecnológico ha permitido registrarlo para conservarlo como parte de nuestras memorias de nación.

La historia reciente guarda marcadas similitudes con el fenómeno social vivido hace 40 años, cuando el pueblo nicaragüense enfrentó la dictadura somocista. Las pintas también estuvieron en su apogeo. En esta ocasión, nuevamente ante una dictadura cruel y sanguinaria, las paredes persisten en grabar la historia y dejar por sentado que la última frase que debe pintarse es “LIBERTAD”.

Paredes para la historia

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