¿Por qué poner fin a la impunidad por crímenes contra periodistas?

Compartir: Descargar audio

En Onda Local conmemoramos el 2 de noviembre, Día para poner fin a la impunidad por crímenes contra periodistas, declarado por la UNESCO, abordando la situación de las y los periodistas nicaragüenses, sobre todo.

Elizabeth Romero y Sergio Marín, periodistas, compartieron sus puntos de vista respecto a la realidad en que nos toca desarrollar nuestra labor y por qué debe ponerse fin a la impunidad por los crímenes cometidos contra periodistas.

Se compartió un reporte de Julio López, donde menciona el asesinato del periodista independiente Ángel Gahona en Bluefields, de un disparo en la cabeza, cuando transmitía en vivo la protesta social. La policía presentó a dos jóvenes afrodescendientes como sus autores, quienes fueron condenados; pero la viuda de Gahona, Migueliuth Sandoval, califica el juicio como una burla.

Le decimos a la pareja Ortega Murillo que si quieren que se esclarezca este caso, que se capture al verdadero asesino, que se investigue a cada uno de los antimotines que estaban presentes” afirmó Sandoval, y agregó vía telefónica, que siempre han manifestado que los jóvenes no son culpables del asesinato de Gahona; firmeza que respalda con los más de 30 vídeos “donde quedó a la vista y probado de que estos muchachos no se encontraban en el momento en que esa bala mató a mi esposo” agregó.

Con pruebas, gritos, puños alzados y lágrimas, bajo sol, bajo lluvia, y bajo un sinnúmero de circunstancias, “hemos avanzado en este caso” añadió. Si bien se leyó la sentencia, la familia apeló. “Este caso va a casación, y al agotar la vía nacional, vamos a llevarlo a la vía internacional”, explicó Migueliuty y manifestó con entereza “no lo vamos a dejar en la impunidad”.

Agregó que el Estado inculpa a los dos jóvenes, reales víctimas de la presión policial, sabiendo que estaban bajo efectos de alucinógenos; y acotó que el asesino de su esposo fue un policía antimotín, quien viajó el mismo día hacia Managua, en una motocicleta.

Julio López narró aspectos trascendentes del foro realizado por la Fundación Violeta Barrios y Pen Capítulo Nicaragua. Cuatro sillas con imágenes de P. J. Chamorro, Carlos Guadamuz, María José Bravo y Ángel Gahona, asesinados por decir la verdad, presidían la actividad, donde se presentó el documental “No se mata la verdad”, que cuenta los peligros del ejercicio periodístico en México.

El lugar más peligroso para ser periodista no es Medio Oriente, es México, se afirma en el documental. Un total de 34 periodistas han sido asesinos en los últimos tres años en ese país. Más de 30 han tenido que huir del Estado, por el ambiente hostil de persecución. Investigar un asesinato en México, es más peligroso que cometerlo, afirma López. No podés tomar fotografías de nada ni como ciudadano ni como periodista, tampoco podés decirle nada a la policía si ellos te toman fotografías, porque si te atreves a denunciarlo, pues posiblemente no amanezcas vivo, comenta un periodista local.

Javier Valdez, de RíoDoce, asesinado en mayo 2017, señala que “buena parte del periodismo en ese país (México) está besándole las huellas al poder y reproducen el discurso del poderoso, prefiero asumir la tarea que me toca como periodista en lugar de hacerme pendejo y voltearme para otro lado”. Carmen Arístegui, de Arístegui Noticias, expresa por su parte que “todos y todas las demás personas que han perdido la vida en este camino, deben significar un motor para nosotros”.

El caricaturista Pedro Molina, quien trajo a Nicaragua el documental “No se mata la verdad”, afirmó que hay mucha similitud entre lo que ocurre al periodismo en México y en Nicaragua. La muerte física, la muerte civil, el exilio, las amenazas y agresiones, la vigilancia electrónica, detenciones y robo de equipos, está ocurriendo a las y los periodistas en Nicaragua.

Ángela Saballos, de la directiva de PEN, compartió que su generación vivió con asombro, indignación y dolor, el magnicidio de Pedro Joaquín Chamorro, quien hace 41 años hizo temblar las bases del somocismo “y a su vez logró que el pueblo saliera a las calles a protestar; así inició el principio del fin de esa tiranía”. Sin libertad de expresión ninguna otra libertad es posible, agregó.

El periodismo local y regional está más expuesto al peligro, coincidieron quienes participaron en el Foro. El peligro muchas veces proviene de los CPC, los vecinos y las condenas a las familias es otra amenaza, afirmó una participante. El asedio, la intimidación y las amenazas de muerte fueron denunciados por un periodista leonés.

Se está recrudeciendo la represión contra los periodistas, porque ya existía, afirmó Elizabeth Romero, ante el comentario de Patricia de lo afirmado por el Relator de Cárceles de la CIDH, Joel Hernández, que se está a las puertas de la 4ta. Etapa de represión gubernamental, al vislumbrar que los medios y el periodismo serían el nuevo blanco de la agresión estatal. “Esto viene desde atrás; y del 18 de abril para acá, los primeros objetivizados en las protestas, y ejemplificó con la agresión a Julio López de Onda Local, han sido los periodistas, han sido los primeros objetivizados” agregó Romero.

Para Elizabeth, el régimen está consciente que en todo lo que ocurre en el país, hay que acallar primero a los periodistas para que no conozca la verdad. “La represión ya la veníamos viviendo. Te quitan equipos, te roban, que golpean a periodistas, a camarógrafos”.

Sergio Marín por su parte, añadió que el poder, en cualquier latitud del mundo, quiere acallar al periodismo sobre todo al periodismo investigativo, independiente, porque quiere estar a sus anchas, tener la libertad para hacer lo que se le antoje. Todo poder, político, económico, las organizaciones que ejercen poder social, las iglesias, quieren hacer las del gato, ensuciarse, hacer un huequito, tapar y que nadie se dé cuenta.

 

Escuchá todos los planteamientos de Elizabeth Romero y de Sergio Marín.

 

Suscríbete a nuestras noticias

Ingresa