Por una universidad que nos enseñe a pensar

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El doctor Carlos Tünnermann Bernheim, formó parte de la generación estudiantil que inició la lucha por la autonomía, logrando que las universidades se convirtieran en el espacio donde se ejercía la libertad de pensamiento y el debate de las ideas.“…Libertad de cátedra es la piedra angular de la vida universitaria, yo no concibo una universidad sin libertad de cátedra, como no concibo tampoco una universidad que guarde silencio. Autonomía y silencio son dos términos incompatibles. El silencio de una universidad con una problemática como la que estamos viviendo, implica complicidad”.

La Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior, Ley No. 89, establece la inviolabilidad de los recintos y locales universitarios. “La fuerza pública sólo podrá entrar en ellos con autorización escrita de la autoridad universitaria competente”, pero este mandato no fue cumplido durante las protesta cívica, que mantuvieron por meses las y los estudiantes, al contrario muchos jóvenes fueron expulsados, agredidos y asesinados dentro de algunas universidades.  

Violeta Delgado, ex líder estudiantil, asegura que durante su período no se permitió que los partidos se inmiscuyeran en la vida universitaria. “…nunca permitimos recibir orientaciones de ningún comisario político en la universidad... Las universidades, por ejemplo, se abrieron a estos grandes debates de La Nicaragua Posible liderados por el rector Serrano Caldera, que incluía a todas las clases políticas nicaragüense. O sea, la universidad volvió a abrir sus puertas a la reflexión filosófica, política, del país en la que participamos los estudiantes…”

Pero, ese movimiento estudiantil que resistía a ser copado por partidos políticos, se convirtió: “…el movimiento estudiantil organizado a través de la UNEN realmente esta siendo muy cuestionado, porque se fue deformando y se fue transformando en un organismo dominado y controlado por el Ejecutivo; y los dirigentes estudiantiles se volvieron profesionales, como funcionarios de la UNEN. A la UNEN se le dieron poderes que no correspondían, por ejemplo administrar becas, facilitar una serie de facilidades para los estudiantes con los cuales ellos manipulaban... Hay que volver por el prestigio del antiguo CUNN que era más bien la punta de lanza de las luchas sociales, por la libertad y la democracia en los años 60 y 70…”, refiere el doctor Carlos Tünnermann.

Escuchá el reportaje completo y déjanos sus comentarios.

Foto de portada: Cortesía Eddy López 

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