Prácticas agroecológicas para conservar Indio Maíz

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El incendió que invadió la Reserva Biológica Indio Maíz el pasado 10 de abril, devoró 6 mil 788 hectáreas, lo cual encendió las protestas ciudadanas en Managua, principalmente. SOSIndioMaiz, decían los carteles portados por estudiantes en su mayoría.  

Pero, la alerta por los daños a la Reserva Indio Maíz había sido dada desde mucho tiempo atrás por guardabosques del Gobierno Territorial Rama y Kriol y por las organizaciones ambientales del sureste de Nicaragua, encabezadas por la Fundación del Río. Invasión a la Reserva, ganadería extensiva ilegal y deforestación son algunos de los problemas denunciados.

No todo es negativo, existen personas y organizaciones que trabajan para conservar Indio Maíz. La Fundación del Río, por ejemplo, coordina con familias que viven en la zona de amortiguamiento prácticas agrícolas para evitar la invasión.

Vicente Sequeira y Saturnina del Carmen Lira, llegaron desde Nueva Guinea a la comunidad El Bijagua, El Castillo, hace 19 años. En Nueva Guinea, alquilaban tierra para trabajar, pero cuando llegaron las empresas el alquiler se encareció, recuerda Saturnina.

 “…eran empresas de piñeras, jengibleras, de chileras, quequisqueras, ya nosotros ya no pudimos, porque ahí nosotros alquilábamos y sembrábamos que dos manzanas de quequisque, una manzana, según lo que estuviera a nuestro alcance…”.

En Bijagua, Vicente y Saturnina, poseen seis manzanas de tierra. No tienen necesidad de más, tampoco de invadir Indio Maíz.  “Sabemos que más allá es la Reserva y desde que venimos aquí, nos dijeron que era prohibido entrar, mejor compramos caro aquí, pero nos quedamos en un lugar donde no nos va a molestar nadie…”.

Vicente y Saturnina han diversificado su parcela y utilizan abono orgánico. “Trabajamos en el manejo sostenible, recogemos todo el material, hojas de yuca, guarumo, tallo de chagüite, frijol abono; hacemos una mezcla y picamos con tierra, vamos echando capas de tierra hasta que llegamos a la cantidad que queremos tener de abono”, asegura Vicente.

Por su parte, Saturnina aseguró: “Tenemos un área de seis manzanas, tenemos piñas, pijibayes, la fuente de agua, que la estimamos porque sin agua no podemos vivir; tenemos canela, castaña, plantas medicinales y al otro lado está el potrero, un área pequeña donde mantenemos dos vaquitas para que no nos haga falta la leche, dos bestiecitas para jalar las cosechas y llevarlas a vender a donde haya alcance de carreteras. Aquí trabajamos con abono orgánico, aquí no hay químicos”.

Para Deylin Brenes, de la Fundación del Río, las prácticas agroecológicas de las familias que viven en la zona de amortiguamiento de la Reserva están contribuyendo a conservarla.

“Trabajamos con las familias que están dentro del área de amortiguamiento, porque nuestra principal iniciativa u objetivo es que el área de bosque de la Reserva se pueda conservar. Trabajamos con esas familias que están de ese lado porque lo que queremos es que sean referentes, que no necesitás 200, 300, 100 manzanas para vivir una vida feliz”.  

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