Reelección indefinida es monarquía

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La palabra reelección en Nicaragua suena a menudo. Vivimos en un país donde históricamente a los funcionarios les encanta estar en el poder, sí es posible hasta que la muerte los separe. Desde 1991, año en el que nací, han pasado por la presidencia solamente cuatro presidentes, cuatro presidentes en casi 26 años. Violeta Barrios la primera presidente del país, aunque pronto no será la única, o eso parece. Arnoldo Alemán de quien decir algo más que su nombre sobra. Enrique Bolaños y Daniel Ortega, quien lleva cuatro períodos en la presidencia, tres de ellos, consecutivos.   

En una entrevista con el periódico The New York Times, el ex presidente Uruguayo Pepe Mujica, dijo que la reelección indefinida es una monarquía. En Nicaragua conocemos de familias que se aferran al poder, donde al estilo de la mafia de los Corleones, todo queda en familia.

Algunos dirán que el algún momento son necesarias las relecciones, y posiblemente tenga razón, pero sólo en casos muy específicos, como por ejemplo cuando hay gobiernos que tratan de implementar políticas que buscan el favorecer a la gran mayoría excluida del pueblo o se buscan grandes reformas que cambiaran a una nación; pero lastimosamente no es así, en la mayoría de los casos las relecciones producen corrupción y cero rendición de cuentas, estas reelecciones se nutren del populismo para legitimarse y al final producen vacíos de poder, producto precisamente de la concentración del poder.

Es común ver como esas dictaduras terminan desmantelando los congresos, reduciendo a la oposición y controlándolo todo ¿les suena de algo? Pero tarde o temprano, terminan de la misma manera.  

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