El Canal genera zozobra y daños psicológicos

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El Canal interoceánico amenaza con desplazar a miles de familias. Esto genera zozobra y daños psicológicos. “Es como que lo sepulten en vida, sólo con saber que vamos de un lugar a otro, eso nos afecta. Es la muerte, que me saquen de mi casa, donde yo tengo maíz, frijoles, yuca, quequisque, la vaquita para la leche e ir a posar", asegura Alejandra Gutiérrez, pobladora de La Fonseca, Nueva Guinea.    

Lucrecia Fernández, también de La Fonseca, tiene en su casa una venta de ropa. Vive intranquila, desconfía de quienes llegan ofreciendo proyectos y atención médica. “Vino un policía a decirme que qué necesidades tenía yo. El problema más grave que tenemos aquí, le digo, es lo del canal. Esa ley 840 es la que nos perjudica, nos tiene nerviosa, nos tiene desesperados. Nos sentimos mal, estamos en zozobra, miro venir a alguien, ahí extraño, yo digo qué andará haciendo, peor que andan montones vestidos de médicos, que ni serán médicos, de casa a casa, yo lo que hago es cerrar la puertas". 

Elba Rivera, de la organización Luz en la Selva, afirma que el proyecto canalero ha creado presión a quienes viven en la ruta del proyecto, sobre todo a las mujeres. "Esa presión de que viene algo que no esperamos. Hay que entender la vida campesina, dejar su tierra, su forma de vivir, es como quitarles la vida. Es un estrés grandísimo para la gente, especialmente para las mujeres, porque las mujeres se preocupan también por los sentimientos".   

El impacto en la salud que generaría la construcción del proyecto canalero, va más allá del daño psicológico. Onda Local constató en seis municipios de la ruta canalera, la fragilidad del sistema de salud. El asesor de HKND, Bild Wild, reconoció que no hay estudios de los efectos en la salud. "Existen estudios breves sobre el tema de la salud, pero no se ha tratado de manera específica. Un estudio particular del impacto en la salud de El Canal por el momento no se ha llevado acabo”. 

El Estudio de Impacto Ambiental y Social de la obra, reconoce que su construcción y operación ocasionará problemas sanitarios. "La insuficiencia de los servicios médicos, incluyendo la baja calidad de las instalaciones, la falta de medicamentos, aumentaría la demanda de los servicios de salud sobre clínicas y hospitales departamentales, que ya están trabajando a su máxima capacidad", señala el documento.

Si no se maneja bien la inmigración, impactará las comunidades. Aumentarán enfermedades infecciosas, sobrecargará las clínicas; transmitirá nuevas enfermedades o propagará las existentes; y aumentará las infecciones de transmisión sexual, agrega. 

La respuesta gubernamental ha sido construir y reparar unidades de salud, con fondos del presupuesto nacional y enviar brigadas médicas, resguardadas por militares, lo cual ha multiplicado la desconfianza de quienes viven en la ruta de El Canal.  

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