Los trapos sucios…

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Crónica del abuso sexual y su encubrimiento social

Por Patricia Orozco

De niña escuché mucho que “los trapos sucios se lavan en casa”. No tenía idea del impacto que dichas palabras tenían en la  vida de una niña, un niño o una persona adolescente. Menos aún, cuando los “trapos sucios” venían de personas que por las creencias religiosas familiares, eran figuras sacrosantas pero cuyos comportamientos eran lejanos a ello, pues amedrentaban mediante amenazas “divinas” a niñas, niños y adolescentes, y en ocasiones, a adultas.

Así fui conociendo públicamente nombres de curas, obispos y pastores, cuyas actitudes reñían con lo que se suponía representaban.

Lamentablemente la justicia no llega, el encubrimiento ha normalizado estas conductas delictivas y el abuso sexual de curas y pastores sigue ocurriendo.

Mario Alberto Alemán Téllez, de 44 años, ex vicario de la iglesia San Francisco de Asís en Camoapa, fue acusado del delito de violación en perjuicio de una niña de trece años… la iglesia lo sacó de la jugada y lo mandó a “refrescarse” a otra parroquia.  

Gregorio Martínez, predicador de origen dominicano, fue acusado de manosear a una adolescente de 15 años en Estelí. Martínez era buscado por la Interpol por abuso sexual e intento de abuso a tres jóvenes más en Nueva Jersey. Tras cometer tales delitos, se refugió seis meses en una iglesia evangélica esteliana, pese a que había sido condenado en febrero del 2015, por abusar de un niño de 13 años en el mismo estado. Martínez se fue de Estelí el primero de febrero de este año.

Alejandro Martínez Chavarría. Sacerdote de Masaya. En 2015 fue acusado de violar y embarazar a una niña de 15 años en 2014. Dijo a la madre y al padre que no hicieran público el caso y que se haría cargo de los gastos. Entre sus alegatos manifestó que la niña era quien le llamaba.

Cuando la familia preguntaba en la Comisaría, le decían que no habían procedido a la investigación porque no habían recibido “las orientaciones de arriba”. A inicios de 2015 el padre acudió al CENIDH, lo que no gustó a la jefa de Comisarías. Monseñor Carlos Avilés, vicario episcopal, dijo que hablaron con el sacerdote, que él tenía su versión y negaba los cargos. Sólo se conoce que Martínez fue destituido.

Gegmi Joel López Gutiérrez, de la iglesia Arrepiéntete, Cristo Viene Pronto, de Diriamba. Violó y embarazó a una niña de 14 años. Sus familiares no pusieron la denuncia porque pensaban que todo lo que hacía el pastor provenía de Dios. Amenazaba a la niña para que no hablara, diciéndole que toda su familia se iría al infierno.  López Gutiérrez también fue denunciado por mujer de 53 años, quien asegura que la intentó abusar sexualmente hace ocho años en Casares, pero la denuncia no procedió.

Recientemente denunciamos en Onda Local, con apoyo de periodistas locales, a dos líderes de la iglesia Marantha de Bluefields, Vans Downs Hodgson y su hermano Denis. Vans invitaba niñas y niños a su casa para abusarlos. Según un testimonio, a niños de siete años les ponía películas porno y les preguntaba si les parecían las vaginas de las mujeres. Fue sentenciado a siete años de cárcel al admitir la acusación. En noviembre de 2015, Denis Downs Hodgson co-pastor y hermano de Vans, abusó de una joven durante siete años. Pese a tener orden de captura, se encuentra libre.

¿Por qué hay tanto encubrimiento al abuso sexual, particularmente el que proviene de curas y pastores? ¿Por qué no se da seguimiento a las denuncias de las víctimas, cuando en casos como el de Marcos Dessi de Chinandega, fue condenado por la justicia italiana, pero se le exalta como benefactor? ¿Por qué no dejamos de presentar estos delitos con morbo? 

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