DOS contradicciones

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Por Julio López Ch.

El 20 de mayo de 2016 se realizó la Asamblea Sandinista Nacional, instancia que convoca al congreso del partido de gobierno. Su única resolución fue fijar para el 04 de junio la realización del Congreso del FSLN en el que se ungirá, por séptima vez consecutiva, a Daniel Ortega Saavedra (DOS) como su candidato a la presidencia.   

Buena parte del mensaje de Ortega en la asamblea, estuvo dedicado a la paz y al cuido del ambiente, dos retóricas que contrastan con la realidad.

Ortega se comprometió a preservar la paz, como lo dice la letra del Himno Nacional de Nicaragua y recitó parte de su letra. “Salve a ti Nicaragua en tu suelo, ya no ruge la voz del cañón, ni se tiñe con sangre de hermanos, tu glorioso pendón bicolor”. Luego, se preguntó: “¿Cuántas guerras en medio de este himno, cuánta sangre en medio de este himno? Vivimos tiempos de paz, tiempos de estabilidad, tiempos de seguridad y tenemos que cuidar esta paz”.

Sin embargo, no pareciera que Nicaragua vive “tiempos de seguridad”. Momentos antes, Ortega había tirado por la borda su discurso. La Policía Nacional, subordinada directa de Ortega, articuló un operativo exagerado en la capital, nunca antes visto, el cual incluyó apartar todos los vehículos que estuvieran en la vía donde pasaría la ostentosa caravana presidencial, además dispuso de grúas y patrullas -sin placas- para llevarse los vehículos, si fuese necesario; y ordenó a los guardas de seguridad no portar sus armas reglamentarias.  

En su alocución, Daniel Ortega evitó referirse a la compra de tanquetas de guerra que recientemente hiciera a Rusia, innecesarias en tiempos de paz.

¿Pensar muy bien proyectos hidroeléctricos?

Hasta hace pocos meses, el Gobierno de Ortega, hacía una férrea promoción del proyecto hidroeléctrico Tumarín, incluso lo anunciaban en la radio y en la televisión como el futuro de Nicaragua; pero durante la Asamblea Sandinista Nacional aseguró que “había que pensar muy bien” este tipo de proyectos.  

Su afirmación pareciera una justificación ante el hecho de que Tumarín, uno de los proyectos hidroeléctricos más emblemáticos de su gobierno, se ahogó por su propio peso.  

“Aquí todavía hay proyectos hidroeléctricos que están ahí. Son una necesidad para el país y atraen el interés de los que pueden colocar inversiones para desarrollar esos proyectos. Atraen el interés y acompañamiento de organismos internacionales que puedan ayudar a financiar esos proyectos, incluso proyectos grandes como el de Tumarín. Parecería absurdo estar hablando de proyectos hidroeléctricos en medio de estas sequías y con estos pronósticos, porque si el calentamiento global camina a la velocidad que va y en la forma en que nos está afectando a nuestros países, pues, hay que pensar muy bien sobre los proyectos hidroeléctricos, porque esas fuentes se verían afectadas, como han sido afectadas en África y otras regiones del planeta. Han desaparecido lagos. Cómo el desarrollo va afectando que los suelos puedan atrapar el agua para enriquecer el manto acuífero. Cada carretera pavimentada es menos manto acuífero, cada calle pavimentada es menos manto acuífero, cada desarrollo de vivienda es menos manto acuífero, cada hotel es menos manto acuífero, pero se van desarrollando las ciudades a costa del manto acuífero”, aseguró Ortega.

Pero pareciera que a Ortega no le molesta la destrucción del Lago Cocibolca ni de las Reservas Naturales que generaría la construcción de un Canal Interoceánico. Ortega tendrá que “pensar muy bien” el proyecto canalero.

Es absurdo un Canal Interoceánico en Nicaragua, en condiciones que lesionan la soberanía nacional, tal y como fue entregado el proyecto a la empresa china HKND, de Wang Jing.    

DOS contradicciones

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