Cafetales piden cacao ante cambio climático

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Por Julio López

En las zonas cafetaleras nicaragüenses está lloviendo menos y el calor ha aumentado, lo cual repercute en la producción del grano de oro. En la medida que la temperatura aumenta, se van perdiendo condiciones para el cultivo de café. Se invierte más y se produce menos, coinciden productoras y productores de El Tuma La Dalia.   

María Haydee Brenes, comunicadora de Nitlapan, aseguró que las y los productores entienden los efectos del cambio climático desde sus experiencias. “El cambio climático está trayendo más enfermedades, llueve menos, hace calor, hay menos producción. Las plantas se ponen tristes. Te dicen, tengo seis floraciones al año y cuando un árbol de café florece muchas veces, el grano es más pequeño. Tienen problemas con los cortadores, porque no es lo mismo llegar a un cafetal ralo que a uno cundido de rojo.  Nadie quiere llegar a cortar porque el cortador gana por producción y no va a pasar toda la mañana solamente para una lata, no es rentable para los cortadores”, relató Brenes. 

Agregó que otras de las preocupaciones básicas de productoras y productores es que cada vez están produciendo menos. “Una afectación directa del cambio climático es que yo como productor o como productora espero cuarenta quintales de mi manzana de café, pero solamente obtengo veintidós”, aseguró. 

Las zonas óptimas para la producción de café son entre 700 y 1700 metros sobre el nivel del mar. Diversos estudios advierten que para el año 2050 habrá áreas donde no se podrá producir café como San Ramón, El Tuma – La Dalia y Matagalpa, obligando a las y los productores a identificar cultivos alternativos.      

María Haydee Brenes, aseguró que para producir café de calidad, lo idóneo será empezar a sembrar después de los 800 metros, pero son muy pocas las zonas de Nicaragua donde se puede cultivar a esa altitud, porque no todas tienen el tipo de suelo adecuado, agua o porque son reservas protegidas que no pueden ser afectadas.  

Según Brenes, en Nicaragua hay unas veinticinco variedades de café, pero en lugar de introducir nuevas, se debería identificar aquellas que son más resistentes a enfermedades y las que mejor se han  adaptado al cambio climático.

Milagros Romero, investigadora de Nitlapan explicó que han identificado dos opciones: quienes insisten en seguir intensificando la producción de café y quienes apuestan por la diversificación.

“Hay personas que tienen una visión más empresarial y apuestan más por el café, como monocultivo. La solución ha sido la tecnificación, introducir variedades más resistentes a plagas y enfermedades y al cambio de temperaturas, haciendo uso de más agroquímicos para obtener mayor rendimiento. Este modelo ha sido bastante apoyado por las empresas agroexportadoras que se preocupan más por el volumen”.

Algunas familias han optado por otro tipo de estrategias, aseguró Romero. Son las que apuestan por la diversificación, hacen uso de sombra en sus cafetales para bajar las temperaturas en las zonas que no son tal altas, introducen otros cultivos como cacao, plátanos y árboles maderables, como alternativa.  

Técnicos de Nitlapan trabajan en función de brindar a familias caficultoras, la oportunidad de sembrar cacao, plátanos, guineos y árboles maderables, dentro de los cafetales, lo cual permite una cobertura boscosa para retener humedad y evitar que la temperatura suba, añadió Brenes. Pro-Ambiente -de Nitlapan- da financiamiento agropecuario y no agropecuario a pequeños negocios para el acceso a ingresos mientras comienza la cosecha de cacao.

El modelo actual de producción de café, necesita modificarse no en busca de mayor producción sino en crear resistencias para que las familias no tengan que migrar ni abandonar la agricultura, expresó Milagros Romero.

Es importante destacar que la asistencia técnica es fundamental porque cuando hay asistencia técnica con financiamiento para mejorar los cultivos, los productores mejoran sus condiciones de vida.

Para María Haydee Brenes se debe apostar por la calidad, producir un café que sea lo más orgánico posible para llegar a ese mercado que está valorando el hecho de que no usés agroquímicos. “Hay muchos países que están preocupados por el tema de dónde viene lo que me como y están dispuestos a pagar para que se respeten los derechos de las personas que trabajan ahí, por el cuido al medio ambiente”.  

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