Concentración de medios: Sólo voces y rostros que dueños quieren

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Julio López / 18 de marzo de 2015

A medida que se reduce la cantidad de propietarios de medios de comunicación, se reducen a cero las posibilidades de la ciudadanía para acceder a sus páginas, pantallas y micrófonos, expuso el comunicólogo Guillermo Rothschuh Villanueva, durante la presentación de su libro “Medios y Poder en Nicaragua”, realizado en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC).        

“En la medida que la concentración aumenta muchos rostros han desaparecido e irán desapareciendo de las pantallas televisivas y una infinidad de temas continuarán siendo eliminados. Esta forma de invisibilización, forma parte de un conjunto de medidas adoptadas por el duopolio televisivo”, agregó Rothschuh Villanueva.   

El duopolio televisivo al que Rothschuh se refiere es el controlado por el empresario mexicano Ángel González y la familia de Daniel Ortega. González tiene en su poder las canales 2, 9, 10, 11 y otros en UHF. Mientras los canales 4, 8 y 13 son propiedad de la familia presidencial, que además controla el estatal Canal 6. 

“Poquísimas voces se escuchan demandando el cese del acaparamiento de medios, ni siquiera la clase política pareciera conocer las implicaciones que tiene para la vida del país que las pantallas televisivas emanen una sola voz y se tiñan de un mismo color”, criticó el también director del Observatorio de Medios del Centro de Investigaciones de la Comunicación (CINCO).

¿Adónde puede recurrir la ciudadanía si la televisión sólo deja ver los mismos rostros y los temas que más les atañen están siendo postergados?, se preguntó Rothschuh. También aseguró que las fuentes gubernamentales continuarán cerradas, ya que la Ley de Acceso a la Información Pública nació muerta. ¿Cómo propiciar el debate ante tal circunstancia?, cuestionó.  

Por otra parte, el especialista dijo que la centralización informativa no ha servido de estímulo a medios y periodistas. “Continúan acudiendo  a las oficinas e instituciones de servicio público para requerir información, en vez de salir al encuentro de la ciudadanía para hacer sentir sus demandas”.  

La ciudadanía, la empresa privada y la clase política están convocadas a encarar de la mejor manera el momento crítico que vive el país, en materia de libertad de expresión. “La concentración mediática atenta contra su verdadero ejercicio, constituye una forma de censura indirecta. Cada día que pasa se reducen los espacios para que la ciudadanía haga sentir su voz.  No deja de preocupar que empresarios y políticos no encaren esta situación como parte de sus respectivas agendas. La libertad de expresión debe defenderse como principio irrenunciable”, motivó Rothschuh.  

Según el comunicólogo, Nicaragua es un país con escasa tradición de tolerancia y a los políticos les gusta promover la polarización porque les beneficia. El disentimiento no es aceptado como parte del juego democrático y no existe vocación auténtica por el diálogo. La liberación de las ondas hertzianas propiciaría el derecho al disentimiento, en lugar de penarlo y condenarlo, agregó.

“Una de las características de los medios en manos de la familia gobernante, es no ceder espacio ni permitir los rostros y voces que no sean la de sus partidarios y la de sus aliados políticos. Se comportan como medios de propaganda y no como canales informativos. Es impensable que formulen algún cuestionamiento al desempeño del gobierno. Sólo existen para elogiar y defender a quienes detentan el poder”, expresó el director del Observatorio de Medios de CINCO.  

Urge nueva Ley de Comunicaciones

Guillermo Rothschuh destacó la urgencia que la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR) sea regida por una nueva Ley de Telecomunicaciones, previamente consensuada. El director del ente regulador no puede continuar legislando por las vías de hecho, sobre todo porque la Ley no le permite actuar en la forma en que lo ha venido haciendo, otorgando licencias a favor del duopolio televisivo.

“Urge la promulgación de una nueva legislación que incorpore todo lo atingente a los retos que plantea la digitalización. La Ley actual fue aprobada hace veinte años, en 1995, y desde entonces ya resultaba obsoleta en relación con el desarrollo que experimentaban las tecnologías de la comunicación y la información”.

El especialista se pronunció a favor de la creación de un sistema mixto de comunicación con reglas claras, sin abusos y sin discrecionalidades.

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