Gobernanza territorial, fundamental para enfrentar el cambio climático

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Por Julio López / Bluefields, Nicaragua

Denis Mairena, del  Centro para la Autonomía y el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CADPI), presentó la Estrategia de Cambio Climático de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN), aprobada en febrero del año 2012, derivada de la  Estrategia Nacional Ambiental y del Cambio Climático del 2010.

“En el 2010 se definió la Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático, lo que abrió las puertas para definir una estrategia de cambio climático con las especificaciones y características propias de la Costa Caribe Norte”, aseguró Mairena.

El diseño e implementación de la Estrategia ha sido un proceso participativo. Se ha logrado conformar el Comité Consultivo Forestal y Ambiental que funciona como instancia consultiva del Consejo Regional, integrado por Bluefields Indian Caribbean University (BICU), Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua (URACCAN), organizaciones ambientalistas, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA), el Instituto Nacional Forestal (INIFOR) y los gobiernos territoriales.

Según Mairena, la debilidad es que la implementación de dicha estrategia anda por la libre. Hace falta coordinación de lo que hacen los actores. Todas las instancias tienen en mente la Estrategia, pero no logran canalizar recursos de forma ordenada, equitativa, por territorio y por temática.

La Estrategia plantea que las características y especificidades de la región caribeña norte siempre sean la prioridad y está enmarcada en los derechos de los pueblos indígenas, lo multiétnico y la utilización adecuada y razonable de los recursos.

“Hemos venido analizando como la gobernanza territorial está siendo afectada por el cambio climático. La conformación de Gobiernos Territoriales Indígenas debe de llevarnos a que todas estas autoridades conozcan qué recursos tienen, dónde y en qué condiciones están los recursos. Si no conocen esos elementos no se puede gobernar un territorio. La estrategias de adaptación induce a que se deben hacer estudios de caso, evaluaciones para conocer el estado de los recursos naturales”, indicó.

Para los pueblos indígenas, el bosque es como un supermercado, dijo Mairena. “De ahí sacan alimentos, agua; es la ferretería porque de ahí sacan la palma para el techo, el bambú para las paredes, la madera para el piso; es la farmacia porque de ahí sacan la medicina tradicional. Es hasta el sitio sagrado donde realizan sus ritos y ceremonias”. 

Conocimientos tradicionales para la adaptación al cambio climático

Los conocimientos tradicionales combinados con algunas tecnologías, pueden contribuir a la mitigación y adaptación del cambio climático, aseguró Mairena. 

“Si uno sobrepone un mapa de la localización de los pueblos indígenas con los mapas donde están los bosques, van a ver cómo coinciden. Eso se debe a los conocimientos tradicionales, a las formas de vida, de producción y de consumo que tienen los pueblos indígenas. Quizás hace falta combinar los conocimientos ancestrales con algunas técnicas nuevas. Está demostrado que la roza, la tumba y la quema no son dañinas cuando se hacen con el sistema de los pueblos indígenas, porque lo hacen de una manera rotativa en el mediano y largo plazo, no es una transformación permanente como ocurre con la frontera agrícola. Ese conocimiento tradicional para la mitigación y para la adaptación hay que considerarlos”.  

Asimismo, se debe contar con el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos indígenas. “Todo proyecto, todo plan, toda política, toda estrategia que se vaya a implementar en la Costa Caribe debe contar con el consentimiento, con el aval, con el permiso previo, es decir que sea con anterioridad y no durante o después que se ejecutan las acciones; libre de coacción, de manipulación y con información veraz y completa”, dijo Mairena.

Prácticas agropecuarias afectan calidad del agua 

Mairena agregó que alrededor del 70 por ciento de la cuenca hídrica de Nicaragua desemboca en la Costa Caribe y que las prácticas agropecuarias están afectando la calidad del agua que consumen las y los caribeños. “Esas aguas de los ríos, de los criques, de los caños, de los lluvias evacuan hacia la costa, muchos vienen de la parte  central- norte donde hay café, ganadería y otros cultivos que utilizan químicos, y vienen a parar aquí y se proyectan todavía en los Cayos Perlas, en los Cayos Miskitos y provocan daños en los arrecifes, en la vida marina, en los peces”.       

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