Gente, comunidades y propiedad en la ruta de El Canal

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Doce municipios. 282 comunidades. Diversos foros informativos. 16 marchas. Más de 30 mil personas en las calles. Un sólo objetivo, evitar la construcción del canal interoceánico que desde junio de 2013 el gobierno de Nicaragua otorgó al entonces desconocido empresario chino Wang Jing.

De este a oeste el Canal Interoceánico de 278 kilómetros de largo, dividirá el territorio nicaragüense. La desembocadura del Río Brito, en el municipio de Tola, Rivas es el punto de partida. 

Pueblo Nuevo, Atlanta, Masayón, Palo Bonito, Eloísa, El Guineo, El Pijibay y muchas otras comunidades están en nuestro camino. Tras horas y horas de recorrido, vemos a mujeres que lavan ropa sobre piedras, niñas y niños jugando en la orilla del río. Una amplia variedad de especies de árboles, que han disminuido en los últimos años por la deforestación, aseguran campesinos.

Recorremos territorio indígena Rama Kriol. En los últimos años Punta Gorda, ha recibido a personas que han migrado principalmente de la zona central del país. Es un lugar estratégico, acá está previsto hacerse el embalse Lago Atlanta, con un dimensión de casi la mitad del Lago de Managua, se convertiría en el tercer lago más grande de Nicaragua.  

Entre las olas del Mar Caribe se llega a Bangkukuk Tai, que en rama significa Punta de Águila. Las tierras acá son propiedades colectivas, sus habitantes poseen título de demarcación territorial. Kilómetros de playas de arena blanca, casas de tambo y madera, caracterizan este lugar.

Rivas, Nueva Guinea, Punta Gorda y Bangkuku Tai, si bien poseen una realidad cultural distinta, esta vez se les presenta un escenario común. La Ley canalera permite expropiar cualquier propiedad requerida para efectuar todo o parte del proyecto, sean tierras privadas, comunales o públicas. Además concede derechos exclusivos al concesionario, de ocupar, usar o realizar cualquier actividad sobre estas propiedades. 

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