¡No más agresiones a periodistas!

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Más de ochenta periodistas entregaron un pronunciamiento a Fernando Borge, Jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, donde expresan su rechazo a las agresiones de la Policía Nacional y grupos afines al partido de gobierno. A continuación, les compartimos el texto íntegro.

María Elsa Frixione, Jefa de la Unidad de Asuntos Penales Internacionales y Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República, integrante de la delegación nicaragüense que presentó el informe de país ante el II Reporte del Examen Periódico Universal (EPU), manifestó en mayo de 2014:

“…En Nicaragua no existe ningún tipo de censura a los medios de comunicación ni escrito, radiales, televisivos y virtuales; ni a su circulación y difusión. Tampoco existe ninguna política y actos de persecución a los defensores y defensoras de Derechos Humanos ni a los periodistas ni a los medios de comunicación… reiteramos la voluntad de nuestro gobierno y de todas las instituciones del Estado de Nicaragua de no dejar en la impunidad ningún hecho que lesione la integridad y los bienes jurídicos de las personas, en especial el pleno y justo ejercicio del derecho a la libertad de expresión y de comunicación”.

Además, la Policía Nacional ha declarado en reiteradas ocasiones que Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica.

No obstante, este discurso queda al descubierto y se contrasta con las agresiones que hemos venido enfrentando periodistas y reporteros gráficos en el país, llegando incluso al cierre de algunos espacios  locales.

Algunos hechos que ilustran la realidad:

  • Martha Vásquez y Manuel Esquivel del diario La Prensa, fueron impedidos de hacer su labor profesional por guardas de seguridad del Complejo Judicial de Managua, mayo 2013
  • Ramón Potosme, entonces redactor de La Prensa, fue igualmente imposibilitado de realizar su labor, recibió agresiones del Director de Relaciones Públicas del Consejo Supremo Electoral, 2013
  • Roberto Martínez, fue agredido por oficiales de la Policía Nacional durante la protesta de jóvenes en solidaridad con adultos mayores, 2013
  • Ismael López, del programa de televisión Esta Semana, fue acosado e investigado por oficiales del Ejército Nacional, por su trabajo periodístico, 2013
  • Elizabeth Romero y Manuel Esquivel, de La Prensa, fueron perseguidos, filmados y denigrados por agentes de seguridad de la Policía Nacional, cuando asistían a una entrevista en Danlí, Honduras, con el presunto rearmado alias "Nicaragua". Las imágenes fueron distribuidas a medios oficialistas para propagarlas a fin de denigrar la misión periodística y con el mensaje claro de que las actividades periodísticas están bajo la vigilancia del Gobierno y sus autoridades, 2013
  • Martha Vásquez y Uriel Molina, de La Prensa, también fueron detenidos de manera ilegal cuando investigaban sobre las propiedades de narcos, noviembre del 2013
  • El programa Zona Libre TV, que transmitía en un canal local en el municipio de San Rafael del Sur, fue cerrado a petición del alcalde Noel Cerda, por publicar informaciones críticas a su gestión, mayo 2014
  • Izayana Martínez y Lucía Navas, del diario La Prensa, fueron víctimas del abuso de la fuerza policial, durante la protesta que realizaron comerciantes frente a la Dirección General de Aduana (DGA), mayo 2014
  • Edgardo Trejos, del Canal 2 de Televisión, mientras realizaba labores propias de su ejercicio profesional en el Centro de Insumos para la Salud (CIPS), fue atropellado intencionalmente por una camioneta asignada al director de dicha entidad adscrita al Ministerio de Salud, julio 2014
  • Jeaneth Ángeles Obando, Francisco Javier Castro, camarógrafo del Canal 12 de Televisión y Manuel Esquivel, fotógrafo del diario La Prensa, fueron agredidos por motorizados afines al gobierno, mientras daban cobertura a un plantón frente al Consejo Supremo Electoral, julio 2014

Estas situaciones demuestran que en Nicaragua continúa atropellándose la libertad de prensa, manifestada en agresiones, intimidaciones y represalias contra periodistas y medios de comunicación independientes.

Los casos descritos y otros quedan en la impunidad al no realizarse la investigación exhaustiva por las autoridades correspondientes. También coloca a medios y periodistas en estado de indefensión, cuando a vista y paciencia de la Policía Nacional somos agredidos. Pareciera que los grupos afines al gobierno tienen licencia para agredir periodistas, mujeres y cualquier persona que decida ejercer sus derechos.

Cuando en la práctica, el Estado no garantiza el pleno ejercicio de la libertad de expresión y la libertad de prensa, como en el caso de Nicaragua, y por el contrario, implementa un ambiente de hostilidad hacia medios y periodistas, éstos tienen que elegir entre “continuar poniendo en riesgo sus vidas, y muchas veces las de sus familiares, o bien abandonar sus investigaciones y dejar de informar sobre determinados temas”.

Recordamos a la ciudadanía y a las autoridades, que la libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática, es indispensable para la formación de la opinión pública. Una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre.

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