Ver, oír y callar la explotación sexual a niñas, niños y adolescentes te hace cómplice

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Por Julio López Ch.

La Organización Internacional del Trabajo considera que la explotación sexual comercial infantil comprende la utilización de niñas, niños y adolescentes en actividades sexuales remuneradas, en efectivo o en especie como ropa y calzado, en calles, burdeles, discos, centros de masaje, bares, hoteles, restaurantes, entre otros.

En Nicaragua, el 60 por ciento de los delitos de trata de personas ocurren en Chinandega, revela un estudio de caso acerca de la explotación sexual comercial infantil del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, IEEPP.

En el municipio de Somotillo, fronterizo con Honduras, se facilita que este delito ocurra. Pero, la Policía no registra trata de personas. “Hay personas que te financian que vayas a una comarca, a una ciudad, a buscar menores de catorce a dieciocho años para ser reclutadas y llevarlas, ya sea a prostituir, las llevan a trabajos forzados a otros países. Pero, aquí en Somotillo todavía no hemos conocido casos. Sí hemos visto que han pasado personas de Chinandega, y de El Viejo”, aseguró el subcomisionado David Hernández, de la Unidad de Delitos Especiales.  

Por su parte, Pedro Mercado, manifestó que durante el tiempo que ha estado al frente del Juzgado Único Local de Somotillo, no ha conocido casos de explotación sexual comercial a niñas, niños y adolescentes. Pero, se ha trabajado de manera coordinada en la prevención, creando una cultura jurídica para que la población denuncie los casos que conozcan.  

“En años anteriores, la situación de la explotación era más visible. En la frontera El Guasaule, había por la noche furgones estacionados, de ahí la tendencia a que niñas y niños fueran explotados sexualmente. Esa práctica se ha descontinuado porque en El Guasaule las autoridades no permiten que los camiones queden estacionado dentro de la frontera”, dijo Esmeralda Galeano del proyecto Miriam.

No obstante, Galeano afirma tener conocimiento de casos de explotación sexual a niñas. “Cuando damos charlas o capacitaciones a hombres y mujeres, salen algunos casos. Familias de escasos recursos económicos, permiten que una persona adulta, cercana a la comunidad o a algún desconocido a cambio de alimentos pueda estar abusando… si estamos hablando desde la carretera El Guasaule hasta la Vía 15, hay estacionamientos de furgones en Israel de Villanueva, hay auto lavados donde se estacionan los furgones y la comunidad ya está demandando de que hay prácticas de explotación sexual a menores”, denunció. 

En El Guasaule, el patrón cultural que prevalece es de hombres que demandan de servicios sexuales, como traileros y militares. Esto pone en riesgo a niñas, niños y adolescentes, indica el informe del IEEPP.

Robin Francisco Cortez, trailero guatemalteco, reconoce sus prácticas. “La carne es tentación. Uno se aprovecha de eso. Con personas menores de edad no uso, porque sé que es problema con las autoridades aquí. Sí se miran algunos casos. Pero, al menos en mi persona, no voy con eso”.

Por su parte Sergio Beltrán, trailero de El Salvador,  aseguró que “a eso de las cinco de la tarde en adelante, va a ver bastantes jovencitas ahí, prostituyéndose, a veces hasta menores de edad. Y la verdad, sí se hallan aquí de dieciséis, de diecisiete años… La verdad, sí ya he solicitado servicios por decirlo así, dieciséis, diecisiete, por ahí sí anda. Como  uno no les anda preguntando, cabal. La mayoría ocupa de esos servicios, con frecuencia”. 

Aunque varias personas entrevistadas coinciden en señalar que el comercio sexual se ha reducido en la zona fronteriza, pareciera que se ha trasladado a otras zonas donde no existe o hay poco control. En la carretera Villanueva, Somotillo y El Guasale se encuentran tres parqueos de furgones, que  funcionan como bares: El Panamericano, Dixie y Belén. Los traileros duermen, se bañan y llevan a trabajadoras sexuales.

Casi las diez de la noche. En el parqueo Belén, un grupo de traileros acompañados de trabajadoras sexuales consumen cervezas. El taxista que me acompaña y un colega de un canal local, aseguran que las mujeres son llevadas por los traileros. Trabajadoras sexuales jóvenes, se pasean entre los furgones. Evidentemente, este lugar es propicio para la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. A la entrada del lugar nadie contrala las edades de las denominadas trabajadoras sexuales. El área de estacionamiento es oscura y los traileros se auto-vigilan. Así continua una noche sin control en el Parqueo Belén.

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