Ver, oír y no callar la exploación sexual a niñez y adolecencia

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"Niñas, niños y adolescentes no se prostituyen, son vítimas de explotación sexual", asegura la especialista Lorna Norori

Miles de niñas y niños cruzan la frontera huyendo de la violencia, el abuso y la explotación. Dos millones son víctimas de explotación sexual en el mundo. Nicaragua no escapa a esta realidad. 

La Organización Internacional del Trabajo considera que la explotación sexual comercial infantil comprende la utilización de niñas, niños y adolescentes en actividades sexuales remuneradas, en efectivo o en especie como ropa y calzado, en calles, burdeles, discos, centros de masaje, bares, hoteles, restaurantes, entre otros.

"Desde la carretera El Guasaule hasta la Vía 15, hay estacionamientos de furgones. En Israel de Villanueva, hay auto lavados donde se estacionan los furgones y la comunidad ya está demandando que hay prácticas de explotación sexual a menores", denunció Esmeralda Galeano del Proyecto Miriam.

Por su parte Karla Sequeira, de la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia en Granada, relató que “una niña de once y dos niñas de doce, llegaron a ofrecerles becas de estudios… las citaron al día siguiente a un lugar a solas. Se las llevaron a la playa, ahí las estaban desvistiendo cuando alguien vio, llamó a la policía…”.

Hace algunos años, en Granada se identificaban tres modalidades de explotación sexual comercial: Actividad sexual mediante pago, pornografía infantil y trata con fines sexuales. Ahora, se agrega el turismo con fines sexuales. Aunque en el abuso y la explotación infantil concurren nacionales y extranjeros.  

Lorna Norori del Movimiento Contra el Abuso Sexual (MCAS) dijo en el programa Onda Local, que “el sustento con el cual se alimenta este delito es con los mitos sobre el cuerpo y la sexualidad, de esa genitalidad. Los conceptos que hay, están basados en mitos. Las niñas no se prostituyen, siguen siendo explotadas sexualmente, siguen siendo niñas”.

Por su parte, Mirvis Jirón, Co-autora del estudio de casos sobre explotación sexual comercial infantil en Granada, Somotillo y Waspam, dijo que “todas estas manifestaciones, de abuso sexual, de explotación sexual comercial, tienen que ver con la violencia. La violencia es una expresión del poder de los adultos hacia niñas y niños, al considerarlos mercancía para su explotación y satisfacción de los deseos sexuales del cliente”.

La Policía debe investigar para intervenir, actuar y tomar medidas, debe garantizar que se respeten los derechos de la niñez, manifestó Marjourie Rodríguez del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH).

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