Mujeres nicas con resistencia y fuerza inquebrantable

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En Nicaragua ejercer el derecho legítimo a la protesta no está permitido para quienes piensan distinto al gobierno. Este ocho de marzo de 2019, las nicas no pudieron salir a la calle y reclamar sus demandas, aunque por derecho, las calles son del pueblo. 

Si decir lo que pensás por las redes y otros medios incomoda, imagínate salir a gritarlo a las calles: Reformaron totalmente la Ley 779, eliminaron las Comisarías de la Mujer, mantienen penalizado el aborto, no investigan las denuncias de hechos de violencia de todo tipo, ni condenan los casos de femicidios, no hay políticas públicas a favor de los derechos de las mujeres, somos unos de los países con mayor número de embarazos en adolescentes, en su mayoría producto de violación y las mujeres que ocupan puestos públicos, no tienen poder de decisión.  

En medio de todo ese escenario adverso las nicas sacan fuerzas, alegría, coraje y se llenan de esperanzas para cambiar el país. Los ejemplos sobran, cada día muchas mujeres enfrentan a la tiranía. Nadie olvida las protestas en Jinotega, cuando con bandera, pailas y porras en mano un grupo de mujeres hicieron retroceder a los antimotines que permanecían en la ciudad ¡váyanse!, les gritaban con toda la fuerza de su voz. Tampoco se olvida aquel 18 de mayo, cuando un pequeño video casero captó el coraje de una señora que se puso de rodillas en media calle frente al policía antimotín y le dijo que dejara de disparar, aun cuando su vida estaba en riesgo.

A más de uno se nos atravesó un nudo en la garganta con el dolor de aquella madre en Masaya, que lloraba inconsolablemente frente al cadáver de su hijo y pedía ayuda a quienes lo habían asesinado, los policías. “Tengan piedad de mí, él no es un perro, ayúdenme, ayúdenme a sacarlo”.

Mantenerse en pie, seguir viviendo y resistiendo es lo que han hecho las Madres de Abril y de los más de 325 personas asesinadas.  Ni perdón, ni olvido de ese sangriento 30 de mayo. ¡Justicia!, siguen clamando las madres. Hay otras que lo hacen en silencio, con las fotografías de sus hijos o hijas que aún no encuentran.

La bravura de familiares de presas y presos políticos alcanzó la cifra de 777, por protestar, de las cuales 36 son mujeres. La mayoría permanece presa sin ser acusadas de ningún cargo.

Ocho están actualmente en huelga de hambre. Nelly Marilly Roque Ordóñez, Amaya Coppens Zamora, Yaritza Rostrán Mairena, María Peralta Cerrato, Jamileth Gutiérrez Moncada, Solange Centeno Peña, Johana Delgado y Karla Matus Méndez. El grupo de feministas que les llevó serenatas a la cárcel La Esperanza, detrás de los muros les gritaban ¡Vamos a volver, estamos con ustedes!

No está demás recordar cuando nació la Asociación Soy del Pico Rojo como simbólica contra la criminalización, de protesta, a la represión de la dictadura Ortega-Murillo.

Destaca también el trabajo de las abogadas que han asumido valientemente la defensa de presas y presos políticos poniendo en riesgo su propia libertad.

La fuerza que tuvo que sacar Yelka Ramírez para seguir viviendo después de la masacre de Las Jaguitas. Aquí no hay justicia, yo quiero justicia, dijo en el juicio. Los 48 balazos hechos al carro en que se trasladaba con su familia, no fueron suficientes para encontrar justicia. Nueve policías fueron acusaron por homicidio imprudente y el capitán Zacarías Salgado responsable del operativo admitió el delito, pero fue ascendido en la policía, ahora es Comisionado y está libre. Se le vio durante la protesta social.  

Contaste viajes a Managua desde la comunidad San Pablo, en La Cruz de Río Grande, que realizó Elea Valle para demandar justicia por el crimen de sus hijos de 16 y 12 años. Que le sean entregados los cuerpos de sus hijos, asesinados por el Ejército y enterrados en una fosa común, es su exigencia.

La campesina Francisca Ramírez, incansable luchadora por la derogación de la Ley 840 y a quien han querido descalificar su liderazgo, pero que desde el exilio se mantiene firme y comprometida con Nicaragua. Su trabajo por los derechos humanos le hizo merecedora del premio Homo Homini, entregado por People in Need, en Praga, República Checa.

¡Indudablemente, las mujeres en Nicaragua son símbolo de resistencia indoblegable!

 

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