Siguen la violencia y la impunidad contra las mujeres

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Las mujeres han dicho desde hace muchos años, tenemos derecho a vivir libres de violencia. Es la grita generalizada. Algunos hombres sensibilizados de los derechos de ellas, se han sumado.

Aún así, todavía muchos ho mbres y algunas mujeres creen legítima la violencia, creen que es el mecanismo mediante el cual pueden lograr que ellas actúen conforme ellos piensan, es decir, acorde a las normas patriarcales existentes en la sociedad, y en las cuales  fueron mal educados y de las que no quieren salirse porque les significan privilegios.

En Nicaragua, según datos de Católicas por el Derecho a Decidir, en enero del presente año, 2019, se conoció la denuncia de cinco asesinatos de mujeres; dos con armas de fuego, una con un objeto cortopunzante, otra con un arma corto punzante y una quinta fue violada y estrangulada. En dos casos los femicidas fueron sus exparejas, en uno su pareja actual, en un caso un desconocido y otro no fue identificado.

Una de las víctimas de la violencia era una joven que tenía entre 26 y 34 años; otras tres eran adultas de entre 35 y 50 años y de una no se pudieron obtener sus datos.

La violencia en Nicaragua está más invisibilizada que nunca. Muchos casos no son denunciados ante la policía por temor ni son reportados ante los medios de comunicación.

La mayor parte de los femicidios, tres, ocurrieron en Matagalpa, uno en Jinotega y otro en la Costa Caribe Sur, manteniéndose la tendencia del 2018; donde ocurrieron igual cantidad de femicidios en el mismo período y sólo variaron las edades, entre los 34 y 50 años, este último dato aportado por el diario La Prensa.

El Nuevo Diario por su parte, reporta en noviembre del 2018, la ocurrencia de 54 femicidios en el año, cifra que supera las asesinadas del año anterior (2017). Todos estos datos indican que "el principal responsable de proteger la vida de los ciudadanos y las mujeres es el Estado" como ha declarado públicamente Magali Quintana, directora ejecutiva de Católicas, no está cumpliendo,

Cambiar mentalidad y aprender a respetar

Pero otros actores, como los hombres, deben cambiar la mentalidad que les lleva a creer que el cuerpo y la vida de las mujeres les pertenecen. Mucho aún consideran que porque se casaron o conviven en unión de hecho con una mujer, ésta les pertenece y debe de obedecerles.

A mi juicio, esa lógica de pensamiento no es posible. Cada vez más mujeres reconocen sus derechos y se sienten en libertad de permanecer o no en una relación de pareja, sobre todo si enfrentan violencia, sea psicológica como menosprecio, desvalorización, malos tratos, gritos, entre otros; sea violenia física; violencia sexual, aun en relaciones de pareja ellas tienen derecho a negarse a tener relaciones sexuales; y/o violencia patrimonial como negarse a aportar con la alimentación de las hijas y los hijos, y la de la propia mujer, que les cuida y les alimenta.

Es también violencia la acusación del Estado contra un grupo de mujeres que ejercía su libertad de expresión, manifestanto su posición  crítica frente a la ineficiente actuación del Estado. De este grupo de presas políiticas, hoy ocho mujeres han iniciado una huelga de hambre. ¿Quién responde por sus vidas?

¿Por qué no asumir relaciones interpersonales y desde el Estado, basadas en el respeto a las mujeres y sus derechos?

 

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