¿Terrorismo de Estado o no?

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El gobierno de Nicaragua pretende recobrar  “la normalidad” de las principales ciudades sobre todo. En Managua, por ejemplo, han “limpiado” de barricadas las calles y las avenidas, aunque se percibe en muchos lugares adoquines sobrepuestos.

Están obstinados en que la gente recupere sus prácticas, su vida cotidiana. Promueven que los comercios abran sus puertas “con tranquilidad y seguridad” y que las personas circulen como que no ha pasado nada o no pueda pasar nada.

El régimen Ortega-Murillo se muestra como “la salida” a los problemas que enfrenta el país y su gente; se presentan como los únicos que han estado ayudando a las y los empobrecidos; y la reconciliación es nombrada como el camino ideal.

La impotencia de la gente ante el terrorismo del gobierno, en sus camionetas y no, pareciera no tener mucha importancia para quienes están al frente de las instituciones públicas. Sólo hablan de la gente en su necesidad de trabajar y comer; y dicen que quieren vivir en paz, pero no reconocen sus derechos y sus reivindicaciones en la práctica.

Pero, acaso no es terrorismo asesinar a más de 300 personas, entre ellas a niñas, niños y adolescentes. Es o no terrorismo de Estado, armar grupos de personas de cuestionada reputación o vestir de civiles a oficiales de la Policía Nacional para que desde camionetas disparen indiscriminadamente a la población en sus barrios.

No quieren admitir que las quemas de viviendas de familias empobrecidas son parte de terrorismo de Estado que están impulsando. Que la masificación de tomas de tierra, practicadas desde hace varios años en el Caribe nicaragüense, es también una muestra de tal política de terror. Las prácticas políticas y militares de un gobierno que se dice cristiano han sido golpear, perseguir, herir, matar, quemar casas, encarcelar, torturar, secuestrar, acosar, desaparecer forzosamente a cienes de nicaragüenses, arrebatar equipos periodísticos.

Atacan con armas a caravanas pacíficas, templos religiosos y poblados enteros... Nos preguntamos ¿acaso no vale el dolor de miles y miles de personas en esta política terrorista?

 

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