El derecho a estar informados

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En reiteradas ocasiones hemos escuchado el argumento “no hay gasolina, no tenemos para combustible para ir a ver su caso, sólo hay un oficial”, sobre todo en casos de violencia contra las mujeres, las justificaciones sobran.

Pero en ocasiones la situación cambia. Con la emergencia por el incendio de una de las Reservas Biológicas más importantes de Centroamérica, La Indio Maíz, un grupo de periodistas independientes y ambientalistas decidimos viajar a San Juan de Nicaragua para realizar una cobertura especial y visibilizar las voces de indígenas y comunitarios de la zona. 

A las seis de la mañana llegamos a la portuaria de San Carlos para emprender un viaje  de más de ocho horas. Después de esperar unos 20 minutos, finalmente otorgaron la orden de zarpe y emprendimos la travesía.

No llegamos lejos. A la 8:40 arribamos al puesto militar ubicado en el municipio El Castillo. El Sargento Sanders solicitó los papeles al conductor de la lancha y nos pidió las cédulas. Las guardó en el bolsillo de su uniforme y se retiró. Pensamos que harían los chequeos rutinarios, comunes cuando uno pasa por los nueve puestos militares que existen a lo largo del Río San Juan hasta llegar a San Juan de Nicaragua.

Pasaron las horas, dos horas, tres y no había respuesta.  El Sargento caminada de un lado a otro sin decir nada, nos acercamos a preguntar y expresó que estaba esperando una llama de su jefe. Cuatro horas de espera, seguimos reclamando nos devuelvan la cédula. Sander dijo que venía la Policía Nacional y que los documentos los entregaría a ellos. Finalmente una oficial, Zeneida Mairena, pregunta por el responsable del grupo, que a una persona le va explicar por qué no podemos viajar.

Por nuestra seguridad, dice, pero una se pregunta, que hay de la seguridad de las más de cien personas que viajan en las embarcaciones del transporte colectivo que sí lograron viajar. Ante reclamos y exigencias de nuestro derechos nos dijeron, “regresen a San Carlos y les entregamos las cédulas”. No accedimos, no somos delicuentes ni hemos cometido ningún delito.

Cinco horas de espera. Finalmente nos entregan las cédulas con la advertencia que si intentábamos viajar en transporte colectivo nos iban a bajar, que estaba suspendido cualquier tipo de transporte para San Juan de Nicaragua. Luego conocimos que el Ejército declaró zona de seguridad en Indio Maíz.

El grupo decidió quedarse en El Castillo para conocer las percepciones de la gente local.

Vigilados 

Fuimos vigilados. Al día siguiente, siete de la mañana, el grupo de policías estaban casi en la sala del hotel donde nos hospedábamos. Desayunamos con los policías al lado, suponemos que trataban de escuchar nuestras conversaciones.

Tomamos una lancha de regreso a San Carlos. Después de pasar Boca de Sábalos nos dimos cuenta que una lancha nos seguía, era los policías. No podían ni disimular, parábamos para ver las reacciones y ellos lo hacían también.  

La persecución no terminó. Ya en San Carlos nos subimos a la camioneta rumbo a Managua, una patrulla nos seguía, volvimos a detenernos incrédulos de lo que presenciábamos, la patrulla también se detuvo y se orilló para no perder visibilidad. Hasta que llegamos al retén Pájaro Negro la patrulla se dejó ver.  

Desde hace mucho tiempo la policía ha asumido ese papel, agreden, persiguen, se vuelven fotógrafos e impiden la libre movilización. Si usted es uno de los que creo que fue correcto que no nos dejaran pasar, sepa que se está negando su propio derecho a estar informado.

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