El movimiento más auténtico y creíble de Nicaragua

Autoría: Mercedes Ruiz y Jesús López, del Grupo de Solidaridad Arenal  (GRUDESA)

grudesa@hotmail.com    

En los momentos más oscuros de nuestra historia nacional, han surgido movimientos para rescatar la dignidad y soberanía de nuestro pueblo. Campesinos e indígenas se organizaron alrededor del héroe nacional Augusto Sandino en la tercerea década del siglo pasado para expulsar los yanquis invasores; 40 años más tarde, campesinos y jóvenes se organizaron alrededor del liderazgo de Carlos Fonseca para derrocar a la brutal dictadura somocista; hoy en día, una vez más, indígenas, campesinas y campesinos, organizándose alrededor del liderazgo valiente y astuta de Francisca Ramírez, luchan para rescatar nuestra dignidad y soberanía, frente a la violencia y paranoia de una dictadura familiar. 

El Consejo Nacional para la Defensa de la Tierra, Lago, y Soberanía, con el liderazgo de Doña Francisca, ha organizado más que 80 movilizaciones, incluyendo cinco a nivel nacional, para defender sus tierras y su cultura, el Lago Cocibolca, y la dignidad y soberanía de Nicaragua. Con la ley 840, la pareja Ortega-Murillo ha entregado el país, incluyendo su patrimonio indígena y la reserva más grande de agua potable en América Central, a un millonario chino. (En cualquier país del mundo, estarían juzgados por traición a la patria).

La organización y rebeldía del movimiento campesino-indígena no es aceptada por los poderosos de siempre -el mismo gobierno, la empresa privada, y algunos obispos cercanos a la pareja presidencial-.  A pesar del apoyo incondicional a las y los campesinos de parte de los obispos Báez y Álvarez, el silencio sospechoso de Brenes y los comentarios vergonzosos de Sándigo indican una actitud servil hacia la pareja presidencial inconstitucional. Doña Francisca bien ha recordado a los “excelentísimos señores” sus responsabilidades: “La doctrina de la iglesia católica es velar por la justicia, y algunos más bien son injustos, como es René Sándigo, de Juigalpa… Esos obispos, esos monseñores, deberían alzar la voz para exigir que se nos escuche, nos han obligado como campesinos alzar la voz por muchos que no pueden hablar, cuando deberían ser ellos que deberían estar velando por la ciudadanía.” No es la primera vez en nuestra historia que representantes de la iglesia católica se han rendido frente a las regalías de una dictadura familiar.

Al mismo tiempo, el ejemplo “contra-la-corriente” de los obispos Báez y Álvarez indica que no todos los “de arriba” se han vendido a la pareja presidencial. Respondiendo al silencio de Brenes y los disparates de Sándigo, Báez declaró: “El movimiento social campesino, para mí, es el movimiento más auténtico y creíble de Nicaragua, y me consta que no está manipulado.  Es un movimiento que admiro . . . no se han dejado nunca ni politizar ni manipular ni financiar por nadie; es de reivindicación social. Creo y admiro a doña Francisca Ramírez.”

Nicaragua le debe al movimiento indígena-campesina, alrededor del liderazgo de Francisca Ramírez, un agradecimiento profundo por su lucha contra todo tipo de violencia y amenaza, para recuperar/rescatar nuestra dignidad y soberanía.  ¡Gracias, Doña Chica! 

                                                                                                                                        

      

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