Bilwi, desvastado tras el paso del huracán Iota
Cortesía/ Alejandra Gómez

Bilwi se salvó dos veces

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Los huracanes “Eta” e “Iota” han hecho sufrir demasiado a los habitantes de la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN), donde muchas casas fueron destruidas, muchas más han quedado sin techo y otras con diversas averías. El muelle fue destrozado.

El sufrimiento ha sido terrible, primero, por la doble incertidumbre vivida ante los monstruos que se aproximaban y después bajo la violencia inédita de sus vientos y la intensidad de las lluvias y las inundaciones, especialmente con el segundo ciclón que arribó con una fuerza tan descomunal que se daba por descontado que la ciudad sería barrida de la faz de Nicaragua.

Pero felizmente podemos decir que, por segunda vez en menos de 15 días, la amenazada capital regional, se salvó, Bilwi se ha salvado, esta última vez, por un pelo, porque este violentísimo “Iota” llevaba las peores intenciones, solo que ese desvío de 45 kilómetros hacia el sur hizo posible la sobrevivencia de esta población donde la gente se moviliza desde ayer en busca de comida, de materiales de construcción y algunos ya están pegando techos y reparando paredes. Muchos vehículos están circulando por la ciudad súbitamente reactivada después de ser convertida en algo fantasmagórico.

Parte de la población ha tenido un sufrimiento adicional por familiares que perdieron sus viviendas y cultivos en Haulover Wawa Bar, dos comunidades donde verdaderamente se ensañaron los dos meteoros porque por ahí pasaron frontalmente el ojo maldito de cada huracán.

No tenemos que decir “Here was Bilwi”

Hay quienes hablan de devastación y presentan imágenes de la playa deshabitada, estando las casas donde comienza la línea de los cocoteros, pero debemos estar agradecidos de que esta palabra solo sea aplicable para no muchas comunidades, como los dos que acabo de mencionar.

Bilwi vive, su gente está activa, pero también temerosa, insegura, taciturna, tras haber recibido un poderoso golpe que no se le olvidará jamás y que podría tener peligrosas secuelas emocionales, sobre todo en niños, jóvenes y adultos mayores.

Aunque haya quienes califiquen lo ocurrido en esta ciudad miskita como “catastrófico”, celebro que no tengamos que decir “Here was Bilwi”, porque ella está ahí, palpitante, viva, dos veces salvada de ese insólito capricho de la naturaleza de generar dos ciclones brutales en menos de 15 días y que fueron a pegar casi al mismo sitio en la costa caribe nicaragüense.

 

Obras de protección y mitigación

La capital del Caribe Norte ahí está con la mayoría de sus edificaciones en pie, aunque herida por los dos salvajes que a última hora la respetaron pasando un poco más al sur, aunque haciéndole severos daños de los cuales se repondrá.

Es inevitable pensar que podría haber un tercer huracán, quizá el otro año, o el siguiente, y que, ante ese hecho incontrovertible, se podrían hacer obras de protección y mitigación, como diques en las cercanías de la playa, donde están los barrios bajos; pilotes reforzados bajo las viviendas; y techos mejor asidos a la estructura de las casas.

Por supuesto que esto valdría un dineral y por eso mismo hay que comenzar a gestionar, junto al apoyo a las necesidades inmediatas, fondos para estos trabajos de carácter estratégico. Bilwi está viva. Bilwi dos veces burló a estos monstruos, a los dos grandes huracanes mayores de esta temporada 2020.

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