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Justicia por las niñas: No se tocan, no se matan

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En estos días Nicaragua se ha visto nuevamente convulsionada por el asesinato. Esta vez dos niñas, una macheteada, la otra, además, violada sexualmente. Un asunto que ha sido denunciado a lo largo y ancho del país durante más de una década, mujeres organizadas, feministas, defensoras, todas, a voz de pulmón han reclamado justicia.

Esta vez los asesinatos sucedieron en una comunidad rural, pero pudieron haber sido en cualquier parte del territorio nacional. Así estamos, lamentablemente. El patriarcado cobrando más vidas.

La madre de las niñas ha declarado que fue muchas horas después de la desaparición, que encontraron a la mayor de niñas. La más pequeña, quien cumpliría próximamente diez años, luego fue localizada, violada sexualmente. 

La indignación se ha hecho sentir en las calles, los buses, los mercados y por supuesto, en las redes sociales. La gente dice ¡Basta! La policía ha dicho en un comunicado que tiene detenido al hechor, un hombre de XX años. La indignación ha subido de tono y no es para menos.

Pero lastimosamente, personas insensibles han comenzado a responsabilizar a la madre, sin reflexionar que muchas niñas quedan solas o al amparo de alguna vecina, ya que las madres salen del hogar a resolver el bocado del día, pues los padres responsables brillan por su ausencia.

Que los hombres asuman lo que les toca, ha sido una demanda de antaño. Se ha vuelto “natural” la irresponsabilidad paterna o intrínseca de la forma de ser hombres, probablemente no sólo en Nicaragua. Responsabilidad paterna no sólo con la pensión alimenticia, que hasta llevado a algunos a renunciar de sus empleos con tal de dar lo que mínimamente les toca sus hijas o hijos, o ha llevado a acumular demandas en el parlamento nicaragüense.  ¿Dónde las leyes?

Asesinato de niñas en medio de la crisis socioeconómica

Este hecho se inscribe en una Nicaragua en crisis sociopolítica desde hace más de dos años. En una Nicaragua donde más de 300 personas han sido asesinadas, miles desaparecidas y casi un centenar aún guarda prisión, según informes de la Comisión de Derechos Humanos, CIDH, de la Organización de Estados Americanos.

Por ello no extraña la repulsa que ha causado el anuncio hecho por la vicepresidenta Rosario Murillo en su “acostumbrada” alocución del mediodía, por el único canal público del país, Canal 6 de TV, quien afirmó la iniciativa gubernamental de establecer cadena perpetua por “crímenes de odio”, sin especificar el concepto, en este contexto.

Equivocadamente “se asigna” la responsabilidad de la mencionada propuesta al Poder Judicial, cuando quien legisla en Nicaragua es la Asamblea Nacional, salvo que se quiera dejar bien claro que el Ejecutivo es quien manda a los demás Poderes, en detrimento de su independencia, establecida en la Constitución Política de la República.

Tarde se quiere “brindar justicia”, cuando el mismo Ejecutivo cambió por medio de un Decreto Presidencial, el Objetivo de la Ley 779, Ley de Violencia hacia las Mujeres, cambió el femicidio, al decir que sólo se reconoce cuando ocurre en relaciones de pareja… ¿acaso lo que ha ocurrido con las niñas no es terrible femicidio?

¿Acaso no se da cuenta el gobierno que Nicaragua no ha olvidado la violación de Zoilamérica?

Justicia para las niñas no es hablar de “crímenes de odio”, es impulsar un verdadero enfoque de género en todos los niveles educativos, que reconozca que a las niñas no les viola, no se les mata, por el contrario, se les quiere y respeta como personas humanas que son.

Justicia para las niñas es promover la paternidad responsable entre hombres que laboran en el sector formal y el informal de la economía, incluso entre quienes en este momento no tienen un empleo.

Justicia para las niñas es promocionar una campaña educativa desde los medios de educación promoviendo su respeto, incluyendo sus intereses y sus sueños. Que respete su humanidad y su integridad

Justicia para las niñas es democratizar Nicaragua. Es hacer respetar la ley. Es que la policía se dedique a lo que su ley creadora establece y no a asediar y matar nicaragüenses.

Justicia para las niñas es no continuar debilitando el sistema democrático del país, no seguir profundizando la crisis de gobernabilidad existente, que vulnera sus derechos, aumenta la misoginia e instrumentaliza la vida y los derechos humanos.

¡Exigimos justicia! Basta de violencia contra las niñas

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