Mi paso por Onda Local no sólo fue hacer lo cotidiano

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Anabelsis Velasquez

Quienes han pasado  por  Onda Local, han tenido la oportunidad de unir lazos entre colegas y compañeros, de  conocer  nuevos actores y de ser conocidos, sino también el chance de  crecer y  de autoformarse periodísticamente en el medio.

Mi paso por Onda Local no sólo fue hacer lo cotidiano de todos los días, salir a la calle, buscar una  entrevista, armar y montar un programa. Fue  sentir que día  a día,  con el  transcurso de los años las odiseas fueron cada  vez más grandes.  Trabajar bajo lluvia, enlodarme hasta el cuello, viajar todo un día para llegar a mi destino, montar a caballo y por qué no, hasta perder el glamur y la estética en momentos fuera de control, pues bien, no quedaba más que decir al mal tiempo buena cara. Pero a pesar de las condiciones que se presentaban, los escasos recursos económicos con que contábamos y los problemas al  viajar a los municipios, no fueron un factor negativo para realizar mi trabajo. Eso deja  ver claramente el empeño, la disposición, la fuerza y la voluntad  que  se  motivan  en  el seno del  programa, que  hacen romper barreras y obstáculos con el fin de poder llevar esas voces y una historia a la  audiencia. Dicen que en la guerra y el amor todo es válido, pues en mi trabajo todas las herramientas  y experiencias que adquirí  y puse  en práctica también  lo fueron, de ésta manera  tuve  oportunidad de conocer e involucrarme  cada vez más  con la  agenda y el acontecer de los municipios.

La pluralidad de temas coyunturales que abordé tales como participación ciudadana, municipales, socio-políticos, culturales, género etc. fueron todos un almacenaje de experiencias, vivencias y opiniones, que han trascendido en la agenda pública. Como ser humano me sensibilicé ante algunas temáticas y como periodista tuve el tacto para poder abordarlos objetivamente, incidiendo en la opinión de la ciudadanía. Cada puerta  que  toqué, cada persona que  detuve  en la calle para entrevistar fue una historia de  vida  que conté y una etapa en mi  memoria  para recordar.

Haber compartido ese espacio en Onda Local fue satisfactorio. Disfruté a  diario esa  interactuación  con mis entrevistados, con gente común, de barrios, de mercados, de pueblo, gente que siente, que no olvida, que sabe sus derechos como ciudadanos, que participa en la toma de decisiones de sus municipios, que  sabe dónde viven y que son dolientes ante la situación del país. Me permitió compartir esa particularidad del programa de dejar hablar a la  gente tal y como son,  sin censurar sus expresiones  y el lenguaje que nos caracterizan como nicaragüenses. Asimismo brindarles la confianza de hacer sentir que Onda Local ha sido un espacio abierto donde cada sector, cada entidad de gobierno ha tenido  la  libertad de  exponer sus puntos de vista y acontecimientos que afectan a sus municipios.

Finalmente me atrevo a decir que no hay sacrificios sin frutos buenos. El programa me dio lugar de   compartir, crecer en igualdad de género, de acumular conocimientos, de afianzarme en el medio y de prepararme para enfrentar otras metas. Agradezco a mis compañeros de trabajo que en su momento  fueron un apoyo, a Julio, Cristopher Mendoza, Tamara Morales, Julio Rivas Sandino mi editor en Radio La Primerísima, y en especial a Patricia Orozco directora del programa, por permitirme ser parte de este equipo y por ser una excelente amiga, guía y escuela, y sobre todo por hacernos entender que la voz y la palabra tienen el poder de llegar a cualquier lugar y  hacer cambios positivos en una sociedad. Gracias por dejarme hacer lo que siempre me gustó y sentir lo que se hace con pasión, hacer radio.

Mi paso por Onda Local no sólo fue hacer lo cotidiano

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