Feminicidio, una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad
Flickr / María Martha Escobar

RESPLANDORES DE ABRIL NO 10: NOTAS EN RELACIÓN AL FEMINISMO

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Junto a otros compañeros promovemos una masculinidad de respeto a las mujeres así que rechazamos y condenamos la violencia contra la mujer, sobre todo los feminicidios, que ya van 15 en Nicaragua. Lamento que haya compañeros que no están con las feministas, les temen y las rechazan porque su cabeza patriarcal está llena de absurdos contra las mujeres.

La principal lucha de las feministas es la equidad de género. Las feministas también han luchado por los derechos ciudadanos de las mujeres, por eso ahora muchas trabajan y pueden votar. Además, la ONU ha aprobado resoluciones internacionales como la que reconoce los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, que incluye la opción a abortar, lo cual es un asunto de cada mujer. La principal lucha es para continuar avanzando en la igualdad de derechos.

Solo conozco un tipo de feminismo: el que está por la igualdad de derechos, lo que implica impulsar de modo categórico la protesta de las mujeres ante un sistema patriarcal que las oprime. En estos días me he sentido orgulloso de haber conocido a varias jovencitas feministas que son el relevo, son luchadoras por la libertad y la democracia.

Ser nica no es ser machista, misógino, violento y cargar con antivalores. Hay personas así, es cierto, pero esto no determina una nacionalidad. Hagamos que crezca nuestra conciencia para no ser indiferentes ante la realidad y tratar de conformarla para iniciar la construcción de una sociedad mejor. Nicaragua necesita una ciudadanía unida para botar a la dictadura y empezar a construir un Estado democrático que nos conduzca al desarrollo en 50 años.

¿FEMINICIDIO O FEMICIDIO?

Para efectos legales hay que utilizar femicidio, pues es el concepto que se utiliza en la ley, pero fuera de ello es recomendable usar feminicidio porque abarca más, incluye aspectos sociales extremadamente importantes. A continuación, la definición de ambas palabras de dos feministas históricas.

Femicidio: este término fue acuñado en 1976 por la activista y escritora sudafricana Diana Russell, quien, durante el Tribunal Internacional de Crímenes contra Mujeres, que se celebró en Bruselas, señaló que la palabra ‘femicidio’ es la que mejor describe… Los asesinatos por parte de hombres, motivados por el desprecio, odio, el placer o el sentido de propiedad sobre las mujeres”.

No obstante, este concepto no se refiere sólo a quitarle la vida a una mujer. Russell también considera el proceso previo, que suele estar cargado de violencia, donde puede presentarse: Abuso sexual, Tortura, Violación, Esclavitud sexual y Violencia física y emocional.

Feminicidio: esta palabra fue implementada por la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, luego de los asesinatos en serie contra mujeres que por más de una década tuvieron lugar en Ciudad Juárez sin que hubiera alguna respuesta por parte del Estado mexicano.

Para Lagarde, esta es la definición de Feminicidio:

Son conjuntos de delitos de lesa humanidad que contienen los crímenes, los secuestros y las desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad”

DERECHO AL ABORTO

Las mujeres tienen derecho al aborto. A algunos esto les preocupa más que la desigualdad de género y que la violencia contra las mujeres, como los feminicidios, que son temas genuinamente importantes. Hay que tomar en cuenta que nadie es abortista por serlo. Cuando es una necesidad, hay mujeres que abortan, feministas y no feministas, de varias religiones y sin religión.

Las feministas no son abortistas ni están en contra de las religiones, así que las mujeres deben cesar los ataques por estas razones contra sus propias hermanas. La ONU ha emitido normativas o convenciones internacionales a favor de la igualdad de género, de los derechos ciudadanos de las mujeres y sus derechos sexuales y derechos reproductivos, que incluyen decidir sobre su propio cuerpo. Para avanzar en la comprensión de esto, se requiere un enfoque laico. Por ejemplo, hay circunstancias en que el aborto es indispensable para salvar la vida de las mujeres o para que no sean afectadas en su salud. Las mujeres deben apoyar a sus semejantes y no estarlas recriminando.

Cada país miembro de la ONU debe incorporar a sus legislaciones nacionales las normativas de esta organización mundial sobre los derechos de las mujeres. El aborto es legal. También debería ser aceptable para todos desde la perspectiva moral y ética, cuando la interrupción del embarazo salva vidas.

Como siempre, donde es religioso el lente para aproximarse al análisis de la realidad, esto se complica, porque se puede caer en el fanatismo. Un pensamiento laico es importante para alcanzar la objetividad.

Muchas mujeres han defendido con radicalidad sus derechos. De no haber sido así, seguirían sin poder trabajar fuera de sus hogares y continuarían sin poder votar. A imposiciones tan radicales que han aplastado por siglos a las mujeres, se ha requerido luchar de modo radical. Al feminismo no le interesa dividir a la sociedad sino unirla alrededeor de la lucha por la equidad, y en nuestro contexto, por botar cuanto antes a la dictadura.

FEMINISTAS Y DEMOCRÁTICAS

A medida que ha pasado el tiempo se ha venido haciendo evidente que los llamados proyectos "socialistas" no resuelven las ingentes necesidades sociales. En Nicaragua las feministas se proclaman luchadoras por la democracia, la institucionalidad, la prevalencia de las leyes para todos, el respeto pleno a los derechos humanos y elecciones libres de verdad. Hay que apoyar a las mujeres y luchar juntos contra la dictadura.

No he escuchado a las feministas proclamar violencia, sino que se dicen luchadoras cívicas o partidarias de la lucha pacífica por sus derechos específicos y los generales de la sociedad. No hay ninguna organización feminista en plan militar. La violencia en Nicaragua la ejerce exclusivamente la dictadura, y algunas personas exaltadas a quienes les cuesta controlarse, como los que odian a las mujeres y se convierten en feminicidas desgraciando a dos familias, incluyendo la suya.

EL ODIO A LAS MUJERES Y LOS ASESINATOS DE ESTAS

Hay hombres que, al igual que algunas mujeres, parecieran odiar a las feministas, y peor, están los feminicidas, los que matan por odio a la mujer, algo con lo que todas y todos deberíamos estar categóricamente en contra. La mujer es dueña de su cuerpo y es quien debe decidir al respecto, lo cual no significa que los hombres no tengamos la obligación de contribuir en todo lo que esté a nuestro alcance con la equidad de género, es decir, no es algo a lo que seamos ajenos.

Quienes quieren matar son los criminales, entre ellos los feminicidas. Gente que se siente ofendida por las feministas, por el uso de un pañuelo morado, porque defienden sus derechos sexuales y reproductivos, deberían de enfocarse contra la violencia a la mujer y especialmente contra los feminicidas y el Estado que fomenta la impunidad y con ello nuevos crímenes, en vez de estar despotricando contra sus hermanas. Ayudaría a comprender mejor, liberarse de fanatismos de cualquier tipo.

El feminismo no es antireligioso. Esto es un asunto de cada quien. Hay derecho a creer y a no creer. Estos derechos deben respetarse recíprocamente y no atacar a genuinas luchadoras contra la dictadura.

La misoginia es una conducta violenta que puede llegar hasta el feminicidio, producto de odio a la mujer.

EVA Y LILIT

Descarto el uso del personaje bíblico "Lilit", porque proyecta una imagen negativa para las mujeres, pero es pertinente el texto "Mata a la Eva que hay en ti", porque se trata de que las mujeres no continúen subordinadas a los hombres, que es lo que se desprende del hecho bíblico de haber nacido de la costilla de Adán. Las mujeres tienen vida propia, son independientes, pensantes, creativas, trabajadoras, etc.

No hay ninguna razón para que las mujeres se subordinen a los hombres, como se pretende desde la mayoría de las religiones. Por eso es tan importante la lucha por la igualdad de derechos. Este comentario se origina en el uso que furibundas y furibundos antifeministas hacen de una imagen referida a "Lilit" y "Eva", posiblemente en otro país.

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