Desastre ambiental en la Amazonía

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Centro Humboldt - Nicaragua, como organización ambientalista, comprometida con la gestión ambiental y el desarrollo territorial, se solidariza con los pueblos de los países de la cuenca amazónica y, en particular, con los pueblos indígenas que la habitan, ante el desastre ambiental que están viviendo, como consecuencia de los incendios forestales que actualmente están consumiendo la riqueza natural de estos importantes ecosistemas. Según la ONG Survival International, la Amazonía es el hogar ancestral de un millón de indígenas, de 400 pueblos diferentes, cada uno con su propia lengua, cultura y territorio, quienes han convivido y protegido este mundo natural, complejo, frágil y diverso.

La Selva Amazónica es considerada uno de los principales componentes que contribuyen significativamente al balance ambiental mundial dada su extensión y diversidad biológica. Según la FAO (2015), en el Amazonas se captura el 56% del carbono almacenado por todos los bosques del mundo. Además, aporta entre el 17% y 21% del agua dulce del planeta, es hogar de una biodiversidad única en el mundo, se sabe que, solo en Brasil es hábitat de 1,300 especies de aves, 427 mamíferos, más de 400 anfibios, 378 reptiles y un aproximado de 3,000 peces de agua dulce (WWF y UICN). Asimismo, cuenta con abundante y diversa flora, entre ellas valiosas plantas medicinales. Estudios recientes identificaron y catalogaron 14.003 especies de plantas con semillas, entre ellas un número importante de Cícadas (plantas únicas), consideradas como fósiles vivientes por su antigüedad (datan desde la época de los dinosaurios). Muchas especies nuevas se descubren cada año y muchas zonas de la vasta región amazónica continúan inexploradas.

La Selva Amazónica fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además de considerarse una de las siete maravillas naturales del mundo. Dada su importancia natural y cultural, la Amazonía debe ser una zona altamente protegida. Sin embargo, la flexibilización de las políticas ambientales impulsadas por los intereses económicos locales, nacionales y transnacionales ha traído consigo la destrucción de su biodiversidad. Dentro de las principales actividades económicas de alto impacto que se están promoviendo, se encuentran la ganadería, minería y monocultivo, incluyendo el cultivo de soja transgénica, para las cuales se ha removido importantes superficies de cobertura boscosa con los consecuentes impactos a la integridad ecológica de tan importante bioma.

Este importante Patrimonio está en una situación de vulnerabilidad, perdiendo importantes valores de biodiversidad por el aumento de incendios forestales y actividades extractivas. Según el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE), sólo en este país a lo largo de 2019 se han registrado un total de 71,497 incendios, de los cuales 54% se han producido en el Amazonas. En relación a los incendios que actualmente se registran en la Amazonía de Brasil, según el Copernicus Atmosphere Monitoring Service, hasta este viernes 23 de agosto se registraban en la zona del incendio una columna de emisión de CO2 con concentraciones de 1000 partes por millón (ppm). Las concentraciones permisibles para mantener estables los gases de efecto invernadero en la atmósfera es de 350 ppm.

El incendio no es solo una problemática para Brasil, sino para todos los países que forman parte de la cuenca Amazónica. Se registra propagación del incendio en Perú y Bolivia. Además, debido a la dirección y velocidad de los vientos, posiblemente afecte otros países en los próximos días.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional a unir esfuerzos y tomar medidas urgentes en la atención a este desastre ambiental, llevando a la práctica la aplicación del marco político legal internacional de protección del bioma Amazónico. Retomamos el llamado del Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si, para la protección de nuestra casa común.

Asimismo, nos solidarizamos con las organizaciones ambientalistas homólogas de Centro Humboldt, quienes han sido injustamente acusadas y culpadas por este desastre ambiental. Por el contrario, estas organizaciones han venido denunciando la degradación ambiental en la Amazonía y se temía que este desastre ocurriera.

Desde el Centro Humboldt reiteramos nuestra preocupación por los hechos que están sucediendo, nuestra solidaridad y compromiso de contribuir con aquellas acciones que estén a nuestro alcance.

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