La pandemia del Coronavirus, sigue cambiando la vida cotidiana de los municipios.
Isayara López / Onda Local

Coronavirus, la pandemia que cambió la dinámica local

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Cada día que pasa se agudiza la pandemia del Coronavirus a nivel mundial, a su paso va dejando cambios drásticos en las personas, desde la pérdida de un ser querido hasta el abandono de los centros de trabajo para laborar desde casa.

La población ha asumido una cuarentena forzosa, pese a que el gobierno de Nicaragua aún no la ha declarado. Fotografía: Isayara López / Onda Local.

El silencio de las calles, los templos vacíos, las puertas cerradas, los parques sin niños, la gente en cuarentena; quién diría que el mundo cambiaría como en un suspiro. Felipe Santiago, es zapatero pero no consigue un trabajo estable desde hace tres meses, “ahorita con lo del coronavirus está peor, no se pueden estar moviendo hasta Chinandega que era donde conseguían el material…estoy haciendo como los taxis, en mi bicicleta voy a dejar y a traer a un chavalo al mercado, él me paga el equivalente a una carrera de taxi aquí en Masaya”, aseguró.

Ante el llamado de las organizaciones de la salud a quedarse en casa para no propagar el Covid-19, la población ha implementado una cuarentena forzosa, misma que ha ocasionado efectos negativos en personas que sobreviven del trabajo informal en Nicaragua.

Una buena parte de la población nicaragüense sobrevive del trabajo informal. Fotografía: Isayara López / Onda Local

Socorro, es de Masaya, a pesar de que lleva puesta una boquilla y ha seguido las recomendaciones necesarias en su puesto de refrescos, asume que nadie le quiere comprar porque el producto puede estar contaminado. “Yo vengo desde las siete de la mañana y me voy hasta las cinco de la tarde…ya no vendo como antes, yo llegaba a vender 500, 400, 600 pesos cuando eran buenísimas las ventas. Hoy en día vendo 200 o 300 pesos más no paso de ahí”, expresó.

Las calles de Masaya, quedaron marcadas desde aquel abril de 2018 y aunque actualmente se percibe la misma incertidumbre de esa fecha, las avenidas principales no lucen tan áridas por la pandemia del Coronavirus. Sin embargo, ser lustrador en este contexto de crisis sanitaria implica que el trabajo de diario no sea seguro; “…el trabajo de nosotros se nos ha bajado, antes de que entrara este virus, me hacía de diez a quince pares, porque yo trabajo desde la seis y media de la mañana hasta como a la una y media de la tarde…ahorita con costo y me hago dos pares”, manifestó Freddy Rodríguez. 

Desde que se confirmó el primer caso de Coronavirus en Nicaragua, el Estado ha implementado una campaña de normalidad y aunque la ciudadanía se enfrenta ante una pandemia el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), actualmente ejecuta su “Plan Verano 2020” que promueve al país como un destino turístico para vacacionar.

El gobierno de Daniel Ortega se ha empeñado en promover normalidad desde la llegada del Coronavirus a Nicaragua. Fotografía: Isayara López / Onda Local.

El gobierno de Daniel Ortega, también ha planificado actividades de piedad popular y religiosa independientes de la iglesia católica en Nicaragua; la Conferencia Episcopal orientó desde el pasado dieciséis de marzo distanciamiento social, evitar aglomeraciones en los templos y la clausura de las procesiones en Semana Santa, con el objetivo de evitar la proliferación de esta enfermedad.

El presbítero Bismarck Conde, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción y vicario foráneo de la zona pastoral de Masaya explicó que siguiendo las orientaciones antes mencionadas, los 22 párrocos de la zona suspendieron todo tipo de actividad que incluyera aglomeración de personas.

Iglesia Católica de Nicaragua ha implementado otras alternativas para vivir la Semana Santa frente a la pandemia del Coronavirus. Fotografía: Isayara López / Onda Local

“Las iglesias permanecen abiertas de siete de la mañana a tres de la tarde y luego se cierran, las eucaristías se transmiten a través de las redes sociales de cada una de las parroquias y desde nuestro púlpito hemos exhortado a la feligresía a guardar el distanciamiento social”, finalizó Conde.

Por su parte, los feligreses aseguran que estar distantes ante una crisis sanitaria, les hace buscar otros métodos para vivir la Semana Santa. En este caso, la tecnología les ha permitido una comunicación fluida, “…a través de Whatsapp nos hemos estado comunicando  y nos han estado enviando las actividades en línea…quedarnos en casa y vivir las celebraciones a través de retransmisiones en vivo, nos ha permitido contribuir a que la gente no se aglomere y evitar que el virus se propague”.

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