El Minsa y la Ley de Acceso a la información Pública

Compartir:

Hace 12 años, el 6 de mayo de 2017 se aprobó en Nicaragua la Ley de Acceso a la información Pública, Ley 621. Su objeto es promover el derecho de acceso a la información pública existente en las entidades públicas o entidades privadas, que manejen o reciban recursos públicos.

Luego de su aprobación, se abrieron oficinas públicas en varias instituciones del Estado y las municipalidades. Pero la realidad cambió rápidamente.

La Información siempre ha estado sesgada, asegura la médica, investigadora y defensora de los derechos humanos de las mujeres, Ana María Pizarro. “…por varios elementos, por un lado, el secretismo con el que los diferentes gobiernos han actuado, la concentración de la información y la disposición de publicar, difundir ampliamente la información que debería ser oportuna, debería ser suficiente, eficiente y verídica…”.

Pizarro advierte que el sesgo en la información disponible para la ciudadanía se vuelve mayor cuando se trata de información sobre educación sexual, identidad de género, uso de condones y sexo seguro. “La información está sesgada por el carácter judeo-cristiano que ha impregnado a nuestras instituciones antes y actualmente, entonces se hace muy difícil que se establezca como política pública la educación sexual y se hace muy difícil que las funcionarias y los funcionarios tengan disposición para tomar en cuenta las recomendaciones internacionales...”

La realidad es que, en el ámbito de la salud, el acceso a información se volvió más difícil cuando se cambió el modelo integral de salud, afirma José Borge, presidente de la Unidad Médica Nicaragüense. Borge señala que desde hace algunos años se ha venido desarticulando la información. “Prácticamente es difícil de encontrarla o no existe, o la envían cuando ellos quieren y como ellos quieren. Es altamente politizado, no está bien estructurado, ni están concatenados todos los subsistemas…”

La información que el MINSA comparte con otras entidades, tampoco se encuentra. según el epidemiólogo, Leonel Argüello, todas las instituciones comparte información, pero tampoco está disponible. “…hay otras instituciones que tienen temas relacionados con la salud, por ejemplo, el Ministerio de Transporte si hace carreteras eso está relacionado con la salud, porque las carreteras significan un impacto no solamente de medio ambiente, sino también un impacto en la salud… la información en salud, en realidad, la más amplia, no la tenés disponible…”

Onda Local y el Colectivo Transparencia Nicaragua, se juntaron para indagar los procedimientos, disponibilidad de información e involucramiento de usuarias y usuarios del Programa Amor para los más Chiquititos y Chiquititas, PAMOR, proyecto insigne del MINSA.

El análisis estuvo basado en la metodología para el estudio y monitoreo de riesgo a la integridad social que utilizó Transparencia Internacional, entre 2010 y 2011, en diversos países. Se analizaron las variables:

  1. Disponibilidad: Mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y control que deben estar disponibles en cantidad suficiente; y tener la normativa, infraestructura y personal suficiente para responder a la demanda.
  2. Accesibilidad: No debe de haber discriminación, barreras económicas, ni geográficas en el acceso a los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y control.
  3. Aceptabilidad: La información debe ser aceptable al contexto cultural y género de las personas beneficiarias.
  4. Adaptabilidad: Los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y control deben adaptarse a los distintos contextos lingüísticos y culturales del país.

La investigación concluye que en el ámbito local no hay procesos de rendición de cuenta a las y los beneficiarios del PAMOR, mucho menos del uso de los recursos.

Tampoco se encontró información de las fuentes de financiamiento, ni control de instancias como la Contraloría General de la República, Asamblea Nacional o Procuraduría General de la República.

“Esta ausencia de disponibilidad de la información, a su vez, obstaculizó la clasificación del grado de cumplimiento de la variable Accountability en el PAMOR. Las formas de control interno, apenas avistados, indican que es poco estricto; por ejemplo, la entrega de (al menos ciertos) insumos no requiere firma de recibido por el personal. Además, si bien el control de la entrega de medicina ocupa la receta médica como soporte, este tipo de control no es infalible. El MINSA organiza asambleas en los barrios, pero están orientadas a la evaluación de la calidad de la atención en la unidad de atención en salud (UAS), no a la rendición de cuentas. Los mecanismos de control estrictos, que fueron identificados, son principalmente concernientes al cumplimiento de metas, no al manejo de los recursos necesarios para ello. Este control sigue la lógica organizativa del Sistema de Salud, pero cuyo destinatario final es la Secretaría de Comunicación y Ciudadanía del Gobierno de la República”.

La participación de la ciudadanía en la gestión pública es fundamental, pero en la ejecución del PAMOR de 46 usuarias encuestadas, 44 (95%) negaron haber preguntado o solicitado información del manejo de los fondos de dicho Programa.

En el sitio web del MINSA la información del PAMOR es escasa: un resumen de cuatro páginas y enlaces de noticias, publicadas por el espacio oficial “El 19 digital” es lo poco que van a encontrar.

Lo que sí está disponible, es el Mapa Nacional de la Salud, pero con información básica, refiere Leonel Arguello. Aunque es posible encontrar en la página web, normativas, actividades del quehacer institucional, licitaciones y regulaciones, hay informaciones básicas que no está disponibles. “Por ejemplo, el Ministerio del Trabajo te exige que vos tenés que hacerle exámenes a todos tus trabajadores, pero en unidades de salud que estén autorizadas por el MINSA, pero si se lo pedís al MITRAB te dice que no las tienen, se las pedís al MINSA te dice que tenés que hacer una carta para mandarla a alguien que no sé qué y te pasas semanas o meses sin saber a dónde es, entonces ese es un ejemplo de una burocracia que se puede cortar…”, señala Arguello.

Además, la información disponible no es amigable. “Tener información de ingresos hospitalarios de principales causas de enfermedades, causas de fallecimientos en el país y podés entrar inclusive a nivel de municipio”. Pero es una información difícil de entender para quien no trabaja en salud. “Para mi debería de haber en esa misma página web… una versión amigable de eso, que realmente se pueda entender, inclusive faltan gráficas más sencillas…”, refiere Leonel Arguello.

“El MINSA no está cumpliendo el art. 6 de dicha Ley, ya que no tiene una Oficina de Acceso a la Información Pública. Tampoco cumple el art. 26, ya que orientó un procedimiento distinto al estipulado en ese artículo para la solicitud de información y no cumple a cabalidad el art. 45 puesto que no pone a disposición de la población en general toda la información que se mandata. En el ámbito local no existe la práctica de rendir cuentas a la población sobre la labor realizada ni sobre el manejo de los recursos, sino sólo sobre las actividades a ser realizadas, principalmente las diversas jornadas de salud. Esto conlleva a una clasificación de Medio bajo del grado de cumplimiento de la transparencia”.

Otra fuente de información histórica en el MINSA es el Boletín Epidemiológico, que aparece y desaparece, y se limita a dar cifras, no hay análisis de las mismas. Hace algunos años se publicaba algún tipo de estudios, refiere Ana María Pizarro. “Se publicaba algunos análisis sobre, por ejemplo, el VIH-SIDA, entre la primera y la quinta página del documento había unas contradicciones enormes… el mapa de las muertes maternas que es más de lo mismo, está desagregado por departamento, por causa, por edad… no hablan de las circunstancias en que ocurren esas muertes, no se hacen conclusiones, se publican cifras y hay que esperar un año para tener un panorama, pero eso no significa que esas cifras sean tomadas de la realidad…”

La situación descrita no permite una valoración de los mecanismos de control y rendición de cuentas del Ministerio de Salud, señala José Luis Borge. Tampoco es posible hacer valoraciones a profundidad de los programas y de todo lo que se realiza en el sector salud. “…Las metas regionales de la OPS son bien estrictas, por ejemplo se ha estado promocionado que la mortalidad materna es de 30 por cada diez mil nacidos vivos, pero con las estadísticas que prácticamente publica el Ministerio de Salud, y todos sabemos aquí lo que está sucediendo con las estadísticas, no están siendo bien fidedignas… la información que se recaba es de fuentes secundarias, no de las fuentes oficiales, la fuente oficial prácticamente la está dando en los reportes diarios la compañera vicepresidente…”.

Un elemento importante es la calidad de información que se brinda a la ciudadanía y a los organismos internacionales, pero “…las cifras se usan como una variable política para hacer propaganda y, por lo tanto, no son creíbles, no son confiables y no son comparables… en los últimos años dejaron de llegar estadísticas importantes que podrían haberse enviado en los últimos diez años, los funcionarios de CEPAL dicen que nos le llegan, por lo tanto se ven obligados a hacer estimaciones…”,  explica Ana María Pizarro.

Balances generales, salarios, informes de resultados y su estado financiero, supervisiones, evaluaciones, auditorías, investigaciones de entes reguladores y contralores, es información pública. Es también útil para evaluar la transparencia de un ministerio, pero en Nicaragua no es posible.  “…No se permite realizar análisis financiero del Ministerio de Salud, porque está como grabado en siete llaves; lo que se ha visto es que hay una alta ineficiencia e ineficacia en los sistemas de conducción que tiene a los hospitales y a los centros de salud sin medicamentos y sin insumos”. 

“¿Cuánto le cuesta al Ministerio de salud hacer una apendicetomía o una consulta en un centro de salud o en un hospital? Esa información debería ser puesta en público, para crear conciencia a la gente verdad, porque cuando se dice gratis, lo gratis no existe, eso es una mentira, alguien lo paga…”, agrega Leonel Arguello.

Consultamos a las y los entrevistados acerca de las alternativas a las que han tenido que recurrir para investigar. “Buscar incansablemente, archivar documentos”, “fuentes secundarias, revisiones a web de otros organismos, organismos no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, como algunas fundaciones que publican”. 

Para Leonel Arguello la manera más efectiva de recolectar información es ir directamente a las comunidades. “Si querés hacer una investigación y vas a ocupar datos históricos a lo mejor, te es más fácil irte directamente a las comunidades y recolectar la información... hay coberturas de vacunación que te dice el Ministerio de Salud es cien por ciento la cobertura de vacunación, pero ándate a una comunidad y haces una encuesta en cien casas, para ver cuánto te salen, y en tercer lugar, este en realidad es un país donde no se investiga y si vos no investigas no desarrollas”.

Suscríbete a nuestras noticias

Ingresa